Captura del ánimo en ambos lados del conflicto Ucrania-Rusia en Dombás

People rush to the bus stop at the border crossing point in Mayorsk, Donetsk area on December 27, 2016.

La gente va hacia la parada del autobús en el puesto fronterizo de Mayorsk, zona de Donetsk, 27 de diciembre de 2016. Foto de Anastasia Vlasova para el PNUD Ucrania en Flickr (CC BY-ND 2.0).

El día de San Valentín de 2021, tres soldados ucranianos murieron por la explosión de una mina terrestre en el Dombás, región del este de Ucrania dividida por los combates entre el Gobierno ucraniano y las fuerzas rebeldes respaldadas por Rusia. El más joven nació en 1994, tres años después de que Ucrania se convirtiera en un estado independiente tras el colapso de la Unión Soviética. El año en que nació, Ucrania aceptó deshacerse de todas las armas nucleares que había en su territorio. Cuando tenía tres años, Rusia y Ucrania firmaron un Tratado de Amistad en el que se afirmaba el respeto a la integridad territorial de la otra parte. Es decir, creció en un Estado cuyo territorio no estaba plagado de disputas armadas por legados no resueltos de la época soviética y presoviética. Moldavia y Georgia no tuvieron tanta suerte. Ucrania era un éxito relativo.

Esto cambió a principios de 2014, cuando los manifestantes forzaron la renuncia y la huida del presidente Víktor Yanukóvich, ex jefe político de Dombás y político prorruso. El Kremlin vio las llamadas protestas del Euromaidán –que los participantes en Ucrania llamaron “Revolución de la Dignidad”– como un cínico complot occidental contra su influencia en Ucrania. La respuesta de los dirigentes rusos fue fomentar las revueltas en Crimea y el este de Ucrania, y luego intervenir militarmente para anexar Crimea a Rusia y apoyar a dos territorios escindidos en el Dombás, las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk (DNR/LNR).

Los negociadores de Ucrania, Rusia, Alemania y Francia elaboraron en Minsk una serie de protocolos destinados a poner fin a los combates, delimitar una línea de frente entre los combatientes y devolver las regiones escindidas al eventual control del Gobierno ucraniano. Eso fue hace seis años. Los combates se han estabilizado a lo largo de una línea de control, pero no se ha aplicado ninguno de los protocolos de Minsk II. Sin embargo, la estabilización es un término relativo. Siguen muriendo soldados en incidentes esporádicos a lo largo de lo que ahora es una de las líneas de frente militar más minadas del mundo.

Para calibrar las opiniones a ambos lados de la línea de control, realizamos entrevistas telefónicas simultáneas asistidas por computador (CATI) en septiembre y octubre de 2020. Estas encuestas con textos similares fueron realizadas por dos empresas de gran reputación: el Centro Levada de Moscú para la autoproclamada DNR/LNR y el Instituto de Sociología de Kiev (KIIS) en el Dombás controlado por el Gobierno. Aunque las condiciones en la DNR/LNR prohíben una investigación segura y fiable de encuestas cara a cara en este momento, sostenemos que sigue siendo importante tratar de captar las opiniones de los directamente afectados por la guerra.

Todos los aspectos de la vida cotidiana en una zona de guerra o cercana se ven afectados por la guerra. Según un informe de Crisis Group de 2020, la guerra ha “sumido en la ruina a una región con problemas económicos (…) A ambos lados de la línea del frente, los habitantes se han instalado en una nueva normalidad que oscila entre lo lúgubre y lo funesto”. Sin embargo, las rutinas diarias perduran a pesar de la sombra de la guerra. Es en la vida cotidiana –la capacidad de la gente de poner comida en la mesa, de mantener un trabajo estable, de ver crecer a sus hijos con seguridad, de obtener pensiones– donde se construye o se pierde la confianza en un Estado y sus instituciones. Estos niveles de confianza comparados a ambos lados de la línea de contacto bien podrían decidir el futuro de esta región dividida.

En este artículo, nuestros resultados comparan la confianza en el Gobierno nacional en el Dombás controlado por Kiev, por un lado, y la confianza en las autoridades locales en la autoproclamada DNR/LNR, por otro. En las partes de las regiones de Donetsk y Luhansk controladas por el Gobierno, algunas autoridades locales no han podido cumplir con sus responsabilidades cívicas, mientras que otras han sido sustituidas por una administración civil-militar temporal. Las elecciones locales en Dombás se han visto gravemente restringidas desde el inicio del conflicto, y la última ronda de octubre de 2020 se canceló en muchas zonas a lo largo de la línea del frente, lo que privó del derecho a voto a más de 450 000 ciudadanos. Los resultados de la encuesta confirman lo distante que parece el gobierno de Kiev de los residentes en esta parte del Dombás. Como se ve en el primer gráfico (Figura 1), menos del 10 % de los encuestados confía en que el Gobierno nacional se ocupe de sus necesidades como ciudadanos, mientras que cerca del 45 % registró su desconfianza.

¿Confías en que el Gobierno nacional se ocupe de tus necesidades como ciudadanos? Figura 1.

En la DNR/LNR, la confianza parece ser mayor, ya que el 26 % de los encuestados expresa su confianza en las autoridades locales (el 18 % desconfía). Pero como casi la mitad no confía ni desconfía de las autoridades locales, el apoyo político a las autoridades autoproclamadas DNR/LNR parece tibio. En realidad, los resultados sugieren que la población local, al igual que los residentes en el Dombás controlado por Kiev, sabe que tiene que gestionar su vida lo mejor que pueda sin tener muchas esperanzas de recibir ayuda de las autoridades.

La confianza en las propias instituciones que deberían responder a las necesidades de los ciudadanos es baja en todo el Dombás. Pero la relativa diferencia de confianza entre las dos partes del Dombás es indicativa de cómo los habitantes de las regiones controladas por el Gobierno creen que Kiev los ha dejado de lado. El Estado ucraniano tiene mucho que hacer en las zonas del Dombás que gobierna.

Otro claro indicio de esta brecha en la línea de contacto son las respuestas a la pregunta “¿Crees que la región [el país] va en la dirección correcta o equivocada?” (Figura 2). La mayoría de los encuestados (59 %) en el Dombás controlado por el Gobierno piensa que las cosas van en la dirección equivocada. Por el contrario, en la DNR/LNR, la mayoría de los encuestados (44 %) cree que las cosas van en la dirección correcta (23% en la dirección equivocada), aunque aproximadamente un tercio sigue sin estar seguro.

¿La región (país) se dirige en la dirección correcta o equivocada? Figura 2.

Una de las características del conflicto del Dombás, en contraste con los conflictos de Moldavia y Georgia, es que estalló más de dos décadas después del colapso de la Unión Soviética. Aunque hubo cierta tensión sobre el destino del Dombás tras la independencia de Ucrania, no era un tema candente para la mayoría de los habitantes. En realidad, la autodeterminación de la región era una causa que solo motivaba a una minoría. La destitución del gobierno prorruso de Yanukovich en Kiev a principios de 2014 alimentó ese sentimiento. Vale la pena comprobar hasta qué punto la gente siente lealtad hacia el Estado y la bandera (DNR/LNR o ucraniana) bajo los que vive actualmente.

En nuestra encuesta, formulamos una pregunta diseñada para medir lo que los académicos denominan una visión pura de “bienes públicos” del Estado. Se pide a los encuestados que estén de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente afirmación: “No importa en qué país viva; lo único que quiero es un buen trabajo y una buena pensión”.

No importa en qué país viva; lo único que quiero es un buen trabajo y una buena pensión. ¿De acuerdo o en desacuerdo? Figura 3.

Este gráfico (Figura 3) podría sorprender a los lectores, ya que muestra que las mayorías a ambos lados de la línea de contacto están de acuerdo con la afirmación. La seguridad económica y material supera al separatismo y al nacionalismo. Es importante destacar que el número de personas que no están de acuerdo (algo más de un tercio de la población) también es casi idéntico a ambos lados de la línea divisoria del Dombás. Aunque se trata de un sentimiento minoritario entre la gente común y corriente, quienes afirman la mayor importancia del “país” expresan la opinión dominante y, a menudo, la única aceptable de quienes ocupan posiciones de poder. Qué bandera ondea dónde es la preocupación principal.

El examen de las respuestas a estas tres preguntas por edad y nacionalidad revela una importante asimetría. En la zona controlada por el Gobierno, los mayores y los rusos autoidentificados confían menos en las autoridades y están más de acuerdo con la afirmación de que las necesidades materiales son más importantes que la bandera bajo la que viven. En la autoproclamada DNR/LNR, son los más jóvenes y los ucranianos autoidentificados los que expresan con más fuerza este sentir.

El grado de confianza en las autoridades locales a ambos lados de la división territorial en el Dombás es un factor crucial que determina el futuro de la región. En algunos aspectos fundamentales, las aspiraciones de la mayoría de la población de ambos lados son las mismas. Sin embargo, este conflicto nunca ha tenido que ver solo con el Dombás: también tiene que ver con mayores luchas geopolíticas. Mientras perduren, es probable que el conflicto en el Dombás persista y que las líneas sobre el terreno y en la mente de los habitantes se afiancen.

Los autores reconocen la financiación de este trabajo gracias a una beca conjunta de la Fundación Nacional de Ciencia y el Consejo de Investigación del Reino Unido (NSF #1759645; ESRC #ES/S005919/1) y de ZOiS (Centro de Estudios de Europa del Este e Internacionales), Berlín.

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