¿Se acabó la luna de miel entre Pekín y la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam?

“Defenderé la Ley Básica de la Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular de China”.
Imagen del videorreportaje de la RTHK sobre el juramento de lealtad de altos funcionarios de Hong Kong liderado por la jefa del Ejecutivo, Carrie Lam.

El bando hongkonés a favor de Pekín se está rebelando contra la jefa ejecutiva, Carrie Lam, usando como pretexto el fracaso de la ciudad para contener el brote de COVID-19.

Al 22 de diciembre, Hong Kong, con siete millones de habitantes, ha confirmado 8238  casos de COVID-19 desde marzo y 132 muertes. Desde mediados de noviembre, la ciudad ha visto un incremento en el promedio de casos diarios de diez a alrededor de cien.

En comparación con ciudades como Londres, Nueva York y Tokio, el control del brote podría considerarse excepcional. Sin embargo, Pekín espera no ver ningún caso, una victoria similar a la conseguida en las ciudades de China continental.

El 16 de diciembre, el exjefe ejecutivo y actual vicepresidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (NCPPC, por sus siglas en inglés), Leung Chun-Ying, usó su página de Facebook para calificar de inadecuadas las medidas adoptadas por Hong Kong contra la pandemia, y sostuvo que la ciudad necesitaba hacer de nuevo pruebas a toda la población.

En septiembre, el Gobierno de Hong Kong había invertido unos 500 millones de dólares hongkoneses (cerca de 65 millones de dólares estadounidenses) en pruebas de COVID-19 para todos los habitantes de la ciudad. Sin embargo, el programa fue voluntario y menos de dos millones de personas acudieron a hacerse la prueba, con lo que solamente se identificaron algo más de 30 casos positivos.

Legisladores a favor de Pekín reiteraron la demanda de Leung en la Asamblea Legislativa. No obstante, la secretaria de Alimentación y Salud, Sophia Chan, sostiene que las pruebas universales de COVID-19, aunque sean obligatorias, únicamente pueden ser efectivas junto con medidas de confinamiento en casa, como se ha hecho en las ciudades de China. Chan añadió que es “simplemente imposible por lógica” encerrar a 7,5 millones de personas durante dos o tres semanas.

En un editorial del 17 de diciembre, el periódico afín a Pekín Wen Wei Po también abogó por la importación del modelo chino para acabar con el creciente número de casos en Hong Kong.

進行強制全民檢測、強制追蹤及對高風險區域進行封閉式隔離,在內地一再證明是有效控疫必不可缺的手段,但在本港始終不能落實,這些強制措施仍停留在探討階段,有專家至今還認為強制措施不可行…在香港的老辦法長期無效、內地清零全面成功的背景下,香港社會在特區政府領導下,要下定決心,堅定信心,定下清零目標,集中力量辦大事,將全民檢測的種種不可行變成可行。

Las pruebas universales obligatorias, el rastreo obligatorio de la población y el confinamiento de distritos de alto riesgo han demostrado ser medidas efectivas e inevitables para el control de la epidemia. Después de todo este tiempo, Hong Kong se encuentra aún en la fase de exploración de tales medidas obligatorias y algunos expertos las siguen considerando inaplicables… [CY Leung destacó] que las medidas de control de la pandemia en Hong Kong son inadecuadas, mientras que en el continente se ha conseguido el triunfo sin casos positivos. El Gobierno de Hong Kong debería llevar a la sociedad a alcanzar ese objetivo también, unir a todas las fuerzas sociales y políticas y convertir lo inaplicable en aplicable.

Entre tanto, el sector a favor de la democracia ve las críticas al Gobierno de Hong Kong por su control de la pandemia como un pretexto para apartar a Carrie Lam de la carrera para jefe ejecutivo en 2022.

Ngan Shu-kau, crítico con la situación actual, expresó:

中共要求林鄭以大陸的野蠻抗疫為師,分明是強林鄭之所難。香港能像大陸那樣,發現一單新症,就封鎖整個小區嗎?比如說太古城有一宗個案,馬上四面八方路口都堵死,住客不准出入,外人不准來訪,每家限定一人一星期買一次菜,再不聽話,就把大廈門口用鋼板焊死,每家用竹籃垂吊來買餸?
首先,政府一時之間,不可能動員那麼多閒人來做這麼多額外的行政事務?就算請人,也未必請到這麼多人。其次,涉及這麼多家庭的生計和安全,政府有沒有法定權力去剝奪市民的自由?再次,封鎖會造成很多次生災難,有長期病患者失救,或加重封鎖區內的感染等等,政府會不會被追究法律責任?最後,若疫情不斷擴大,全香港停擺,造成的社會混亂經濟損失,又如何面對?…不幸的是,林鄭的權力來源正是中共,她聽話做不得,不聽話又不行,林鄭之死期近,理由在此。
看這形勢,從中央到香港本土,推倒林鄭之勢已成,大凡留一點情面,有事都會在內部解決,不會公諸於眾連一點顏面都不留給她。既然不惜大動員大批判,就是趕她走人的意思了。

Las exigencias del Partido Comunista de China para que Carrie Lam adopte las bárbaras medidas de control de China continental la han puesto en una situación difícil. ¿Puede imitar Hong Kong las prácticas de China y confinar un distrito residencial tras descubrirse un único caso? Por ejemplo, si se confirma un caso en Tai Koo, ¿puede bloquear el Gobierno todos los accesos y prohibir la salida de todos los habitantes y la entrada de cualquier visitante? ¿Puede exigir a quienes ahí viven que compren comida y otros productos de primera necesidad una vez a la semana? Y si se resisten, ¿las autoridades sellarán puertas y pedirán a la gente que recoja su compra de una cesta colgada delante de la ventana?

¿Puede movilizar el Gobierno a tanta gente para aplicar las medidas? ¿Está legitimado el Gobierno para restringir la libertad de las personas? ¿Y qué pasa con los daños colaterales del confinamiento? ¿Se haría responsable si alguien muere confinado? ¿Y el caos social y el daño a la economía? (…) Por desgracia, el poder de Carrie Lam procede del Partido Comunista de China. Le es imposible acatar órdenes así en Hong Kong, pero si no obedece, no recibirá su bendición. Es por eso que se encuentra en un callejón sin salida.

Teniendo en cuenta las circunstancias actuales, Carrie Lam perderá poder. Se podría haber resuelto el problema internamente para guardar las apariencias. Ahora que existe una crítica pública tan coordinada, esta es otra forma de obligarla a dimitir.

A mediados de octubre se comenzó a especular sobre la pérdida de confianza de Pekín en la líder hongkonesa después de que aplazó repentinamente su discurso de política general, ya que parece ser que Pekín quería revisar su contenido.

Un mes después, Pekín expulsó a cuatro diputados a favor de la democracia. Esto provocó la dimisión en bloque de todos los representantes a favor de la democracia del Consejo Legislativo de Hong Kong, donde finalmente, ya sin opositores, tuvo lugar el discurso de Carrie Lam.

A finales de noviembre, en una entrevista al South China Morning Post, Lam afirmó haber “recobrado la confianza en sí misma” y ser “la de antes” para aplicar medidas más estrictas contra la pandemia.

Dos semanas más tarde, en plena nueva ola de COVID-19, Xi Jinping pospuso su reunión anual de final de año con Lam, la primera cancelación de este viaje oficial desde la entrega de Hong Kong a China en 1997.

En un editorial del 15 de diciembre, HK01, portal de noticias afín a Pekín que había cuestionado la capacidad de Lam para gobernar Hong Kong, interpretó este gesto sin precedentes de Pekín como una señal de su pérdida de confianza en la líder hongkonesa, dando a entender que su fracaso para controlar la pandemia podría tener consecuencias políticas.

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