La Real Academia Española y «elle», una relación de cuatro días

Fachada de la Real Academia Española, de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La Real Academia Española (RAE), organismo cultural que se dedica a la regulación lingüística del mundo hispanohablante, inauguró el 27 de octubre el portal «Observatorio de palabras», cuyo fin es recoger los términos, expresiones y acepciones que no aparecen en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) y que generan dudas.

Para muchas personas, fue una gran sorpresa descubrir que uno de los términos recogidos era el pronombre neutro «elle», definido así:

El pronombre elle es un recurso creado y promovido en determinados ámbitos para aludir a quienes puedan no sentirse identificados con ninguno de los dos géneros tradicionalmente existentes. Su uso no está generalizado ni asentado.

La novedad tuvo repercusión en numerosos medios hispanohablantes y fue analizada desde distintos puntos de vista dentro del ámbito académico y periodístico. Además, hubo reacciones muy diversas en las redes sociales, que iban desde la celebración hasta la indignación.

Mucha gente consideró que este reconocimiento era una señal de que la RAE empezaba a aceptar el nuevo pronombre de tercera persona que se había propuesto como alternativa a «él/ellos» y «ella/ellas», entre otras propuestas lingüísticas que buscaban neutralizar el sexismo manifestado en la lengua.

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Dado que algunos titulares dieron a entender que se trataba de una presunta aceptación del pronombre dentro de la gramática española, desde la RAE aclararon que la postura de la institución no había cambiado, y que su inclusión en el Observatorio no implicaba la aceptación de su uso ni su futura incorporación al diccionario.

Sin embargo, la presencia de «elle» en el Observatorio de palabras sólo duró cuatro días.

El 31 de octubre, cuando el debate apenas empezaba a tomar temperatura, la RAE da un paso atrás y retira la entrada del portal «para evitar confusiones», y ahora solo se encuentra un mensaje de error cuando se ingresa al enlace directo.

Las reacciones ante este abrupto giro no se hicieron esperar:

Arturo Pérez-Reverte es un prominente escritor y periodista español, académico de la RAE desde 2003, y Mario Vargas Llosa es un escritor y político peruano, también de ciudadanía española, ganador del Nobel de Literatura 2010, entre otros galardones, y académico de la RAE desde 1996.
Tramafat es un término coloquial que alude a un infarto, soponcio o episodio de histeria causado por una sorpresa o conmoción. Se recoge en el Diccionario de Mexicanismos.

Otras lenguas que eligieron pronombre neutro

En América del Norte y el Reino Unido, el pronombre they, que habitualmente se usa para referirse a la tercera persona del plural (ellos/ellas), se empezó a usar con frecuencia para referirse a una tercera persona del singular, ya sea para ocultar intencionalmente su género o cuando la persona no se identifica como masculina o femenina. Su uso se hizo cada vez más común en redes sociales y medios, y un gran número de figuras del espectáculo pidieron que se las aludiera usando el pronombre personal they/them singular. Este nuevo uso suscitó muchos estudios y consultas, hasta que el Diccionario Merriam-Webster incluyó la nueva acepción en la entrada de they y la nombró Palabra del Año en 2019.

En el sueco, idioma de la familia nórdica, existe el pronombre neutro hen como alternativa a han (él) y hon (ella). Fue propuesto primero por las feministas durante la década de los sesenta, y a principios del milenio, también fue apropiado dentro del activismo trans. Dado que el idioma no tiene desinencias de género m. y f. en otras partes del discurso, se hizo más fácil incorporar el nuevo pronombre al habla cotidiana, especialmente entre la gente joven, y a fines de 2015, la Academia Sueca lo agregó al diccionario.

Uno de los pronombres personales neutros más antiguos es el finlandés hän, que puede equivaler a «él» o «ella» indistintamente, y que fue la inspiración de las feministas suecas para idear un pronombre neutro en su propia lengua. Este pronombre está registrado en el finés desde 1543.

Cabe destacar que la inclusión de un pronombre personal neutro en una lengua romance como la castellana resulta mucho más engorroso que en los casos antes nombrados, ya que la marca de género gramatical no se limita a los pronombres de tercera persona, sino que también se manifiesta en sustantivos, adjetivos y determinantes, y eso hace muy difícil evitar el género en un discurso fluido. En consecuencia, usar «elle» correctamente implicaría un cambio estructural muy profundo de la gramática que conocemos, cambio que ya se ha propuesto.

Toda lengua viva experimenta una evolución constante e imperceptible, pero particularmente los cambios morfológicos demoran siglos en asentarse en el habla natural, y la frecuencia de uso es un factor clave para normalizar las nuevas formas. Por eso, desde las agrupaciones feministas y LGTBQ+ se ha buscado promover una forma de comunicación que rompiera con el sexismo, los esquemas binarios tradicionales y, especialmente, la predominancia del masculino.

Por ahora, la RAE dejó en suspenso la valoración de elle en su Observatorio de Palabras, pero en vista de los cambios tan abruptos de estos días, cabe pensar que podría reincorporarla más adelante.

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