Grupo de hip-hop toca con instrumentos tradicionales para forjar una nueva identidad kazaja

Captura de pantalla de una entrevista en el canal de Balu KZ en YouTube que muestra cómo el grupo Los Buhar usó el sonido de instrumentos tradicionales kazajos para producir tres sonidos experimentales.

En Kazajistán, país rico en petróleo de Asia Central, los habitantes rurales siguen estando bastante aislados y a quienes las élites urbanas consideran ‘atrasados’. Ahora, un proyecto musical experimental está tratando de revertir la amplia indiferencia por las tradiciones rurales transformando su rico legado musical e integrándolo a una nueva identidad kazaja más inclusiva.

En diciembre de 2020, en Almaty, la capital cultural de in Kazakhstan, el dúo musical formado por Chokan Nukushev y Emil Dosov unieron sus fuerzas creativas con la productora y experta cultural Nargiza Shukenova para estrenar tres canciones como Los Buhar, proyecto experimental con el objetivo de demostrar que la música urbana contemporánea se puede interpretar con instrumentos tradicionales kazajos.

El músico profesional Dosov explicó en una llamada por Zoom con Global Voices cómo tuvieron la idea de este inusual concepto:

Мы однажды собрались вместе и решили что-то сделать с национальными инструментами. Я подумал, что сплав когда соединяются национальные инструменты и современная музыка давно существует в Казахстане, много таких проектов. Принцип такой: берем музыку из прошлого, добавляем туда европейские инструменты, и из этого делаем, например, джаз или электронную музыку. Так как это уже было, я подумал, что можно пойти в обратную сторону: мы возьмем современную музыку и будем играть ее на национальных инструментах,  как будто не существовало никогда никаких европейской инструментов, или западного мира.

Nos reunimos una vez y decidimos hacer algo con nuestros instrumentos tradicionales kazajos. Tenemos muchos proyectos en Kazajistán con este tipo de fusión, cuando las personas mezclan instrumentos tradicionales con música contemporánea y luego producen, digamos jazz o música electrónica. Como esto ya se ha hecho, pensé que podíamos ir en la dirección contraria: llevaríamos la música contemporánea y la interpretaríamos con nuestros instrumentos tradicionales, como si nunca hubiera habido instrumentos occidentales, ningún mundo occidental.

El resultado es sorprendente, como se puede oír en esta canción, “үндеме”, lo que significa “¡No hables!” en kazajo:

El grupo realizó otra canción en kazajo, “Теңіз” (El mar), y otra en ruso “Новый мир” (Nuevo mundo). Para los sonidos, invitaron a artistas de música tradicional kazaja que grabaron los sonidos en un computador y luego editaron y mezclaron para lograr el efecto deseado.

En el proceso, descubrieron la diversidad de instrumentos kazajos, que combinan diversos tambores, instrumentos de cuerda y arpa de boca. Se puede apreciar la variedad en este video (desde 24′, en que aparecen íconos de los instrumentos en la parte inferior de la pantalla), en una entrevista a Los Buhar en ruso:

Visibilidad y propiedad cultural

Más allá de la experimentación con sonido, el proyecto de Los Buhar plantea un tema delicado: la invisibilidad de los kazajos rurales en el Kazajistán de hoy.

Al país se le puede describir como grande, escasamente poblado y rico en petróleo. Es el octavo mayor país del mundo. Su población es apenas mayor a los 18 millones y tiene una densidad entre seis y siete habitantes por kilómetro cuadrado, una de las menores densidades a nivel mundial. También tiene las duodécimas reservas de petróleo crudo probadas el mundo, lo que explica por qué las zonas industriales y urbanas atraen a gran cantidad de personas que buscan trabajo y mejores condiciones de vida.

La mitad de personas de etnia kazaja –que llegan a poco más del 60 % de esta nación multiétnica– aún viven en la estepa kazaja, en aldeas y pueblitos. Según los más recientes estimados, más del 40 % de la población, sobre todo kazajos, uzbekos y uigures, viven en zonas rurales donde la brecha económica con las ciudades sigue creciendo.

Como resultado, muchos habitantes rurales, sobre todo jóvenes, tratan de mudarse a ciudades grandes como Almaty, Nur-Sultán, Shymkent, Aktobe, Karagandá –lugares con códigos culturales y lingüísticos específicos. Tienden a hablar más ruso y a ser menos religiosos que la gente de zonas rurales, y aunque los jóvenes logran tener empleo, a menudo viven en las afueras, aislados por habitantes urbanos que pueden identificarlos fácilmente por su ropa, su acento o porque profesan el Islam.

Dosov explica:

Казахстан – это одна из тех стран, где половина людей живет не в городах. А национальные инструменты всегда ассоциируется с селом, с народом который не оторвался от земли. Опять же тут такая фантазия, мы тоже Казахи, нас прибило к асфальту, к бетону, к улицам, и мы пытаемся наладить связь для самих себя. В городе есть такая атмосфера что мы хотим все это прошлое откинуть, мы хотим современное все как на Западе или у Арабов в Дубае. Вот это все старое нам не нужно, а почему не нужно? Можно же попробовать сделать те же песни используя наши инструменты.

Kazajistán es uno de esos países en los que la mitad de la gente vive fuera de las ciudades, y los instrumentos tradicionales se asocian siempre con el pueblo, con la gente que no ha abandonado la tierra. De nuevo, tenemos esa fantasía de que también somos kazajos, pero encadenados al asfalto, al hormigón, a las calles, y tratamos de encontrar una conexión. En las ciudades, el estado de ánimo nos dicta [que debemos] deshacernos de todas esas cosas antiguas del pasado; queremos cosas contemporáneas, como en Occidente o en países árabes como Dubái. No nos sirven esas cosas viejas, ¿por qué? Podemos intentar hacer esas canciones [contemporáneas] con nuestros instrumentos.

Los Buhar también son conscientes de otro problema complejo: la apropiación cultural. Los instrumentos tradicionales suelen desempeñar una función sagrada en la cultura rural, por lo que a la banda le preocupaba al inicio que su música pudiera malinterpretarse como una falta de respeto. Sin embargo, consideran que es necesario adoptar una actitud más relajada, pues esos instrumentos ya se han utilizado en entornos no tradicionales, como los conciertos de “música étnica” de la época soviética.

Nukushev añade que los instrumentos kazajos también se utilizan en la vida cotidiana y como vehículos musicales de contenido humorístico.

El grupo, que de 2009 a 2013 funcionó sin Shukenova bajo el nombre de Buhar Jerreau (en honor al poeta kazajo del siglo XVIII Bukhar-zhirau) y tocaba sobre todo música hip-hop, aún no ha decidido si continuará con el experimento.

Aparte de la experiencia de trabajar con un grupo grande de músicos, Dosov dijo que su descubrimiento más importante fue “abrir una nueva puerta a un espacio del que podemos sacar más y más ideas”, mientras que Nukushev consideró que la banda “hizo algo para la nación […] una contribución a nuestro patrimonio cultural”.

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