L’bokator, antigua arte marcial de Camboya que revive

Practicante de l’bokator, provincia de Kampong Chhnang. Foto y leyenda de Hy Chhay/VOD.

Este artículo editado de Ouch Sony y Danielle Keeton-Olsen fue publicado por VOD News, página de noticias independiente de Camboya. Se reproduce en Global Voices en virtud de un acuerdo de asociación de contenidos.

Om Yom es uno de los pocos antiguos maestros que quedan del arte marcial camboyano del l'bokator, sobrevivió al régimen de los jemeres rojos, y literalmente enterró las herramientas de su oficio en la clandestinidad. Ahora, pasa su tiempo enseñando a las nueva generaciones. Sueña con desarrollar este deporte al nivel de las practicas de las artes marciales de otros países.

Tras haber estado a punto de desaparecer durante la época de los jemeres rojos, el l'bokator está recobrando lentamente su popularidad en Camboya, en gran parte gracias a la pasión y perseverancia de Yom, de 67 años, y de sus practicantes.

L’bokator, también escrito “bokator”, es el arte marcial más antigua que se sigue practicando en Camboya, y es una parte muy importante de la historia cultural de la provincia de Kampong Chhnang. Combina técnicas, como golpes de codos, de rodillas y puñetazos, y también usa armas. Se utilizó para combates en las guerras pasadas, además es fuente de entretenimiento y una práctica espiritual.

La presencia del bokator en Camboya disminuyó a medida que el país atravesaba períodos de guerra y agitación social. Bajo el régimen de los jemeres rojos, cuando atacaban y mataban a artistas y atletas por considerarlos parte de la élite urbana del país, esta arte marcial casi desapareció.

Hoy en día, los practicantes demuestran su habilidad en un club l'bokator en la capital provincial de Kampong Chhnang, cantando y gritando tras las instrucciones de Yom. En un combate demostrativo, una chica se enfrenta a dos compañeros, emulando los movimientos que los maestros habrían usado en peleas fatales del pasado. Una chica comienza con palos de combate y desarma a sus compañeros golpeando de lado con su palo, esquiva y hace rápidos agarres. Cuando los chicos finalmente le quitan el palo, pasan a golpes con manos desnudas y patadas altas.

Yom es originario de la provincia de Kampong Chhnang, y ha pasado los últimos 10 años entrenando a jóvenes luchadores con la esperanza de que la UNESCO reconozca al l'bokator como patrimonio cultural inmaterial, reconocimiento largamente buscado del papel fundamental de este deporte en las artes marciales del Sudeste Asiático.

Dice que empezó a entrenar gratuitamente a los estudiantes en 1993, que comenzó por enseñar a los compañeros de su comunidad. Luego dejó su trabajo de fundición de moldes para estatuas de pagodas y otras estructuras, y abrió un club en la ciudad de Kampong Chhnang en 2004. El club fue registrado formalmente en 2011.

Además de la actividad de entrenamiento, Yom dice que ha trabajado con otros defensores de esta arte marcial, ha recopilado información de los maestros y difundido todo lo que puede en Phnom Penh y las partes internacionales interesadas en la preservación del l'bokator.

We have struggled these last 10 years to tell [everyone] that this is ours. We need to write down [the techniques]. We need to gather and not use only what belongs to me, because we have plenty [of information out there].

Hemos luchado en estos 10 años para decir [a todos] que esto es nuestro, Necesitamos poner por escrito [las técnicas]. Necesitamos reunir y no usar solo lo que me pertenece, porque hay mucha [información disonible].

El maestro de l’bokator master Ke Som On, de 80 años, en su casa del distrito de Rolea Ba'ier, provincia de Kampong Chhnang. Foto y leyenda de Danielle Keeton-Olsen/VOD.

Vinculado a la historia de l'bokator 

La antigua ciudad de Longvek, ahora en el distrito Kampong Tralach, provincia de Kampong Chhnang, es conocida en la historia como un punto de encuentro de eruditos, expertos en artes marciales y otros conocedores. También ha servido como el corazón del Ejército del país desde el fin de la era Angkoriana hasta el día de hoy.

Yom, natural de Kampong Chhnang, dice que su abuelo transmitió esta arte marcial a su padre, le ofreció una insignia dorada atada a una cuerda como símbolo de maestría. Ya que el l'bokator era tan importante para sus antepasados, Yom dice que se siente en deber de reavivar y preservar la tradición.

I have a family line of martial arts trainers in my father and my grandfather, so I think we should do everything (to conserve and develop the sport).

Tanto mi padre como mi abuelo eran entrenadores de artes marciales, por eso pienso que deberíamos hacer todo lo posible (para conservar y desarrollar este deporte).

A pocos kilómetros de la ciudad provincial, el maestro Ke Som On, de 80 años, dice que se retiró de la práctica del l'bokator en 2020, por problemas pulmonares.

Añadió que recién hace cinco años ha vuelto a entrenar esas habilidades que tiene en la mente desde que tenía ocho años.

Al igual que Yom, la familia de Som On transmitió el arte marcial. Le enseñó un tío que era miembro del movimiento Khmer Issarak que luchó por la independencia del régimen colonial francés.

Som On no quería entrenar a sus hijos ni a otros practicantes. Sin embargo, en los últimos cinco años, se involucró en l'bokator de nuevo después de su vecino Yom le instó a compartir sus habilidades.

Modernizar un “tesoro” 

Vath Chamroeun, secretario general del Comité Olímpico de Camboya, dice que la agencia de deporte del país ha estado trabajando con los antiguos maestros durante años para encontrar a otros maestros y recopilar sus conocimientos en libros sobre el arte marcial.

Cuando Som On empezó a entrenar hace décadas, su nieta lo miraba entrenarse, y a veces participaba en las sesiones de entrenamiento de l'bokator.

Sao Von, de 80 años, todavía recuerda cómo miraba a su abuelo practicar este arte marcial y intentaba emular sus movimientos en el patio trasero de su casa. Cuando cumplió 15 años, su abuelo la invitó a estudiar con los hombres, pese a que muchos en el pueblos la criticaban por esto, cuenta.

Von dice que ya no puede empuñar un bastón ni golpear como antes. Dice que su memoria también se está desvaneciendo, y sus pensamientos se desvían durante la entrevista.

Sao Von, 80, en su casa en el distrito Rolea Ba'ier, provincia de Kampong Chhnang. Foto y leyenda de Danielle Keeton-Olsen / VOD.

Chamroeun dice que, a medida que recopilan conocimientos de las tradiciones más antiguas, el comité también está modernizando el deporte y creando una estructura de gestión, han iniciado competiciones anuales y establecido regímenes de entrenamiento adecuados que siguen las normas oficiales. Desde 2015,  se han incorporado técnicas selectas, incluidas tácticas de armas en los programas de entrenamiento militar de Camboya.

El deporte es ahora reconocido por la Asociación de Artes Marciales del Mundo y se incluirá en los Juegos del Sudeste Asiático 2023. Sin embargo, la UNESCO aún no concede a esta marcial la condición de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Nuevos sucesores

A medida que sus estudiantes mejoran, Yom dice que está ansioso por promover sus habilidades y llevarlas a competiciones y festivales. Dice que sacrifica mucho tiempo y energía para que crezca el interés general en el deporte y en la afinidad única de la provincia de Kampong Chhnang con el l'bokator.

Tho Srey Nich, 17 años, estudiante del club de Yom dice que se ha entrenando en esta arte marcial durante cuatro años, pese a las dudas iniciales de sus padres sobre su interés en ese deporte.

Cuando comenzó a practicar el l'bokator, su familia, amigos y vecinos lo vieron como un deporte de hombres y la desalentaron de entrenarse.

Whenever they talk [about me], I don’t care, because the important thing is that I love things that are left behind by our ancestors.

Cuando hablan [de mí], no me importa, porque lo importante es que me encantan las cosas que han dejado nuestros antepasados.

Yong Tak, 21 años, se ha entrenado durante 10 años y se ha convertido en uno de los principales luchadores del club de Kampong Chhnang. En principio, tampoco sus padres querían que se entrenara en l'bokator, pese a que ambos habían entrenando en ese arte marcial en juventud.

En la demostración final de los alumnos, Yom observa cómo Tak realiza una voltereta hacia atrás mientras sostiene cuchillos en ambas manos. No fue un movimiento que el viejo maestro le enseñó.

“No puedo moverme como él”, dice Yom, tomando la creatividad de su alumno como una señal de la evolución del deporte.

Alumnos de l’bokator en la provincia de Kampong Chhnang. Foto leyenda de Hy Chhay/VOD.

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