Escándalo sobre asesores del Kremlin agitó elecciones presidenciales de Moldavia

Illustración de RISE Moldova, usada con autorización.

Moldavia votó el 15 de noviembre en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que se enfrentaron al actual presidente, Igor Dodon, y Maia Sandu, del Partido de Acción y Solidaridad (PAS). Dodon lleva como presidente de Moldavia desde 2016, cuando venció a Sandu con un resultado muy ajustado.

Dodon es el exlíder del Partido Socialista de Moldavia (PSRM), considerado prorruso. Dodon dejó el liderazgo del partido tras convertirse en presidente, y se presenta a la reelección como candidato independiente, aunque tiene el apoyo del partido.

El ambiente comenzó a caldearse en cuanto empezó la campaña, pero las tensiones aumentaron el 19 de octubre, cuando los periodistas de RISE Moldova y Dossier Centre publicaron el primer capítulo de Kremlinovici, investigación transnacional en cuatro partes sobre la influencia de los servicios rusos de inteligencia en la política moldava.

En respuesta, el mismo día de la publicación, el Servicio Ruso de Inteligencia Exterior (SVR) emitió una declaración en la que advertía sobre “arreglos para la llegada a Moldavia de un grupo de especialistas estadounidenses en la ‘revolución de color’ con cometido político”.

La primera vuelta de las elecciones se celebró el 1 de noviembre. No se produjo ninguna revolución, ni “de color” ni de otro tipo, y nadie ha podido decir quiénes eran los misteriosos especialistas estadounidenses. Por su parte, periodistas de RISE Moldova publicaron evidencias de que la sede central de Igor Dodon había estado en estrecho contacto con un grupo de estrategas políticos rusos, cuya participación en la campaña electoral no fue declarada por el candidato ante la Comisión Electoral Central (CEC), como exige la ley moldava.

Como coautor de la investigación Kremlinovici, entrevisté a expertos y analistas para conocer sus opiniones sobre la posible influencia del Kremlin en Dodon, y qué podría diferenciar la segunda vuelta de la primera.

A la segunda va la vencida

Según los resultados oficiales, Sandu tiene una ligera ventaja en la primera vuelta, con un 36,2 % del voto, frente a un 32,6 % de Dodon.

Cuatro de los ocho candidatos que se presentaron a la primera vuelta expresaron su apoyo a Sandu: Andrei Năstase de la plataforma Dignidad y Verdad, Tudor Deliu del Partido Democrático Liberal, Octavian Ţîcu del Partido de Unidad Nacional y Dorin Chirtoacă del Partido Liberal. Renato Usatîi, candidato de Nuestro Partido, que quedó tercero con un 16,9 % de los votos, pidió simplemente a los moldavos que votaran contra Dodon.

Tanto Dodon como Sandu cambiaron el rumbo de su campaña electoral desde la primera vuelta.

Maia Sandu ya no insistía en un supuesto fraude electoral, sino que pedía una amplia alianza política contra el actual presidente.

“De nuevo está pidiendo elecciones parlamentarias anticipadas, interesante propuesta para los participantes en la carrera que fueron eliminados en la primera vuelta, pero pueden ayudar a Sandu con sus votos en la segunda”, dice Sergey Manastîrlî, director del instituto de los Balcanes-Centro para análisis, investigación y previsiones.

Según explicó Manastîrlî en una entrevista con Global Voices, Dodon comenzó a hacer campaña para la segunda vuelta con críticas a Sandu personalmente con severidad, y a los votantes moldavos en el extranjero, muchos de los cuales la apoyan.

“Antes, ignoraba deliberadamente a Maia Sandu, e incluso desdeñaba sus invitaciones a debates. Ahora dedica su primer discurso público a compararse con su oponente”, señala Manastîrlî.

Alexei Tulbure, director del instituto moldavo de Historia Oral, coincide con que el tono de la segunda vuelta ha sido muy diferente.

“Dodon hizo un agresivo comienzo de la segunda vuelta. No quedaba nada de la certeza, incluso arrogancia, que se observó en la primera vuelta. Igor Dodon intimidaba al electorado con los horrores que sufrirá el país si Sandu sale elegida. Esto indica que en general, no hay nada de lo que responsabilizarse”, dijo Tulbure a Global Voices.

Tulbure, que también fue parlamentario y embajador, señala el hecho de que las declaraciones del presidente han omitido prácticamente cualquier mención a otros temas como la lucha contra la corrupción, la reforma judicial y los derechos humanos.

“Las prioridades de Igor Dodon están escasamente conectadas con las cuestiones que realmente preocupan al país”, concluye Tulbure.

Estrategas secretos

La cuarta entrega de Kremlinovici trata de un grupo de estrategas políticos rusos que se entrevistaron con personas del entorno de Dodon antes de la segunda vuelta de las elecciones. La investigación también descubrió que se encontraba presente el secretario de prensa de la campaña de Dodon.

Varios expertos y analistas políticos compartieron sus opiniones sobre lo que revela la investigación, y las urgentes cuestiones que plantea.

“En Moldavia siempre ha habido estrategas políticos extranjeros, incluidos los rusos. Siempre se les ha pagado por lo bajo, así que en las cuentas oficiales no aparecen los costes de sus servicios. En el caso de Dodon, ahora que se ha revelado la implicación de los estrategas políticos rusos, es necesario exigir un informe de costes”, explica Tulbire.

“Durante la campaña de estas elecciones, han trabajado para distintos candidatos equipos de estrategas políticos de Francia, Alemania, Rumanía, Rusia, Ucrania y otros países. Cualquiera que conozca el mercado de la asesoría política en Moldavia lo sabe, pero no se habla al respecto”, reconoce Manastîrlî.

“Invitar a estrategas políticos extranjeros es la norma en las elecciones moldavas desde hace mucho tiempo. En general, los candidatos no se atreven a admitir públicamente que usan los servicios de estos especialistas extranjeros. Quizás temen que hacerlo les haga parecer más débiles que sus competidores que no revelan su lista de asesores extranjeros”, añade Manastîrlî.

“Tal vez en otros países, consultoras y estrategas políticos individuales trabajen con contratos, pero eso debe hacerse abiertamente, como cualquier otro contrato comercial”, señala el analista político ruso Alexander Morozov.

Pero ya no es un asunto de asesoría política, sino de interferencia tóxica. El equipo de estrategas políticos lo oculta, rechaza el contacto con la prensa, y el entorno de Dodon también lo esconde. No son simples “negocios” sino un “equipo especial” que conecta directamente la sede de Dodon con la administración presidencial de la Federación Rusa. Es decir, indica una interferencia extranjera directa en las elecciones”, escribió Morozov en una publicación en Facebook del 5 de noviembre, en respuesta a la investigación de RISE Moldova.

La oficina moldava

Las primeras revelaciones de la investigación Kremlinovici fueron posibles gracias al “archivo Chernov”, lote de documentos que consiguió Dossier Centre como resultado de una filtración de la administración presidencial de la Federación Rusa, y que entregó a RISE Moldova.

Según los documentos publicados en la investigación, los políticos moldavos (incluyendo a Dodon) enviaban por adelantado a Moscú copias de sus discursos para el ámbito nacional o internacional. La “oficina de Moldavia” del Kremlin las revisaba según los patrones de un directorado de la administración presidencial dirigido por el general Vladimir Chernov del SVR. Algunas veces, el personal ruso editaba los textos de estos discursos para sus socios moldavos, lo que desarrollaba puntos de conversación que podían usar en los foros públicos. Incluso sugerían posibles desinformaciones para desgastar a sus competidores moldavos.

Dumitru Manzarari, investigador asociado en el Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP), dijo a Global Voices que la investigación de RISE Moldova era “extremadamente inquietante”.

“Las acciones de Dodon crean la impresión de que usa la oficina presidencial para su beneficio personal. Dados los extensos y documentados intereses económicos de Dodon en Rusia y el hecho de que Rusia sea el único país que mantiene tropas militares en Moldavia, contra la voluntad de las autoridades moldavas, las interacciones de Dodon con funcionarios rusos lo hacen parecer un agente del departamento del Kremlin que cubre Moldavia”, sugiere Manzarari. “Además, el presidente moldavo tiene que seguir procedimientos específicos para revelar documentos clasificados con interlocutores no autorizados, sobre todo con funcionarios extranjeros. De manera similar, coordinar sus políticas y acciones con Rusia es un paso cuestionable, que socava la oficina presidencial, la soberanía de Moldavia y la seguridad nacional”.

Boris Gamurari, exoficial de los servicios de seguridad y del Ministerio de Defensa moldavo, considera estas revelaciones un signo de incompetencia.

“Durante todo su mandato, el presidente Dodon se ha mostrado francamente descuidado en temas de seguridad estatal (…) Los servicios de seguridad están obligados a comunicarle todo e informarle con el mayor detalle. Pero para hacerlo, necesitas un servicio con personal profesional, no antiguos policías, con su propio estilo y su peculiar manera de trabajar”, comentó Gamurari en una entrevista. “Ni él ni ellos conocen la regla de oro de un servicio de este tipo: puede haber países amigos, pero no hay agencias de inteligencia amigas”.

Consulta la cobertura especial de Global Voices sobre la crisis política en Moldavia

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