Adiós al escultor japonés que se convirtió en héroe local en Prilep, Macedonia del Norte

Ryota Koshika and Ognen Janeski. Photo used with permission.

El periodista macedonio Ognen Janeski contó sus recuerdos de Ryota “Koshka” Koshika, escultor japonés que vivió un tiempo en Macedonia donde dejó una marca indeleble. Global Voices publica la traducción literal de la publicación de Janeski en Facebook escrito el día que murió Koshika, 25 de enero de 2021:

En recuerdo de Ryota Koshika – Koshka (1967-2021)
Agunas palabras sobre sobre el japonés que hablaba dialecto prilep, el  querido escultor de la historia balcánica:

Recuerdo que ya era adolescente, vivía con mi familia en Prilep. Todo ocurrió un martes en la noche, en la segunda mitad de 2000, el inicio del nuevo milenio para la humanidad.

La recepcionista del Hotel Lipa (Linden), ubicado cerca de nuestra calle en el barrio de Bonchejca, llamó a mi padre para decirle que un artista japonés había llegado al hotel. Al comienzo pensaron que era chino, pero luego vieron su pasaporte. Como dijo que era artisa, asumieron que nos buscaba.

Es más, los trabajadores del Hotel Lipa (que ya cerró) pensaban que todo lo relacionado con extranjeros y arte en Prilep lo tenían que comunicar a mi familia, porque mis padres habían organizado la colonia de arte más antigua del sureste de Europa, fundada en 1957. En ese tiempo, el japonés no sabía que lo ayudaríamos a lograr su objetivo, que lo sacó de su pueblo debajo de la colina de Markovi Kuli (Torres de Marko).

Esa noche, mi padre llegó a casa con el artista japonés. Hablaba inglés, pero a pesar de esto no pudimos entender su apellido en esa visita. Solamente entendimos que lo llamáramos Koshka. Así se quedó. En su primer día en Prilep ya tenía apodo, como la mayoría de la gente del pueblo.

Prilep es la cuarta mayor ciudad de Macedonia del Norte, con una población de cerca de 66 000 persona. Su rica historia abarca desde ser sede del reino medieval del rey Marko, al lugar del levantamiento contra el fascismo en 1941 en la Segunda Guerra Mundial. Eso le valió la denominación de “ciudad heroica”.

El dialecto prilep es uno de los dialectos centrales que forman el núcleo del macedonio, aunque retiene algunos rasgos distintivos. Las tradiciones culturales locales incluyen narración y teatro, comedia y bromas, y las costumbres como poner apodos a personas y familias.

Los productos de exportación más famosos de la economía local son el tabaco y el mármol blanco de canteras cercanas, conocido como Sivec, que se ha usado para escultura y arquitectura desde la antigüedad.

Y casi todos los ciudadanos de Prilep conocieron a Koshka durante los siguientes cuatro años que pasó en la ciudad. Primero vivió en un hotel, luego con su familia, y después rentó una casa. Aprendió a hablar macedonio, pero solamente en el dialecto de Prilep.

Se hizo conocido como el “japonés que hablaba el dialecto de Prilep”.

“Mi amigo Koshka nunca rechazó invitación para una visita. Bebía algo de rakija, comía un bocado de meze, y adoptó totalmente los modos locales, como sus conciudadanos adoptados”, recordaría cualquier ciudadano de Prilep.

Los ciudadanos de Prilep también lo aceptaron como uno de los suyos. Lo ayudaron a realizar su escultura de cinco toneladas “Vita Nuova” (Vida nueva), que creó en las instalaciones de Mermeren Kombinat (empresa de trabajos de mármol) solamente con herramientas manuales, sin máquinas.

Escultura de Ryota Koshika, “Mujer serbia”. Foto usada con auiorización.

Llegó de Tokio vía Italia y Grecia a Prilep porque se enteró de que encontraría el mármol más blanco del mundo. Usó el mármol para crear una escultura monumental de Olimpia, la madre de Alejandro Magno, que quería donar a la ciudad de Atenas para exhibirla en los Juegos Olímpicos de 2004.

Ese año, se fue de Macedonia y regresó en 2017. Tenía un millón de historias que contar sobre esta tierra, que consideraba suya. No tendría tiempo de escribirlas y contarlas todas. Pero cada una era sobre los amigos que Koshka hizo en el país y la región, y ellos pueden contar las mismas historias. Hiz amigos en Prilep, Ohrid, Resen, Ljubanishta, San Naum, Bitola Skopje, Strumica, Belgrado, Novi Sad

Contaré solamente una historia, relacionada con el 25 de enero, el día en que escribo esto, para mostrar qué raro es nuestro universo.

En los años que pasó en Macedonia, Koshka se enamoró de la música macedonia. Ls canciones tradicionales eran sus favorita, pero también le gustaban las canciones de Toše Proeski (también se escribe “Toshe” Proeski).

Recuerdo que era muy gracioso escucharlo cantar “I ledena – i medena se pravish svojaaa!” (“Frío y dulce, actúas como si no necesitaras de nadie…”), de la canción “Ledena”.

Este video muestra a Proeski cantando esa canción en un concierto:

En alguna ocasión, Koshka se acercó a Toše, que ya era uno de los artistas más populares en los Balcanes, y le pidió su autógrafo. El cantante le preguntó qué hacía en Macedonia y recordó las historias sobre el japonés que hablaba el dialecto de Prilep.

Cuando Toše se dio cuenta quién era, dijo a Koshka: “IYo debería estar pidiendo tu autógrafo, ¡no al revés!”. Así que intercambiaron autógrafos.

Koshka se fue de Macedonia en 2004. Toše falleció [en un accidente de auto a los 26 años] en octubre de 2007. Koshka estaba en Tokio en ese momento y cuando supo de la muerte, hizo un relieve de mármol del perfil de Toše en su honor, que terminó el siguiente diciembre. Luego envió el relieve por avión y le pidió a mis padres que se lo dieran a la familia Proeski para el museo de Toše en Krushevo. Si has visitado el lugar, tienes que haberlo visto.

Koshka falleció el 25 de enero de 2021 en Tokio, a los 53 años, tras una breve enfermedad. Murió en el cumpleaños de Toše Proeski. Estoy seguro de que allá arriba, mientras Toše canta, Koshka esculpe otras figuras famosas de la historia  de la humanidad.

Ryota “Koshka” Koshika nació en Sapporo, Japón, en 1967. Empezó su carrera como escultor 30 años después en 1997. Había recibido un doctorado de la Universidad de Tokio.

Hellen Keller escultura de Ryota Koshika.

Le fascinaba la historia de los Balcanes y la vida de famosos contemporáneos, que ya no están con nosotros. Por tanto, ha esculpido bustos o relieves u otras esculturas de la leyenda brasileña de Fórmula 1, Ayrton Senna (hay siete de estas obras en todo el mundo), Toše Proeski, la activista y escritora estadunidense Hellen Keller, la madre Teresa, ambas en su juventud, y una escultura de María, entre otras.

Su obra se exhibió en Japón, Macedonia, Grecia, Italia y Serbia.

Durante su corta vida, y su carrera más corta aún, Ryota Koshika se convirtió en uno de los más destacados escultores en mármol en de Japón, y recibió numerosos premios, como el premio Paul Ambille y el premio del Gobernodr de Tokio.

En su camino al éxito, Koshka no olvidó a quienes lo ayudaron en su camino. A todas esas personas las menciona por nombre o apodo, les agradece en una página especial en su sitio web koshika.net, que destaca su obra.

¡Koshka, amigo! Descansa en paz. Te vamos a extrañar. ¡Mucho!

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