El Caribe pide cumbre mundial para abordar distribución justa de la vacuna COVID-19

Médico escribe “Carga de la vacuna COVID-19″. Imagen de Jernej Furman en Flickr (CC BY 2.0).

Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace un llamado a los países del Norte para que dejen de acaparar vacunas contra el virus COVID-19, lo que podría hacer que los costos de adquisición fueran más inalcanzables para las naciones más pequeñas, la Comunidad del Caribe (CARICOM) ha solicitado una cumbre mundial para plantear una distribución más equitativa.

La declaración de CARICOM afirma que le “preocupa profundamente la perspectiva actual de un acceso no equitativo a las vacunas para hacer frente a la pandemia, especialmente para los trabajadores de primera línea y las poblaciones vulnerables”, y señala que los países más pequeños tendrán inevitablemente dificultades para competir en el mercado mundial al pagar las vacunas:

Given the transmissibility of the virus, all countries are vulnerable and should work together.

The Caribbean Community therefore calls for a global summit in the context of the World Health Organisation’s (WHO) ACT-A Facilitation Council to discuss equitable access and distribution of the COVID-19 vaccines.

Dada la transmisibilidad del virus, todos los países son vulnerables y deben trabajar juntos.

Por eso, la Comunidad del Caribe pide que se celebre una cumbre mundial en el contexto del Consejo de Facilitación de ACT-A de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para debatir el acceso y la distribución equitativos de las vacunas contra el COVID-19.

El 10 de septiembre de 2020, la OMS estableció un Consejo de Facilitación de la Aceleración de la Respuesta (ACT), cuyo objetivo es hacer más justo el desarrollo, la ampliación y la distribución de las “vacunas, terapias y diagnósticos” contra el COVID-19.

La declaración añade que la región debe ser considerada como una de las más importantes en el orden jerárquico:

The inextricable link economically, socially, and by virtue of travel with our neighbours and the wider international community, makes it imperative for CARICOM Member States to be afforded access to vaccines as a matter of urgent priority. This action will be mutually beneficial in breaking the transmission of the virus.

El inextricable vínculo económico, social, y en virtud de los viajes con nuestros vecinos y la comunidad internacional en general, hace que sea imperativo que los Estados miembros de la CARICOM tengan acceso a las vacunas como una cuestión de prioridad urgente. Esta acción será mutuamente beneficiosa para romper la transmisión del virus.

La posición de la CARICOM fue bien recibida en toda la región, los editoriales de los principales medios apoyaron su llamamiento. El Trinidad and Tobago Guardian, por ejemplo, lamentó la falta de cooperación mundial al garantizar el acceso de todos a la vacuna, y sugirió:

There is a real risk, given the transmissibility of COVID-19 and the emergence of more infectious variants in recent weeks, that the pandemic could drag on for years before it is finally brought under control.

Existe un riesgo real, dada la transmisibilidad del COVID-19 y la aparición de más variantes infecciosas en las últimas semanas, de que la pandemia se prolongue durante años antes de que sea finalmente controlada.

Varios países ya se han asegurado el acceso prioritario mediante Acuerdos de Compra Anticipada (APA) con los fabricantes de vacunas. Estos contratos, que garantizan a los Gobiernos un número acordado de vacunas, son legalmente vinculantes. Se ha informado de que países del hemisferio norte, como Canadá, han reservado cuatro veces más vacunas de las que necesitan para inmunizar a su población.

“A medida que las primeras vacunas comienzan a desplegarse, la promesa de un acceso equitativo está en grave riesgo”.
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“Ya se han administrado más de 39 millones de dosis de vacunas en al menos 49 países de renta alta.

Solo se han administrado 25 dosis en un país de ingresos bajos.

No 25 millones; no 25 mil; 25″.

Por su parte, los Gobiernos caribeños no han podido confirmar cuándo estará disponible exactamente la vacuna, pero el doctor Roshan Parasram, director médico de Trinidad y Tobago, espera que sea a finales del primer trimestre de 2021.

La nación insular ha mantenido conversaciones directas con los fabricantes de vacunas, y con COVAX, uno de los pilares del Acelerador de Acceso a las Herramientas de COVID-19 (ACT) de la OMS. El objetivo de COVAX es garantizar el acceso mundial a las vacunas COVID-19, independientemente de la capacidad de los países para pagarlas.

Por su parte, el Ministro de Salud y Bienestar de Jamaica, el doctor Christopher Tufton, estuvo de acuerdo en que el “desarrollo y el rápido despliegue mundial de vacunas seguras y eficaces contra el COVID-19 es esencial para contener la pandemia mundial”, y dijo que el primer lote de vacunas de la isla a través de COVAX, previsto para abril de 2021, proporcionaría aproximadamente 292 000 dosis, suficientes para vacunar a unos 146 000 jamaicanos.

Todos los Estados miembros de la CARICOM han firmado para participar en el servicio COVAX, que asegura a la región más de un millón de dosis. Sin embargo, COVAX solo garantiza suficientes dosis para que todos los países vacunen al 20 % de su población, antes de que otros países puedan aumentar el despliegue.

Sin embargo, si no hay una aceptación global, las naciones más pobres que menos pueden permitirse soportar las consecuencias económicas de la pandemia podrían no ver una vacuna hasta dentro de un año.

La otra cara de la moneda es la disposición de las poblaciones caribeñas a vacunarse, especialmente a la luz de historias como la muerte de 23 pacientes noruegos de residencias de ancianos días después de haber recibido la vacuna COVID-19 de Pfizer. A pesar de estos incidentes, el doctor Avery Hinds, epidemiólogo de Trinidad, dijo que las pruebas demuestran que la vacuna es segura para la mayoría de la población mundial.

Trinidad y Tobago, en el extremo sur del archipiélago caribeño, tenía 45 casos activos hasta el 17 de enero de 2021, y ha registrado 132 muertes desde el inicio de la pandemia. Jamaica, al norte de la cadena de islas, tenía 14 274 casos activos en la misma fecha, con 326 muertes relacionadas con el COVID. Con una población de casi tres millones de habitantes, casi el doble de la de Trinidad y Tobago, Jamaica ha realizado 152 685 pruebas de COVID-19, frente a las 77 515 de Trinidad y Tobago.

Los territorios de dependencia británica en el Caribe, por su parte, ya disponen de la vacuna COVID-19, y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, ya recibió su primera dosis. En el momento de su inoculación, solo había cinco dosis disponibles en la isla.

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