Por qué el tuit de Macron sobre muerte del patriarca serbio enfureció a tantos en los Balcanes

El presidente serbio Aleksandar Vučić da un discurso en el funeral del patriarca serbio Irineo en Belgrado, 22 de noviembre de 2020. Foto de publicidad de la Presidencia de Serbia/Dimitrije Goll. Uso permitido.

El tuit del presidente francés, Emmanuel Macron, para expresar sus condolencias al presidente serbio, Aleksandar Vučić, “y todos los serbios” tras enterarse de la muerte por COVID-19 del patriarca de la Iglesia ortodoxa serbia, Irineo, recibió muchas críticas en línea.

Llamé por teléfono al presidente Aleksandar Vucic para expresar condolencias tras recibir la triste noticia sobre la partida del patriarca Irineo. Francia se une al duelo de todos los serbios.

Sus críticos exigieron consistencia con las abiertas posiciones de Macron contra el extremismo religioso, conocido por avivar odio y que puede llevar a la violencia si no se verifica, como lo demuestran las guerras yugoslavas en la década de 1990.

En el oeste de los Balcanes y más allá, las personas estuvieron perplejas sobre cómo era posible que alguien que sostiene defender valores laicos e iluminados en Europa invirtiera el capital de políticas institucionales de Francia en asociación con una figura que, junto con la Iglesia ortodoxa serbia, llegó a simbolizar todo lo retrógrado, profundamente conservador y racista sobre la sociedad serbia.

Patriarca de la Iglesia [ortodoxa serbia] muere de COVID-19 tras encabezar funeral a ataúd abierto de obispo que murió por el virus
El jefe de la Iglesia ortodoxa serbia, el patriarca Irineo, murió en un hospital de Belgrado el viernes [20 de noviembre] tras contraer coronavirus, según una declaración de la 
iglesia.
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Hoy, miles se reunieron en Belgrado para expresar sus respetos al patriarca serbo Irineo, que sucumbió al COVID-19 el viernes [20 de noviembre]. Su ataúd estuvo cubierto de plexiglás y se le rociaba ocasionalmente con desinfectante.

Aquí un 🧵 sobre su controvertido legado.

En Twitter, gran cantidad de bosniacos, albaneses y croatas, y hasta algunos serbios, también señalaron el hecho de que el patriarca Irineo era un conocido negacionista del genocidio, y partidario del general Ratko Mladić, criminal de guerra condenado, y el expresidente de República Srpska Radovan Karadžić, y que había afirmado que el veredicto por genocidio de 2017 para el general serbio era “obra del diablo, el poderoso del mundo”. A Mladić lo declararon culpable del crimen de genocidio, de ordenar la ejecución de más de 8000 civiles bosniacos, sobre todo hombres y niños, tras la caída de Srebrenica, entre otros crímenes.

Llamé por teléfono al presidente Aleksandar Vucic para expresar condolencias tras recibir la triste noticia sobre la partida del patriarca Irineo. Francia se une al duelo de todos los serbios.
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Concepto: tal vez un presidente que se considera liberal no debería estar de luto por un assadista, un homofóbico y un hombre que se negó a tomar acciones a contra la pedofilia en su Iglesia.

Aunque la retorica del patriarca Irineo no era tan belicosa como la de su predecesor de tiempos de guerra, el patriarca Pablo, apoyaba claramente el nacionalismo e irredentismo de la Gran Serbia. Era evidente que la Iglesia ortodoxa serbia durante su periodo no hizo nada por distanciarse de la ideología de la Gran Serbia. El propio patriarca repetía en público el mantra de que “donde sea que vivan los serbios, que sea en Serbia, Bosnia, Vojvodina o Montenegro, u otros lugares, eso es Serbia”.

La Iglesia ortodoxa serbia tiene un largo historial de apoyar la ideología de la Gran Serbia. El predecesor de Irineo apoyaba abiertamente los esfuerzos de guerra serbios en Bosnia y Herzegovina, Croacia y Kosovo. Además dio refugio y promovió a criminales de guerra, como Milan Lukić, uno de los más infames asesinos en masa durante el genocidio bosnio. En 2011, la Iglesia ortodoxa serbia presentó un libro en la mayor iglesia de Belgrado, la Catedral de san Sava para promocionar el libro de Lukić. En 2012, Lukić fue sentenciado a cadena perpetua por su participación en masacres que tuvieron como resultado la muerte de más de cien personas.

Es más, el rol de la Iglesia ortodoxa serbia en avivar las llamas del nacionalismo y el odio étnico era tan transparente que en 1995 demandó a tres periódicos franceses: Libération, Le Monde y Le Figaro por artículos que acusan a la Iglesia ortodoxa de apoyar la limpieza étnica, crímenes de guerra y genocidio en Bosnia Herzegovina. La Iglesia perdió su demanda en la corte francesa. Michael A. Sells, historiador y experto religioso serbio-estadounidenses escribió en 1998 en su libro: El puente traiconado: Religión y genocidio en Bosnia:

The violence in Bosnia was a religioso genocida in several senses: the people destroyed were chosen on the basis of their religiosa identity; those carrying out the killings acted with the blessing and support of Christian church leaders, the violence was grounded in a religiosa mitología that caracterizado the targeted people as race traitors and the exterminación of them as a sacred act.

La violencia en Bosnia fue un genocidio religioso en varios sentidos: los pueblos destruidos fueron elegidos por razón de su identidad religiosa; quienes realizaron matanzas actuaron con la bendición y apoyo de líderes de Iglesias cristianas, la violencia estaba enraizada en una mitología religiosa caracterizaba a los pueblos atacados como traidores raciales y su exterminación como un acto sagrado”.

En junio de 2019, el patriarca se reunió con el dictador sirio Bashar al-Assad en Damasco. Según Balkan Insight, Irineo elogió a Bashar al-Assad por su “posición de principios” de negarse a reconocer la independencia de Kosovo, y Assad comparó a Siria con Serbia, y dijo que “ambos países había estado expuestos en términos de interferencia extranjera e intentos de minar su soberanía y minar su tejido social” lo que constituye una buena razón para su relación y cooperación.

Por supuesto, el patriarca no mencionó las bien documentadas atrocidades cometidas a escala masiva industrial por el Ejército de Bashir al-Assad, y las fuerzas rusas e iraníes, que incluyen ataques con armas químicas contra civiles, bombardeo de ciudades, bombas de barril y campos de concentración. Tampoco mencionó la presencia de mercenarios y voluntarios serbios que luchaban por Assad. Como informó Balkan Insight en 2016, muchos combatientes serbios fueron transferidos a Siria desde Ucrania, donde luchaban contra el Gobierno ucraniano.

En 2014, el patriarca Irineo también intervino en el desfile del orgullo de Belgrado como la “punta del iceberg inmoral” y dijo que “sentía pena por quienes pertenecen a la llamada población gay”. Promovía discriminación y desinformación que deshumaniza a los LGBTQ, y agregó:

It is a disorder or deviation of human nature. I can understand them, as well as their problem, but I cannot understand why they impose this problem unto us or try to show it off publicly.

Es un desorden o desviación de la naturaleza humana. Puedo entenderlos, y también su problema, pero no puedo entender por qué nos imponen este problema o tratan de mostrarlo públicamente.

Irineo también se oponía a reglas más estrictas a los fieles durante el brote de COVID-19. Se tiene registros de que dijo que creía que los métodos usados como instrumentos litúrgicos para distribuir la sagrada comunión en la ortodoxia oriental, incluidos vasos y cucharas que se deben limpiar después de cada persona, no estaban de acuerdo con la tradición eclesiástica, que era algo nuevo incompatible con la fe. Eso llevó a grabaciones de fieles ortodoxos serbios en todo el oeste de los Balcanes que recibían la comunión de los sacerdotes con una sola cuchara o vaso, y eso ocurría en el peor momento del brote de COVID-19.

Esto hizo que algunos comentaristas señalaran que la Iglesia ortodoxa serbia estaba por encima de la ley y que ponía en riesgo la vida de sus seguidores y de quienes se ponían en contacto con ellos, solamente porque no querían romper la tradición ni siquiera ante una pandemia.

Esa negativa causó la muerte de Irineo y de su homólogo de Montenegro, el metropolitano Amfilohije Radović, que también murió de COVID-19. El patriarca Irineo asistió al funeral a ataúd abierto del metropolitano Radović junto con una gran multitud dentro de la iglesia, en la que casi nadie usaba mascarillas y los fíeles besaban las manos y frente del clérigo fallecido, según la costumbre.

Probablemente las razones del gesto de Macron incluyen apaciguar a Rusia, que en los Balcanes se considera como aliado de Serbia y la cristiandad ortodoxa entre los eslavos. Los analistas que examinan su nuevo enfoque hacia Rusia, el llamado reinicio, inaugurado en julio de t2020, expresó preocupación de que podría incluir abandonar el oeste de los Balcanes por Rusia, pues tradicionalmente considera a los Balcanes como su esfera de influencia. La Iglesia ortodoxa serbia es un elemento clave en facilitar la influencia rusa en los Balcanes con su largo historial de apoyar el Kremlin.

Esa noción también explica la entrevista de Macron con The Economist de 2019 y sus comentarios indignantes y desmentidos sobre Bosnia Herzegovina como “bombas de tiempo’ yihadistas en los Balcanes, que fue criticado por su Islamofobia estructural. A eso se agregas sus comentarios sobre Albania y Macedonia del Norte y su posterior veto contra las negociaciones para entrar a la Unión  Europea para los dos países del oeste de los Balcanes.

Otra razón puede ser calmar a los votantes de derecha y extrema derecha franceses. Como señaló CNN a fines de noviembre, “Macron sigue un camino gastado de presidentes franceses”. Su escepticismo sobre la expansión de la Unión Europea por medio de la admisión de países de Europa Oriental, sobre todo los que tienen grandes poblaciones musulmanas, encajan con el deseo de Macron de calmar a Rusia y de ser reelegido con el apoyo de votantes de derecha nacionales.

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