Muerte de madre e hijo ponen de manifiesto violencia policial institucionalizada en Filipinas

Grupos de la sociedad civil protestan por el accionar de la Policía con los Gregorio en Ciudad Quezón. Foto de Kodao Productions, socio de contenido de Global Voices, usada con autorización.

La semana de Navidad en Filipinas empezó con la muerte de Sonya Gregorio, de 52 años, y su hijo Frank Gregorio, de 25 años, por acción del policía Jonel Nuezca el 20 de diciembre. Nuezca, sargento que estaba fuera de servicio y con ropa de civil cuando ocurrió el incidente, quedó captado en video usando su pistola de servicio para disparar a sus vecinos fuera de su casa en Paniqui, Tarlac al norte de Manila, la capital del país.

En ese mismo video, Nuezca y su hija de 12 años aparecen en un acalorado intercambio con los Gregorio por el uso de un boga, cañón casero que se usa tradicionalmente para hacer ruido durante las fiestas de fin de año en Filipinas. Se informó que Nuezca quiso arrestar a Frank por los disturbios provocados por el boga. Pero las autoridades también sostienen que la tensión ya había ido en aumento entre ambos vecinos desde hacía un tiempo.

En el video, se ve que Sonya Gregorio sujeta fuertemente a su hijo Frank mientras la hija de Nuezca afirma «mi padre es policía». Sonya contesta «no me importa» con el ritmo de la conocida canción de 2010 de K-Pop «2NE1″. Luego, Nuezca responde “tapusin kita ngayon” [acabaré con ustedes ahora] mientras saca casualmente su arma y disparar a matar a ambos a sangre fría.

Nuezca se entregó a las autoridades y enfrenta dos acusaciones de asesinato. El video lo grabó Alyssa Calosing, pariente de los Gregorio, y se volvió viral y las etiquetas #StopTheKillingsPH [alto a las muertes en Filipinas] y #PulisAngTerorista [los policías son terroristas] fueron tendencia en Twitter.

Hoy nos reunimos en el Círculo de Boys Scouts para afirmar el llamado del pueblo para detener las muertes en Filipinas y acabar con la violencia policial. Exigimos justicia para Sonya y Frank Gregorio y todas las victimas de muertes extrajudiciales y violencia estatal en Filipinas.

MIREN: Foto policial de Jonel Nuezca, policía que mató a dos vecinos, una madre y su hijo, en in Paniqui, Tarlac.
📷 de estación policial municipal de Paniqui)

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¡Miren esta foto del mierda! ¡¡¡Imaginen a todos los demás policía con alardes de jefe a quienes no capta una cámara!!!

Lo que los policías son capaces de hacer a plena luz del día, rodeado de civiles, frente a sus hijos. Todo esto te hace preguntarte hasta dónde pueden llegar en las sombras, sin testigos, ni cámaras, ni ley.

Ben&Ben, popular banda de indie-pop en Filipinas, compuso una canción de protesta como contribución para el llamado a parar las muertes de los policías en el país.

¿De verdad creian que el poder estaba en sus manos? ¿Quiénes se creen que son?

Para muchos, el hecho volvió a poner de manifiesto el carácter institucionalizado de la violencia y la impunidad de la Policía en Filipinas, que ha empeorado en el gobierno del presidente Rodrigo Duterte. Según informes de prensa, Nuezca se había enfrentado a varios cargos administrativos, incluidos dos casos de homicidio, que fueron desestimados por supuesta falta de pruebas.

Tras el tiroteo de Gregorio, también se mencionó a varios policías en actividad en medios sociales por justificar la acción de Nuezca. El jefe de Policía de la ciudad de Bato, en la isla de Catanduanes, por ejemplo, fue relevado de su cargo por haber dicho que el incidente del tiroteo de la Policía debería enseñar a la gente común a respetar más a los policías.

La primera reacción de Debold Sinas, jefe de la Policía Nacional de Filipinas (PNP), fue advertir contra grabar videos o tomar fotos de escenas de crímenes como la muerte de los Gregorio por temor a que los delincuentes se venguen con los testigos. Sinas es conocido por romper los protocolos de confinamiento de COVID-19 por celebrar su fiesta de cumpleaños a principios de este año. También es conocido por supervisar la Isla Negros cuando una serie de asesinatos extrajudiciales de activistas campesinos sacudieron la isla en 2019.

Los portavoces y funcionarios del gobierno se han esforzado por subrayar que el incidente fue un hecho aislado de un mal policía. Pero esto se ve desmentido por el sangriento historial de las fuerzas policiales en materia de violaciones graves de los derechos humanos solo en 2020, instigadas por las innumerables declaraciones del presidente que alientan a los uniformados a matar a los sospechosos de delitos y a perseguir a los activistas de derechos humanos.

Y te preguntas de dónde sacan su bravuconería estos «policías».

¿Por qué siempre asociamos a Duterte cuando ocurren acontecimientos como muertes? Porque los permite y los recompensa. Alentó una cultura cuya única respuesta es asesinar y hacer sufrir a la gente. Y muchos más no han obtenido justicia porque sus casos no se hicieron públicos.

NO. Basta de tuits con «gobyerno na naman?» [«¿es culpa del Gobierno otra vez?»]. Estoy harto de leer la misma mierda porque SÍ, EL GOBIERNO ES EL PROBLEMA.
Esto es lo que ocurre cuando tenemos líderes que consienten y alientan esos esos comportamientos de los policías.

En respuesta a pedidos de justicia, troles a favor del Gobierno y partidarios de DDS (Die-hard Duterte, o incondicionales de Duterte) en medios sociales criticaron los llamados de que el Gobierno debe responder por las acciones. Para el periodista independiente Inday Varona, este incidente es el síntoma más reciente de una “locura sistémica” que también ha afectado una parte significativa del pueblo que se disculpa rápidamente por la violencia de quienes están en el poder:

They excuse the murders around them, the assaults on citizens as signs of a father’s tough love. They rationalize the bloodshed by saying they feel safer. They dismiss the exposure of corruption scandals, the weaponizing of the law against dissenters, even the prevalence of poverty because their father and his generals blame these as communist propaganda.

Disculpan los asesinatos a su alrededor, los ataques a los ciudadanos como signos del amor duro de un padre. Racionalizan el derramamiento de sangre y dicen que se sienten más seguros. Descarta la exposición de los escándalos de corrupción, la militarización de la ley contra los disidentes, hasta la prevalencia de la pobreza, porque padres y generales los culpan de propaganda comunista.

It is a systemic madness flowing down from the highest reaches of officialdom. It is the kind of lunacy that allows a provincial cop chief to jeer that death is the logical conclusion if you show “disrespect” to a cop with a gun. That, after all, is Duterte’s typical response to dissent.

Es una locura sistémica que fluye desde los más altos niveles de la oficialidad. Es la locura que permite a un jefe policial provincial burlarse de que la muerte es la conclusión lógica si se muestra «falta de respeto» a un policía con un arma. Esa, después de todo, es la típica respuesta de Duterte a qjuienes discrepan.

Pero Duterte, que ha animado repetidamente a policías y soldados a disparar a los infractores de la ley mientras prometía protegerlos contra acusaciones legales, está a la defensiva como resultado de la creciente indignación pública por la muerte de los Gregorio. En otro de sus discursos televisados a altas horas de la noche, Duterte cambió de opinión y dijo que solo prometía proteger a los policías que no violaran la ley.

Mientras el gobierno de Duterte enfrenta una investigación de la Corte Penal Internacional por su sangrienta guerra contra las drogas, la situación puede estar llegando a un punto crítico para muchos filipinos.

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