Protestas baluchíes Irán ponen de manifiesto la represión contra la minoría étnica

Manifestantes baluchis en la ciudad iraní de Saravan protestan cerca de un edificio gubernamental. Fuente de la foto: Consejo Nacional de la Resistencia de Irán. Usada con autorización.

A comienzos de marzo, estallaron protestas en la provincia de Sistán y Baluchistán, al sureste de Irán, tras la muerte de al menos diez comerciantes de combustible baluchis a manos del régimen iraní en febrero, y avivadas por décadas de represión y abandono contra los baluchis.

Human Rights Monitor de Irán, grupo local de activistas que documenta violaciones de derechos humanos en la República Islámica, publicó en Twitter:

Las fuerzas de la Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán se enfrentó con baluchis en la región fronteriza de Sistán y Baluchistán en el sureste de Irán
Fuentes locales dicen que al menos ocho personas murieron y hubo docenas de heridos.
Las fuerzas de la Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica tienen antecedentes de disparar a empobrecidos ciudadanos baluchis, que se ven obligados a llevar combustible para ganar algún dinero.

Sistán y Baluchistán es la provincia más pobre de Irán, donde casi la mitad de la población de 1.346 millones vive bajo la línea de pobreza. También es la única provincia en la que la población rural excede a la de poblaciones urbanas, e históricamente ha tenido pocos recursos.

Los acontecimientos de febrero son los más recientes de una larga historia de discriminación que enfrenta la población baluchi en Irán. Situada entre las fronteras de Irán, Afganistán y Pakistán, la población baluchi es una minoría históricamente marginada, relegada a los márgenes de la sociedad, con escasas oportunidades económicas y víctima sistemática de la violencia estatal.

En una declaración del 2 de marzo de Amnistía International dijo:

Testimony from eyewitnesses and victims’ families, coupled with video footage geolocated and verified by the organization’s Crisis Evidence Lab, confirms that on that day [February 22], Revolutionary Guards, stationed at Shamsar military base, used live ammunition against a group of unarmed fuel porters from Iran’s impoverished Baluchi minority causing several deaths and injuries… At least 10 people, including a 17-year-old boy, were killed on 22 February, according to Baluchi human rights activists who interviewed primary sources.

Testimonios de testigos oculares y familias de víctimas, junto con video geolocalizado y verificado por el Laboratorio de Evidencia de Crisis de la organización, confirma que ese día [22 de febrero], Guardias Revolucionarios en la base militar de Shamsar usaron munición real contra un grupo de portadores de combustible desarmados de Irán de la minoría baluchi y causaron varios muertos y heridos… Al menos diez personas, incluido un muchacho de 17 años, las mataron el 22 de febrero, según activistas de derechos humanos baluchis que entrevistaron a fuentes primarias.

Luego de estas muertes, estallaron manifestaciones en la provincia de Sistán y Baluchistán, donde los manifestantes incendiaron un auto policial y ocuparon edificios gubernamentales. Se informó que hubo enfrentamiento con autoridades que dejaron al menos un policía muerto. Presuntamente, las autoridades bloquearon las conexiones de internet en la región, mientras grupos de derechos humanos informaron de múltiple arrestos.

Las protestas reflejan un descontento enraizado por décadas de negligencia gubernamental. Según un informe publicado en junio de 2016 por Iran Human Rights Review, el presupuesto de desarrollo de Baluchistán es menor al 0.001 % del presupuesto nacional total. El informe dice:

More than half of the development budget is spent on security and policing in the province. While hundreds of billions of tumans (a unit of 10 rials) are spent to establish security and police stations and Revolutionary Guard Centres, many students continue to occupy sheds as classrooms.

Más de la mitad del presupuesto de desarrollo se gasta en seguridad y vigilancia en la provincia. Mientras cientos de miles de millones de tumans (unidad de 10 rials) se gastan para establecer estaciones de seguridad y policiales y centros de Guaridas Revolucionaria, muchos estudiantes siguen usando cobertizos como aulas.

La falta de recursos económicos está asociada con políticas y practicas que discriminan a los baluchis sunitas, cultural y religiosamente. La presión para marginar la identidad baluchi se ve reforzada por el hecho de que muchos niños baluchis viven indocumentados en Irán. Por tanto, se les niega la capacidad de tener educación en su lengua nativa, y en algunos casos se les niega totalmente la ciudadanía.

La represión estatal no se detiene aquí. Durante décadas, los baluchis han sido blanco de innumerables campañas de arresto, prisión y ejecución en Irán. En 2016, la vicepresidenta iraní llegó a los titulares cuando mencionó una aldea en Baluchistán en la que ejecutaron a todos los hombres, y señaló que los sobrevivientes de la aldea habían recurrido al contrabando para vivir.

La discusión sobre los baluchis se ha centrado en su participación en lo que se refiere como “ilegal comercio transfronterizo”, problemático marco pues impone restricciones relativas al comercio y movimientos de estas comunidades. El Baluchistán histórico se extiende en la frontera de tres naciones estados, y a los baluchis que realizan comercio en esta región se les califica con términos como “contrabandista”.

Estas calificaciones también se han usado durante años para justificar la represión y muerte de los baluchis en Pakistán a manos del Estado

Las familias de los baluchis heridos tras los disparos de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica se reunieron afuera del Hospital Razi en Saravan.
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Fotos de varios ciudadanos baluchis muertos en los tiroteos de hoy de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica en la provincia de Sistán y Baluchistán.

Durante décadas, a miles de baluchis los han criminalizado, arrestado y ejecutado por contrabandistas y delincuentes, acusación que se ha impuesto históricamente contra otras comunidades de frontera en Irán.

A comienzos de marzo, en una declaración de condena a la ejecución de un prisionero baluchi, Naciones Unidas dijo que al menos 21 prisioneros baluchis fueron ejecutados en prisiones de Zahedan, Mashhad e Isfahán, desde mediados de diciembre de 2020. La declaración agrega que los ejecutados “habían sido condenados por delitos de drogas o seguridad nacional, luego de procesos legales viciados”.

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