Protestas sacuden prestigiosa universidad de Estambul por designación de nuevo rector

Universidad del Bósforo de Estambul. Foto de Turkmessage (CC BY-SA 3.0).

La renombrada Universidad del Bósforo de Estambul se vio sacudida por protestas masivas desde inicios de enero para exigir la renuncia de un nuevo rector designado por el presidente Recep Tayyip Erdoğan.

El rector Melih Bulu, que asumió el cargo el 1 de enero, tiene vínculos con el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP), pues en 2015 participó en las elecciones parlamentarias con la agrupación.

En 2016, el presidente Erdoğan se aseguró el derecho de designar a rectores de universidsades. Antes, los elegía el ente académico.

Los estudiantes de Boğaziçi ven la designación de Bulu como otro paso en el derrumbe democrático de Turquía y lo comparan con el reemplazo de más de cien alcaldes electos con funcionarios designados por el Gobierno en años recientes.

Además de sus vínculos con el partido gobernante, a Bulu también se le ha criticado su falta de calificaciones. También lo han acusado de plagio, que él ha negado.

La represión a las protestas ha sido dura y generalizada: la Policía ha usado gas pimienta y balas de hule para contener las manifestaciones de enero. El 1 de febrero, arrestaron a 159 estudiantes de Boğaziçi por participar en las protestas. Aunque todos quedaron en libertad en el curso de una semana, algunos fueron sentenciados a arresto domiciliario o quedaron libres bajo control judicial.

El 2 de febrero, la universidad vio más protestas, con profesores que sostenían carteles con el número 159:

Turquía: profesores de Bogazici hoy, después de que la Policía detuvo a 159 estudiantes ayer.

Los temores de los estudiantes que el nuevo rector recortaría la libertad académica resultaron bien fundadas. Una de las primeras órdenes de Bulu fue cerrar el Club de Candidatos LGBTI+ por organizar una exhibición de arte que incluía un dibujo de la Kaaba, lugar sagrado para los musulmanes, con una bandera de arcoíris en las esquinas. En los primeros días de febrero arrestaron a dos estudiantes en relación con la exhibición de arte.

Diyanet, directorado de asuntos religiosos de Turquía, afirmó que los estudiantes “faltaron el respeto a los valores religiosos” con la ilustración. Y un tuit al respecto del director presidencial de comunicaciones, Fahrettin Altun, generó críticas línea pues parecía restar importante a las razones de las protestas:

Lo que motivó a quienes cometieron el delito de “bloquear la oficina del rector” en la Universidad del Bósforo es la decisión que ven aquí. Como se puede ver, la administración de la universidad ha tomado la legitima decisión ante quienes tratan de pisotear nuestros valores sagrados. Eso es todo.

Al comentar la decisión del rector, el ministro del Interior, Suleyman Soylu, llamó “pervertidos” a las personas LGBTQ+ en un tuit que la plataforma calificó como “contenido de odio:”

Este tuit violaba las Reglas de Twitter sobre conducta de odio. Sin embargo, Twitter ha determinado que puede ser de interés público que el tuit siga disponible para el público.
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¿Debemos ser tolerantes con esos pervertidos LGBT que insultan la Kaaba? Por supuesto que no. ¿Debemos ser tolerantes con esos pervertidos LGBT que intentaron ocupar el rectorado? Por supuesto que no. Tengo un mensaje para quienes están viendo lo que ocurre hoy en Boğaziçi: no caigan en la trampa de quienes no tienen un solo logro, que se han vuelto un juguete en manos de una agencia, que son anticuados, n siquiera políticos de izquierda. Nuestras expectativas de ustedes son éxito científico. Nuestra expectativa de ustedes es excelencia académica. Nuestras expectativas de ustedes es que se preparen para una Turquía Grande y Fuerte.

Hasta el 4 de febrero, Bulu se negaba a renunciar, afirmaba que su designación “cumplía con los requisitos globales”. Omer Celik, portavoz de AKP, también salió en defensa del rector, dijo que “no es delito que una persona tenga una visión política”.

Pero en la Turquía de Erdoğan, bien puede ser el caso. La persecución del presidente de académicos está bien documentada. Después del golpe de 2016, miles de profesores fueron despedidos de su puesto de trabajo después de que firmaron una petición de paz con los militantes kurdos. Abogados, defensores de derechos, periodistas y servidores civiles también han sido arrestados, detenidos o atacados en años recientes por sus presuntos vínculo con el “terrorismo”.

No sorprende que el propio Erdoğan dijera a los reporteros que había “terroristas” involucrados en las protestas de este año.

El 8 de enero, cerca de 6o exalumnos de la Universidad del Bósforo, incluidos escritores, artistas y otras figuras notables, firmaron una declaración conjunta contra la designación de Bulu. “Un rector designado sin proceso democrático perjudicaría los valores tradicionales que Boğaziçi ha representado durante 150 años”, se lee.

Por su parte, los académicos de la universidad publicaron otra declaración que decía que era la primera vea desde el golpe militar de 1980 que un rector era designado fuera de las filas de la universidad, sin elección interna.

Las protestas en la Universidad Boğaziçi pueden ser el alejamiento más reciente entre la sociedad laica y el Gobierno populista y autoritario de Ankara. Pero aún está por verse quién ganará esta lucha de poder. Por ahora, Bulu va a la cabeza.

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