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“Gran Hermano Pandémico”: El impacto de las restricciones de la COVID-19 sobre la libertad digital en Europa del Este

Categorías: Europa Central y del Este, Belarús, Rusia, Ucrania, Activismo digital, Derechos humanos, Gobernabilidad, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Salud, RuNet Echo
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Mapa global de Gran Hermano Pandémico que rastrea el uso estatal de las herramientas digitales durante la pandemia de coronavirus. Captura del sitio web de Gran Hermano Pandémico [2].

Desde la secuenciación del genoma para rastrear las mutaciones del virus hasta las aplicaciones para teléfonos inteligentes que controlan los contactos estrechos de quienes han contraído el virus, los países de todo el mundo han aprovechado las medidas tecnológicas para combatir la pandemia del COVID-19. Pero los activistas de los derechos digitales temen que la vigilancia digital se haya normalizado tanto durante la pandemia que pueda ser difícil revertirla una vez haya acabado, sobre todo en países donde la libertad digital ya está amenazada.

Gran Hermano Pandémico [2], iniciativa conjunta de la organización rusa de derechos digitales Roskomsvoboda [3] y el centro bielorruso de derechos humanos Human Constanta [4], ha hecho un seguimiento de las “restricciones de los derechos civiles relacionadas con el COVID-19 que se realizan con las tecnologías digitales”. La iniciativa clasifica a países de todo el mundo en función de lo restrictivas y autoritarias que son sus medidas contra la pandemia en relación a la tecnología y, lo que es más importante, si las dejarán sin efecto una vez mejore la situación de salud pública. Tal y como señalan [5] los fundadores:

We consider that compliance with digital rights is crucial for respecting the right to privacy, private and family life, freedom of speech, freedom of movement, and other human rights regardless of the scope of the emergency.

Consideramos que el cumplimiento de los derechos digitales es crucial para respetar el derecho a la intimidad, la vida privada y familiar, la libertad de expresión, la libertad de circulación y otros derechos humanos, independientemente del ámbito de la emergencia.

Global Voices y Runet Echo examinaron el mapa interactivo [2] de Gran Hermano Pandémico y el último informe resumido [6] de la iniciativa, “COVID-1984: Vigilancia en un año pandémico”, para ver cómo los países de Europa del Este han utilizado los medios digitales para intervenir en la vida de los ciudadanos en la pandemia.

Tecnologías claves y restricciones

El proyecto hace un seguimiento de los medios y los informes oficiales sobre las restricciones de los derechos civiles y digitales en determinadas zonas claves:

El último informe [6] de Gran Hermano Pandémico se centró en ciertas tecnologías de vigilancia esenciales: la creación y el uso de aplicaciones móviles para rastrear o restringir los movimientos de los ciudadanos y vigilar los contactos cercanos, el despliegue de cámaras de circuito cerrado y tecnologías de reconocimiento facial; y el uso de diversas herramientas de localización y geoetiquetado.

Los activistas de los derechos digitales advierten [5] que la “posibilidad de acceder a la información sobre la geolocalización de los dispositivos móviles puede ser una amenaza para la privacidad, la libertad de movimiento, la elección de domicilio y la libertad de reunión, y puede minar la confianza de los ciudadanos en las autoridades”.

Rusia

Medidas aplicadascontrol por drones, acceso limitado a información oficial, vigilancia de teléfonos móviles, violaciones de la libertad de expresión, vigilancia mediante aplicaciones creadas por el Estado, procesos judiciales, vigilancia por video y reconocimiento facial.

Los primeros confinamientos se implementaron en Moscú y la región de Moscú a finales de marzo de 2020. Desde entonces, el proyecto registró una serie de métodos que empleó Rusia para controlar y vigilar a sus ciudadanos durante la pandemia. A medida que las ciudades de Rusia entraban y salían del confinamientos, informes sobre las aplicaciones de vigilancia de la cuarentena [7] impuestas por el Gobierno [8] y otras herramientas [9] instaladas en teléfonos móviles, como los pases [10] de código QR del transporte público, predominaron la cobertura de los medios.

Since the start of the pandemic, the Russian authorities have launched four different apps, which are used to issue digital passes, monitor people under quarantine and track contacts with those infected with coronavirus.

Desde el comienzo de la pandemia, las autoridades rusas han presentado cuatro aplicaciones diferentes, que se utilizan para expedir pases digitales, controlar a las personas en cuarentena y rastrear a los contactos de quienes han contraído coronavirus.

Otra herramienta destacada que acaparó la atención fue el sistema [11] de reconocimiento facial automatizado [12] implantado en las redes de cámaras de circuito cerrado de Moscú, San Petersburgo y otras grandes ciudades de Rusia. También se informó de drones [13] y pulseras de seguimiento [14] implantados por las autoridades locales para vigilar a los ciudadanos en autoaislamiento.

Según el informe [6], desde el inicio de la pandemia, “se ha procesado a más de 1,1 millones de personas en Rusia en virtud del código administrativo por violar las restricciones impuestas por el coronavirus”.

Aparte de las herramientas de vigilancia, las autoridades rusas también controlaron la expresión en línea, con multas por supuestas mentiras sobre el COVID-19 [15] publicadas en redes sociales, amenazaa a periodistas [16] y personal médico [17] por divulgar o cuestionar las cifras del COVID-19 publicadas por el Estado.

La vacunación ya está en marcha en el país, y el Kremlin ha anunciado una nueva aplicación de vigilancia móvil [18] para dar seguimiento a la salud de los ciudadanos vacunados.

Belarús

Medidas aplicadas: acceso limitado a información oficial, violaciones de la libertad de expresión, procesos judiciales y otras medidas.

Aunque Belarús no está tan versada en tecnología como para restringir los movimientos de los ciudadanos o rastrear su ubicación y sus contactos cercanos, las autoridades han tomado medidas drásticas contra los espacios en línea. Esto coincidió con las protestas antigubernamentales en curso [19] en el país, que dio a las fuerza del orden un pretexto adicional para restringir la libertad de expresión, reprimir las concentraciones callejeras y vigilar las redes sociales.

A principios de marzo de 2020, las autoridades bielorrusas empezaron a imponer amonestaciones [20] y multas [21] por noticias y publicaciones en redes sociales supuestamente falsas relacionadas con el coronavirus. En mayo, un paramédico de una ambulancia fue detenido durante siete días [22] por criticar en una transmisión en directo en YouTube la escasa respuesta del Estado a la pandemia.

En el transcurso de la pandemia, el Estado bielorruso ha limitado el acceso a las cifras oficiales sobre casos positivos, hospitalizados y fallecidos. En abril de 2020, el portal estatal StopCOVID dejó de publicar [23] desgloses regionales de las cifras de la COVID-19. Los medios estatales fueron acusados [24] de tergiversar la situación de la pandemia en el país en comparación con otras partes del mundo.

Ucrania

Medidas empleadas: violaciones de la libertad de expresión, vigilancia mediante aplicaciones estatales y otras medidas.

En comparación con Rusia, el uso de las herramientas digitales en Ucrania ha sido relativamente moderado. Aunque el nuevo Ministerio de Transformación Digital ha calificado como exitosos sus primeros pasos en la reforma en curso de la gobernabilidad electrónica, sus esfuerzos por digitalizar las relaciones entre los ciudadanos y el Estado por medio de la aplicación “El estado en el teléfono [25]” han recibido críticas [26] de los defensores de los derechos digitales. La filtración masiva de datos [27] de mayo de 2020 y la continua falta de certidumbre sobre las garantías de privacidad y la seguridad de los datos en el nuevo sistema siguen lastrando los esfuerzos del ministerio.

En abril de 2020, Ucrania empezó a usar una aplicación [28] para controlar el cumplimiento de las medidas de autoaislamiento, dirigida a quienes habían viajado recientemente fuera del país o eran sospechosos en ser positivos en COVID. En el transcurso de 14 días, los usuarios podían recibir hasta 10 notificaciones, incluidas las que les obligaban a tomarse un selfie. La nueva aplicación con GPS recibió críticas [29] por difundir innecesariamente información de los usuarios con “terceros” (como se indica en su acuerdo de usuario).

En el transcurso del año, también se informó de fallos en el funcionamiento de la aplicación, que identificaba erróneamente a los usuarios como si estuvieran en otra ubicación [30] o no funcionaba en algunos teléfonos. Esto generó dificultades [30], especialmente para los ciudadanos que cruzaban la frontera entre la Ucrania bajo control del Gobierno y los territorios ocupados por las autoproclamadas Repúblicas Populares de Luhansk y Donetsk, al este del país.

Otros avances fueron que el Parlamento ucraniano permitiera la recopilación de datos de los pacientes sin su consentimiento [31] por un periodo determinado. durante y después de la cuarentena activa. Sin embargo, esta medida también se ha utilizado en muchos países de la Unión Europea y los expertos de la Unión Europea señalan [32] que no viola el Reglamento General de Protección de Datos.

En mayo de 2020, el servicio de seguridad estatal de Ucrania comunicó [33] que sus fuerzas de ciberseguridad habían bloqueado más de 2300 grupos de redes sociales por difundir desinformación relacionada con el COVID-19. Según las fuerzas de seguridad, identificaron a 323 “agitadores” que difundían información falsa sobre la pandemia en las redes. Se abrieron causas penales contra 16 de esos agitadores, ya que supuestamente [33] “estaban controlados por las autoridades rusas” con el fin de “sembrar el caos y el pánico” en la sociedad ucraniana en torno a la crisis de salud pública.

Moldavia

Gran Hermano Pandémico no ha denunciado ninguna violación de los derechos digitales ni de ninguna restricción de las libertades civiles en relación con el uso de la tecnología durante la pandemia en Moldavia.