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Bielorrusos lamentan muerte de joven opositor

Categorías: Europa Central y del Este, Belarús, Elecciones, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Política, Protesta, Últimas noticias, Belarus In Turmoil

Detalle de ilustración de Raman Bondarenko de la artista bielorrusa Ania Redko [1], 2020. Usado con autorización.

Bielorrusia está de luto. El 20 de noviembre, miles de manifestantes llegaron a la Iglesia de la Resurrección en la capital, Minsk, para presentar sus respetos [2] a Raman Bondarenko, activista de 31 años que murió bajo custodia policial.

El frío no disuadió a los dolientes. El invierno no ha podido disminuir las protestas que se han apoderado del país desde las elecciones presidenciales de agosto. Su catalizador fue el intento de Aleksandr Lukashenko, que gobierna Belarús desde 1994, de mantenerse en el poder por sexto mandato consecutivo. Quienes salen a la calle para oponerse a él han enfrentado a violencia policial, detención y tortura.

Un símbolo de este movimiento son las cintas en rojo y blanco, colores de la antigua bandera nacional del país. Ahora están por todos lados en las protestas masivas como signo de oposición al Gobierno. Así que cuando Bondarenko vio a un grupo que había llegado para sacarlos de un patio cerca de su casa en Minsk la noche del 11 de noviembre, fue a enfrentarlos.

Los hombres golpearon a Bondarenko tan severamente que cayó al pavimento, se golpeó la cabeza varias veces durante el ataque. Luego se lo llevaron en un minibús y apareció en custodia policial. En la noche del 12 de noviembre, Bondareko yacía en una unidad de cuidados intensivos en un hospital de la ciudad, donde murió de daño cerebral después de varias horas de cirugía.

Uno de los primeros resúmenes del acontecimiento lo dio el popular canal de Anton Motolko en Telegram, que incluyó imágenes junto con un resumen:

Приехали ябатьки с женщинами и детьми срезать ленты. Вышли люди. Завязалась драка. Повыскакивали челы в масках и запихнули человека в бус.

- @Motolkohelp, Telegram, November 11, 2020 [3]

Los partidarios de “Estoy con Batka” llegaron con mujeres y niños para cortar cintas. La gente salió. Se produjo una pelea. Tipos con máscaras aparecieron de la nada y empujaron a un hombre dentro de un autobús.

La frase “Estoy con Batka”, usando el apodo popular del presidente, se refiere a un intento vetical durante las protestas de lanzar un movimiento cívico en apoyo de Lukashenko. Aunque las autoridades han sugerido que el grupo, todos vestidos de civil, eran simplemente “ciudadanos preocupados”, la identidad exacta de los atacantes de Bondarenko sigue sin conocerse.

Cuando Lukashenko comentó [4] la muerte de Bondarenko el 13 de noviembre, describió a los atacantes como uno de los 500 “escuadrones de orden público” que pretendían eliminar los “símbolos pronazis”. Y aunque los funcionarios bielorrusos han pedido una investigación transparente y exhaustiva, su línea es simplemente: Bondarenko se metió en una pelea entre la oposición y los partidarios del régimen.

Lukashenko también afirmó la declaración [5] del Comité de Investigación de que Bondarenko estaba borracho al momento de la pelea. Sin embargo, esto lo negaron tajantemente [6] los médicos que dieron en entrevistas anónimas al destacado portal de noticias en línea Tut.By. La madre de Bondarenko dio [7] al periódico independiente Nasha Niva los resultados de los análisis de sangre de su hijo, que mostraron 0 % de etanol.

Katerina Borisevich, la periodista de Tut.By que informó sobre las acusaciones de embriaguez de Bondarenko, fue detenida el 19 de noviembre y ahora enfrenta proceso penal [8] por difundir información médica confidencial.

Además, una investigación [9] del sitio web de investigación ruso MediaZona identificó otros vacíos en el relato oficial de los hechos. Al examinar las imágenes de las cámaras de seguridad y entrevistar a quenes viven cerca del lugar del ataque, sus periodistas establecieron que la Policía llegó al patio a las 22:30 horas, aparentemente sin prestar atención al minibús al que arrastraron a Bondarenko. Esto complica los relatos, incluido el de Lukashenko, de que la Policía llamó a una ambulancia para Bondarenko. Las mismas imágenes de la cámara sugirieron que varias de estas personas habían inspeccionado la zona mucho antes de quitar las cintas, lo que implica algo más organizado que una acción espontánea de los partidarios de Lukashenko.

Y así, la ira de los bielorrusos hacia su Gobierno, aunque pocos o ningún manifestante lo consideran suyo, vuelve a estar inflamada por la posibilidad de un encubrimiento. Svetlana Tsikhanouskaya, opositora de Lukashenko en las elecciones que ha huido a la Unión Europea, declaró [10] recientemente a Bondarenko como “Héroe de Belarús”. Los funcionarios de la Unión Europea han amenazado con nuevas sanciones contra los funcionarios de Belarús, a quienes consideran responsables de la muerte de Bondarenko.

Las últimas palabras de Bondarenko, “Voy a salir”, difundidas en un grupo de WhatsApp para habitantes locales, se han convertido en un grito de guerra y una etiqueta (#ЯВыхожу) para una nueva ola de manifestaciones. A juzgar por los reportajes difundidos en el popular canal NEXTA de Telegram, han adoptado diversas formas [11], desde trabajadores de empresas estatales que bajan sus herramientas para guardar un minuto de silencio hasta ceremonias de colocación de flores en las plazas de casi todas las mayores ciudades del país. Miles de personas también asistieron a una vigilia en el patio donde Bondarenko fue detenido, cantando “no perdonaremos, no olvidaremos”.

También se han celebrado protestas masivas más tradicionales. El 15 de noviembre, la Policía utilizó gas lacrimógeno y cañones de agua contra miles de manifestantes; el Centro de Derechos Humanos de Viasna estima [12] que hubo al menos 928 fueron detenidos solo ese día.

En días recientes, los bielorrusos han conocido póstumamenet al joven cuyo retrato sostienen añ enfrentar a la policía antidisturbios.

Era veterano militar, profesor de arte y diseñador. También es el creador de un popular mural de protest en Minsk:

Raman Bondarenko era el creador del mural “DJ por el cambio”. Es todo lo que puedo decir.

Hasta algunos funcionarios públicos han expresado su consternación. Valery Voronetsky, diputado del Parlamento bielorruso y embajador, escribió en su página de Facebook:

Боль, смутак і жалоба… Гвалт мусiць быць спынены! Закон і справядлівасць – адноўлены!

- Valery Voronetsky, Facebook, November 13, 2020 [14]

Tanto dolor, miseria y luto… ¡Esta violencia debe terminar! ¡La ley y la justicia deben ser restauradas!

“La muerte de Bondarenko fue una bomba en la sociedad bielorrusa, y ha llevado a un aumento de la actividad de protesta. No exponencial, pero sí significativa”, explica Artyom Shraibman, analista político y colaborador frecuente de Tut.By.

“Incluso las autoridades han comprendido lo delicado que es esto, por lo que han decidido no decir que Bondarenko era un enemigo que merecía su muerte. Por el contrario, Lukashenko expresó sus condolencias, aunque las autoridades han sugerido implícitamente que la oposición es culpable al crear esos estragos y protestas en primer lugar”, dijo Shraibman a Global Voices en una entrevista.

Tal vez lo que más llamó la atención de Raman Bondarenko fue lo poco interesante de su biografía y lo fácil que resulta para los bielorrusos identificarse con su destino. Parecen convencidos de que también podría ocurrirles a ellos. Este texto, que ha circulado en los blogs de la oposición y en los canales de medios sociales durante varios días, da forma a ese presentimiento:

Роман Бондаренко служил в спецназе, и это его не уберегло.

Роман Бондаренко не участвовал в митинге, и это его не уберегло.

Роман Бондаренко не держал в руках никакую символику, и это его не уберегло.

Роман Бондаренко вышел из дома, чтобы узнать что происходит. Это стало причиной его смерти.

Перед тем, как спуститься вниз, Роман написал “Я выхожу”.

- Text from Supola.net [15]

Raman Bondarenko sirvió en las fuerzas especiales, pero eso no lo salvó.

Raman Bondarenko no participaba en una protesta, pero eso no lo salvó.

Raman Bondarenko no tenía ningún símbolo en las manos, pero eso no lo salvó.

Raman Bondarenko salió de su casa para averiguar qué estaba pasando. Esa fue la razón de su muerte.

Antes de bajar, Raman escribió “Voy a salir”.

Esos temores se basan en los precedentes. Tras meses de protestas, muchos bielorrusos tienen parientes o amigos que han sido detenidos y golpeados en las comisarías de policía [16].

Con la muerte de Bondarenko, se cree que al menos cuatro bielorrusos han muerto durante las protestas desde las elecciones presidenciales de agosto. Uno fue Aleksandr Taraikovski [17], a quien la Policía puede matado en Minsk el 10 de agosto. Otro fue Aleksandr Vikhor [18], que murió en un centro de detención en la ciudad de Homyel el 12 de agosto. El tercero fue Hennady Shutov [19], que murió el 19 de agosto de una herida de bala en la cabeza después de que la Policía usara munición real contra los manifestantes en Brest el 11 de agosto.

En palabras [19] de las investigadoras bielorrusas Alena Minchenia y Nadzeya Husakouskaya, el cambio ya ha llegado a Belarús. Estas muertes traen “una sensación compartida de vivir el dolor y la pena, que no se puede deshacer”.

Se teme que también pongan fin a toda esperanza de una transición pacífica del poder. Para algunos observadores, la muerte de Bondarenko no fue simplemente un trágico paso en falso entre el caos sin un culpable claro, sino el resultado previsible de un aumento metódico y paulatino de la violencia indiscriminada de las autoridades bielorrusas.

“La muerte de Romano intensificó el clima de protesta. Pero los siguientes hechos movilizaron a la gente en un grado aún mayor: cómo OMON [policía antidisturbios] dispersó a quienes se habían reunido para honrar su memoria el domingo, y cómo los manifestantes tuvieron que esconderse durante 15 horas sin agua ni comida en el sótano del edificio donde vivía Raman. Además, en los días siguientes se cortó el suministro de agua al barrio de Novaya Baravaya, que tiene un fuerte espíritu de protesta y donde la gente cuelga banderas blancas-rojas-blancas. La gente cree que el problema tiene por objeto humillarla”, señaló Kaciaryna Šmacina, investigadora del Instituto de Estudios Estratégicos de Belarús, en entrevista para Global Voices.

“Las autoridades están fuera de la realidad y utilizan cada vez más la represión contra su propia población”.