En Medio Oriente, las palabras escapan de los muros de la prisión para inspirar libertad y esperanza

Imagen de Ohergo/Pixabay

Este artículo es de Khalid Ibrahim, director ejecutivo del Centro del Golfo para los Derechos Humanos (GCHR), organización independiente sin fines de lucro que promueve la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica en la región de Medio Oriente y África del Norte.

Los defensores de  derechos humanos solamente tienen palabras para defender los derechos civiles y humanos de su pueblo. Sus enemigos, en cambio, tienen todas las armas convencionales a su disposición, incluido el encarcelamiento, en su intento de poner fin a la labor pacífica encaminada a construir un futuro próspero para todos.

Sin embargo, el activismo de derechos humanos continúa, hasta desde los confines de una celda de prisión. “La labor de derechos humanos no termina con la prisión”, dice Abdulhadi Al-Khawaja, defensor de derechos humanos de Barein que en 2017 hizo seis huelgas de hambre para exigir sus derechos y los de otros presos de conciencia, mientras cumplía una condena de cadena perpetua por su labor pacífica en defensa de los derechos humanos.

Sus palabras inspiraron un evento en línea en árabe, inglés y persa titulado “El prisionero y la pluma”, organizado por el Centro de Derechos Humanos del Golfo (GCHR) y Amnesty Westminster Bayswater el 22 de octubre de 2020. Aquí presentamos algunas ideas de defensores de derechos humanos encarcelados y de otros participantes.

En su poema “Carta a mi padre”, la activista bareiní Maryam Al-Khawaja, resume el volcán de dolor que hay en los corazones de las familias de prisioneros de consciencia:

How do I tell you
That there are days I long to be a child again
To live in a world I thought I understood
In a world I felt safe
Because you and mama were my superheroes

Cómo te digo
Que hay días en los que anhelo ser niña otra vez
Vivir en un mundo que creí entender
En un mundo en el que me sentía segura
Porque tú y mamá fueron mis superhéroes

En otra parte, expresa su decepción por no haber logrado sus sueños en un mundo libre y justo, añade:

Baba you’ve been in their prison for 9 years
And to understand me,
I need to tell you about the world
The dreams we had
The dreams we fought for
The price you paid so your daughters could grow up in a better world
Did not go as we hoped

Baba, has estado en su prisión durante nueve años.
Y para entenderme,
Necesito contarte sobre el mundo
Los sueños que tuvimos
Los sueños por los que luchamos
El precio que pagaste para que tus hijas pudieran crecer en un mundo mejor
No fue como esperábamos

Luego, habla con fuerza y claridad del apoyo que reciben los gobiernos represivos y el sufrimiento que enfrentan los activistas cuando buscan un refugio seguro::

And the suffering of the immigrant activists
We live in the same world
Where the West talks about human rights
Then props up those who violate them
In the name of creating jobs and economics
Then rears its ugly head
To those who dare seek refuge from the prop ups
To punish them for existing

Y el sufrimiento de los activistas inmigrantes
Vivimos en el mismo mundo
Donde Occidente habla de derechos humanos
Y luego apoya a quienes los violan
En nombre de la creación de empleos y de la economía
Luego levanta su fea cabeza
Para quienes se atrevan a buscar refugio de los respaldos
Para castigarlos por existir

Ahmed Mansoor es un poeta soñador que esparce amor como suaves gotas de lluvia sobre todo el mundo, y dice: “Te haré un sol con mis manos y lo colgaré en el balcón de mi corazón”. En 2007, el poeta emiratí publicó su primera antología titulada “Más allá del fracaso”. Un extracto de un poema de esta colección, “Exceso de fuego”, habla sobre el tiempo y el dolor:

Time does not bore my wound anymore
For I have no wound and there is no such a thing as time and no consolation

El tiempo ya no daña mi herida.
Porque no tengo ninguna herida y no existe el tiempo ni ningún consuelo

Razan Zaitouneh, abogada y activista siria de derechos humanos, eligió vivir entre su pueblo, compartir su dolor, ayudarlo y no trató de salir para escapar de las graves amenazas que recibió antes de su secuestro, a pesar de las ofertas que recibió para ir a Occidente. Vivió el asedio en Ghouta, en el campo a las afueras de Damasco, y el 18 de noviembre de 2013 escribió un artículo titulado “En los diarios del asedio… La resistencia se consume por la espera“, y afirmó:

“Estaba destinada a pasar el asedio con un amigo que pasó muchos años en prisión. Casi no pasa nada sin que compare el asedio con la prisión, dice que las dos experiencias son muy similares en más de un sentido”:

La destacada activista feminista doctora Hala Al-Dosari leyó una carta escrita por Nouf Abdulaziz, publicada tras su detención el 6 de junio de 2018. La carta incluye el siguiente párrafo que explica la tragedia que enfrentan defensores y activistas de derechos humanos cuando se les trata como enemigos por sus actividades pacíficas en defensa de los derechos humanos:

“Hola, me llamo Nouf, y no soy provocador, incitador ni destructor, ni terrorista, ni delincuente ni traidor. Soy la hija de una gran madre que sufre por mi causa -como creo- y la hija de una familia honorable y honesta que ha sufrido mucho por lo que me pasó. Soy estudiante de posgrado que nunca tuvo la oportunidad de terminar su educación. Me suelo resumir con algunas características: escritora, adicta a la lectura desde los seis años, mi padre me dice que soy inteligente; soy una chica tranquila excepto por las preguntas que asaltan mi mente.

“En un esfuerzo por terminar esta tonta introducción, te hablaré haré algunas de las preguntas que superan mi mente: ¿Por qué nuestra patria es tan pequeña y estrecha, y por qué se me considera un delicuente o un enemigo que la amenaza?”

Nassima Al-Sada es una destacada defensora de derechos humanos de Arabia Saudita que fue arrestada el 30 de julio de 2018. Escribió muchos artículos en defensa de los derechos civiles y políticos, incluidos los derechos de la mujer, como su derecho a conducir auto. En este extracto de “Sueños de 2014 para el avance de la mujer saudita“, habla de sueños incumplidos:

“Todavía tenemos un largo camino por recorrer para lograr los derechos humanos restantes, que se caracterizan por ser indivisibles e inalienables. Para que las personas puedan ejercerlos, deben existir mecanismos y procedimientos escritos y una estructura institucional eficaz que proteja, supervise y controle su aplicación”.

Por último, un extracto del poema “A mi madre” del poeta palestino Mahmoud Darwish:

I yearn for my mother's bread,
My mother's coffee,
Mother's brushing touch.
Childhood is raised in me,
Day upon day in me.
And I so cherish life
Because if I died
My mother's tears would shame me.

Anhelo el pan de mi madre,
El café de mi madre,
El toque de cepillo de mamá.
La infancia se cría en mí,
Día tras día en mí.
Y yo aprecio tanto la vida
Porque si yo muriera
Las lágrimas de mi madre me avergonzarían.

Nuestro anhelo por nuestros colegas detenidos no se desvanece, crece día a día para que nuestros sueños crezcan para hacer que nuestros países se rijan por principios de justicia, libertad, igualdad y dignidad humana.

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