En Tayikistán, críticos en línea terminan en prisión como presuntos “extremistas”

Palacio presidencial de Tayikistán, Palacio de las Naciones, avenida Rudaki, Dusa,bé, 13 de abril de 2012. Foto de Rjruiziii, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).

En Tayikistán, Asia Central, expresar críticas en línea sobre las autoridades suele ser equiparado con terrorismo, en parte debido a legislación con definiciones imprecisas sobre discurso de odio.

Como resultado, varios blogueros y activistas que no tienen pelos en la lengua están tras las rejas y la libertad de expresión se ve seriamente afectada.

El Código Penal de Tayikistán establece una larga lista de casos por los cuales los cibernautas pueden ser procesados por sus actividades en internet.

Por ejemplo, los insultos en línea a funcionarios, incluidos policías, pueden tener como resultado dos años de cárcel. De la misma manera, los insultos o calumnia en línea al presidente de Tayikistán se sancionan dos a tres años tras las rejas. Las sanciones más duras son para los llamados en línea para uso de violencia para cambiar un gobierno electo y el orden constitucional, punible hasta con 15 años de prisión.

Como una sociedad predominantemente musulmana con una población de más de nueve millones, Tayikistán aún tiene un estado laico, en parte porque mantiene su legado soviético que no permite que el islam político se desarrolle. En 1992 cuando estalló la guerra civil por asuntos regionales y religiosos, hubo 100 000 y otros salieron exiliados. Esto motivó que el Estado se preocupara por el rol que el islam tiene en la vida diaria.

Más de 500 personas han terminado en prisión los últimos años. Las autoridades justifican estos arrestos para evitar que los jóvenes no se involucren con terrorismo ni extremismo, y para aplacar el creciente interés en practicas activas del islam entre las generaciones más jóvenes. Suelen usar estadísticas oficiales para mostrar estas conexiones.

Como uno de los países menos desarrollados del mundo, Tayikistán tiene una limitada penetración y velocidad de internet, y menudo sus redes están bloqueadas.

El autoritario presidente Emomali Rahmon, en el poder desde 1992, cambió la Constitución del país para obtener el título oficial de “Fundador de la Paz y la Unidad Nacional, Líder de la Nación”, que incluye capacidad vitalicia de ejercer como presidente. Rahmon suele señalar a internet como una gran amenaza para la juventud y la seguridad nacional, y obliga a los funcionarios a establecer un duro control.

Ataques a activistas

Tayikistán es conocido por sus juicios “cerrados”. Casi todos los casos políticos se califican como extraoficialmente como “semisecretos” o tienen condición de secreto oficial para evitar interferencia pública y prohibir que los periodistas entren a los juicios.

Por ejemplo, en 2018, Alijon Sharipov, de 32 años, fue sentenciado por “llamados públicos a un cambio violento del orden constitucional de Tayikistán a través de los medios o de internet”. Alijon Sharipov, cuando trabajaba en Rusia, dio me gusta y difundió el video del líder opositor tayiko exiliado Muhiddin Kabiri en su página de Facebook.

Fue suficiente para encarcelarlo durante nueve años y medio. Durante el proceso, Alijon Sharipov admitió que vio y difundió el video, pero que no sabía que era ilegal. El juez presidente, Temur Boizoda, comentó: “No conocer la ley no exime a las personas de la responsabilidad”.

El conocido periodista Daler Sharipov (no es familia de Alijon Sharipov), de 32 años, también fue sentenciado en marzo de 2020, por “incitar odio nacional, racial, local o religioso”. En una declaración de prensa oficial, la fiscalía general afirmó que entre 2013 y 2018, Daler Sharipov hizo más de 200 publicaciones “extremistas” en sus cuentas de medio sociales y también hizo cien copias de un manuscrito que escribió en apoyo de la ideología de la Hermandad Musulmana.

Este caso no fue catalogado como “secreto”, pero se realizó a puertas cerradas sin presencia de los medios. Los funcionarios judiciales explicaron que seguían las pautas de la Organización Mundial de la Salud para evitar la propagación del COVID-19. El primer caso de COVID-19 se documentó oficialmente en Tayikistán más de un mes después.

El calificativo de extremista también se puede aplicar a los informantes.

El destacado abogado y defensor de derechos humanos Abdulmajid Rizoev podría enfrentar hasta cinco años en prisión por “llamados públicos para realizar actividad extremista con medios masivos o internet”, según Frontline Defenders.

Un juicio en giro acusa a Rizoev de hacer dos publicaciones “extremista” en su página de Facebook el 2 de marzo de 2020, al día siguiente de las elecciones parlamentarias en Tayikistán. En la primera publicación, Rizoev escribió que había hecho una encuesta propia entre gente que conoce personalmente. y solamente la cuarta parte de los eucuestados dijo que votó en las elecciones, mientras otro 75 % ignoró los comicios (la asistencia oficial muestra 86.4 %).

En la segunda publicación, Rizoev comentó sobre un cartel en un estación de votación que dice: “Participar en las elecciones es un atributo de intelecto político”, desdeñando a quienes no votan, porque “no tienen intelecto político”.

Front Line Defenders, organización internacional de derechos humanos, señala que la acusación contra Rizoev se vincula con su trabajo de asistencia legal a personas cuyas casas están siendo demolidas en Dusambé, la capital.

En el juicio, Rizoev dijo que una constructora le había ofrecido 25 000 dólares estadounidenses en un sobre para que dejara de “interferir” con su negocio. Se informa que lo amenazaron con la prisión cuando se negó.

Control estatal sobre desacuerdo en línea

Un nueva ley dirigida a “contrarrestar el extremismo” se implantó en Tayikistán en enero de 2020 —en reemplazo de una versión previa de 203— que permite a las agencias estatales tener control total del tráfico de internet y las actividades en medios sociales de los ciudadano.

Según la nueva ley, Tayikistán considera internet un espacio público que permite que los servicios de comunicación estatales bloqueen redes sociales y sitios web sin orden judicial.

Artículo 307 (3), Ley de lucha contra el extremismo de 2020: La participación en actividades de organizaciones políticas, religiosas, públicas o de otro tipo que hayan sido liquidadas o prohibidas por llevar a cabo actividades extremistas por decisión judicial firme, así como la asistencia a sus actividades a través de los medios, de internet o de cualquier otro modo, será castigada con penas de prisión de cinco a ocho años.

El servicio de comunicación estatal es una organización muy conocida que tiene inmenso poder gracias a su director, Beg Zukhurov, que ha hecho comentarios absurdos sobre quién merece acceso de internet y quién no.

En 2012, Zukhurov trató de convocar una reunión con funcionarios de Facebook para analizar cómo controlar publicaciones críticas y preguntó a los periodistas” ¿Facebook tiene o no dueño? ¿Puede venir a Tayikistán?”.

Unos días después, un activista hizo una llamada en broma a Zukhurov y se presentó como “Sergey Brin, intérprete de Mark Zuckerberg”. Durante la llamada, Zukhurov expresó que Facebook había estado bloqueada pero prometió reabrir el acceso. Luego dijo a medios risos que había hablado con Zuckerberg y que Facebook sería accesible en los próximos días.

A Zukhurov, que ahora se hace llamar Beg Sabur, ya no se le permite hablar con los medios, pero aún tiene inmenso poder sobre los servicio de comunicaciones, que también tiene un  monopolio de internet.

Los proveedores privados de internet en Tayikistán están obligados a comprar y enrutar todo el tráfico por medio del “centro unificado de conmutación”, que se inició en 2018 y está controlado por la agencia. En teoría, el Estado puede acceder a cualquier dispositivo conectado a internet en Tayikistán.

La nueva ley de extremismo fortalece a los autoridades —junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores— para localizar a quienes viven fuera de Tayikistán que están reconocidos internacionalmente como extremistas, pero las definiciones de extremismo siguen imprecisas.

En abril de 2020, la corte suprema prohibió el medio checo Akhbor, lo acusó de colaborar con organizaciones extremistas en Tayikistán. Periodistas independientes que cooperaron con Akhbor fueron interrogados y perseguidos. Para noviembre, la gerencia de Akhbor anunció que su sitio web cesaba sus operaciones, porque era casi imposible trabajar por la prohibición.

El control impide el desarrollo

Todas estas restricciones tienen fuerte impacto en los jóvenes, de los que muchos son socialmente activos, con estudios y que buscan maneras de vivir fuera y conectarse con otros por internet. Otros buscan mejores oportunidades de negocio en la esfera digital.

Según el Índice Global de Velocidad de Internet, Tayikistán se ubicó en el puesto 129 de 140 Estados en velocidad de datos móviles, que detiene el desarrollo del comercio electrónico.

Esto profundiza el problema de fuga de talentos y migración.

Cada vez más, millones de trabajadores migrantes tayikos están dejando el país para buscar sustento en otros países.

Por su parte, expertos y organizaciones internacionales prevén que las autoridades de Tayikistán seguirán con sus políticas restrictivas en la esfera digital —a pesar de todas las posible pérdidas— para proteger al régimen por sobre todo lo demás.

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