Libertad de expresión está en espiral descendente en el sur de África, según nuevo estudio

Jóvenes posan para una foto en una conferencia en Namibia. Foto de Yusuf Kalyango Jnr (CC BY-SA 2.0).

Un estudio reciente de la coalición de la Declaración Africana sobre Derechos y Libertades en Internet (AfDec) revisó la legislación existente y su impacto en el derecho a la libertad de expresión en siete países del sur de África: Malaui, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Tanzania, Zambia, and Zimbabue.

El informe de 102 páginas contó con siete colaboradores que incluyó a Dércio Tsandzana, editor de portugués de Global Voices.

A continuación, un resumen de las conclusiones de cada país.

Malaui

La sección 35 de la Constitución de Malaui de 1994 (con enmiendas) garantiza la libertad de expresión, “establece la libertad de opinión en la sección 34; la libertad de prensa en la sección 36; el acceso a la información en la sección 37; y la libertad de reunión en la sección 38”, señala el informe.

No obstante, el informe de la Declaración Africana señaló tres leyes que han echado a perder la libre expresión: la Ley sobre las Transacciones Electrónicas y Seguridad Digital núm. 33  de 2016, la Ley de la Bandera, Emblemas y Nombres Protegidos de 1967 (modificada por la Ley 11 de 2012), y la sección 60 del Código Penal.

Concretamente, la Ley de Ciberseguridad contiene cláusulas explícitas que amordazan la libertad de expresión en línea y limitan la libertad de prensa.

Mozambique

Mujeres en in Praia do Bilene, Gaza, Mozambique. Foto en Flickr del usuario Julien Lagarde, 6 de agosto de 2006 (CC BY-NC-ND 2.0).

El artículo 48 de la Constitución de Mozambique de 2004 garantiza la libertad de expresión y el derecho a la información a todos los ciudadanos.

El estudio reveló que la Constitución no contiene “ninguna limitación específica” a estos derechos, pero el “derecho a la información y la expresión está regulado en leyes específicas”.

Namibia

Namibia se destaca porque su clima de libertad de expresión tiene mejores términos entre los demás países analizados en este estudio. También tiene el entorno mediático más libre de África según la Clasificación Mundial de Libertad de Prensa 2020 elaborada por Reporteros Sin Fronteras.

La “represión de derechos humanos, incluida la libertad de expresión” en Namibia, “no es un hecho normal ni habitual”, afirma el estudio. Sin embargo, existen señales de alarma. Algunas de las leyes en Namibia “permiten o posibilitan esa represión si o cuando quienes tienen tendencias o intenciones autocráticas llegan al poder, ya sea de manera democrática o no”, advierte el estudio.

Sudáfrica

Formación tecnológica para jóvenes en Sudáfrica. Foto de Beyond Access vía Flickr (CC BY-SA 2.0).

El derecho de libertad de expresión está firmemente arraigado en la sección 16(1) de la Constitución de la República de Sudáfrica de 1996, que protege las libertades de prensa, difusión y recepción de información, creatividad artística, académica y de investigación científica.

Pero estos derechos no son absolutos. La primera es la sección 16(2) de la Constitución que criminaliza el discurso que incita a la propaganda de guerra, de violencia y al odio por raza, etnicidad, género o religión. La segunda es la sección 36 que limita el derecho de libertad de expresión siempre que la limitación sea “razonable y justificable en una sociedad abierta y democrática basada en la dignidad, la igualdad y la libertad de las personas”, menciona esa sección.

Tanzania 

Un hombre mira su teléfono móvil en Tanzania, 9 de diciembre de 2018. Foto de Riaz Jahanpour para USAID Tanzania / Digital Development Communications vía Flickr (CC BY 2.0).

Desde 2015, Tanzania ha presenciado una espiral descendente hacia el autoritarismo con un clima de temor generalizado, censura de comunicación y desmembramiento de la oposición, con un aumento de la represión contra periodistas y activistas.

Aunque el derecho a la libre expresión está protegido por el artículo 18 de la Constitución de Tanzania, algunas leyes como la Ley de Delitos Informáticos de 2015, la Ley de Servicios de Medios de 2016 y las Regulaciones de Comunicaciones Electrónicas y Postales (Contenido en Línea) de 2018 “contienen las disposiciones más propensas a ser utilizadas para reprimir a las voces disidentes”, indica el informe.

La Ley de Delitos Informáticos otorga al Gobierno un poder excesivo para prohibir, censurar y sancionar arbitrariamente a los medios impresos y redes sociales. La condena en virtud de esta ley conlleva una pena de cárcel de tres años o una multa de al menos cinco millones de chelines tanzanos (aproximadamente 2000 dólares estadounidenses) o ambas.

La Ley de Servicios de Medios impone la acreditación obligatoria de los periodistas, que puede ser retirada a voluntad. Esta legislación también “confiere al ministro poder absoluto para prohibir la importación de publicaciones y sancionar el contenido multimedia”, indica el estudio de la AfDec.

Del mismo modo, las Regulaciones de Comunicaciones Electrónicas y Postales (Contenido en Línea) hicieron obligatorio para los blogs y foros en línea el pago de una cuota de registro de más de 900 dólares USD. Su incumplimiento se castiga con una multa “no menor de cinco millones de chelines tanzanos” (aproximadamente 2000 dólares estadounidenses), pena de prisión por “no menos de 12 meses, o ambas”.

Zambia

El derecho a la libertad de expresión está protegido en el artículo 20 de la Constitución de Zambia. Pero leyes restrictivas como la ley de tecnologías de la información y la comunicación y la ley de comunicaciones y transacciones electrónicas de 2009 “penalizan algunas actividades en línea que obstaculizan el derecho a la libertad de expresión”, señala el estudio. La combinación de estas leyes y la vigilancia estatal han limitado la libertad de expresión en el país.

Zimbabue

Policía con mascarilla contra el virus habla con un automovilista en un punto de revisión en Bulawayo, Zimbabue, 20 de abril de 2020. Foto de KB Mpofu / ILO vía Flickr (CC BY-NC-ND 2.0).

A pesar de las claras disposiciones constitucionales –la sección 61 y la declaración de derechos expresada en la Constitución de Zimbabue de 2013– que protegen la libertad de expresión, “Zimbabue sigue obteniendo malas puntuaciones en varias matrices de resultados regionales y mundiales sobre el estado de la libertad de expresión”, según el estudio.

La aplicación de protocolos ante la pandemia de COVID-19 presentó una excusa para reprimir la libertad de expresión en línea, tal como demuestra la Orden de Salud Pública de 2020, que “penaliza la información falsa”, según el estudio.

El estudio de la AfDec también afirma que el “Gobierno de Zimbabue ha sido sospechoso de patrocinar torturas, secuestros y, a veces, desapariciones” de voces críticas. Por ejemplo, Itai Dzamara, abierto crítico del Gobierno, fue secuestrado el 9 de marzo de 2015 y está desaparecido desde entonces.

Efecto paralizante en la libertad de expresión

El informe muestra un estado sombrío de la libertad de expresión en algunos de los países analizados. Algunos países emplean leyes que imponen pagos por licencia y acreditación a periodistas y blogueros, lo que aumenta el costo de la expresión y la comunicación con el objetivo de desalentarla.

El efecto resultante es la sofocación de la disidencia y “un efecto paralizante en el libre flujo de ideas y del discurso significativo”, según la AfDec.

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