Jamaica envía cargamento de perros rescatados a Canadá, mientras los animalistas esperan cambio de actitud en la región

Topaz, rescatado en Tobago en 2020, fue adoptado en Massachusetts por un amante de los perros que ya ha aojado a otros dos perros de la isla. Los terrier jamaicanos son muy parecidos. Foto de Elspeth Duncan, utilizada con autorización.

Advertencia: Este artículo contiene imágenes perturbadoras de animales callejeros antes de ser rehabilitados y realojados.

El 13 de marzo, los periodistas llenaron el aeropuerto internacional de Sangster, en Montego Bay, para ver cómo 144 pasajeros embarcaban en un vuelo chárter especial con destino a Canadá. Los viajeros, que no necesitaban pasaportes ni visados, eran terrier pardos jamaicanos —perros callejeros mestizos— camino de una nueva vida. El refugio de animales Montego Bay Animal Haven (MBAH), junto con la organización canadiense Save Our Scruff, promovieron el realojo de los perros.

Aunque la mayoría de los internautas parecían agradecer las reconfortantes noticias sobre el viaje de los perros, también hubo memes en redes sociales y comentarios mordaces que comparaban la sencilla reubicación de los animales con las innumerables dificultades que muchos jamaicanos encuentran cuando solicitan un visado.

No obstante, lo más importante es que las adopciones en el extranjero han centrado la atención sobre el calvario que sufren los animales callejeros. Tammy Browne, fundadora de MABH, cree que las leyes jamaicanas coloniales sobre crueldad animal necesitan una urgente actualización. Recientemente tuiteó sobre uno de esos tristes casos:

¡A salvo! Gracias a los ángeles animalistas de Kingston, necesitamos poner al día las leyes sobre crueldad animal de Jamaica.

MBAH se ha quedado sin espacio, y no puede absorber el número de animales callejeros que necesitan cuidados a causa del abandono (voluntario o involuntario), sobre todo de los perros. Como el refugio no hace eutanasia a los animales, sino que intenta darlos en adopción, ha tenido que buscar otras alternativas, y por eso ha puesto la vista en el extranjero.

Ha resultado ser una tarea hercúlea, pero con el apoyo de un dedicado grupo de voluntarios, varias empresas locales y los veterinarios del Gobierno, han conseguido llevar a cabo el proyecto.

En una entrada en Facebook, MBAH señaló que era “alentador ver la respuesta de la comunidad empresarial, y de jamaicanos de todas las extracciones sociales, a la primera ‘gran migración’ de perros” del país:

This group of travellers is not made up of specially-reared pure-bred dogs. Far from it. They have all come from desperate situations on the streets of our nation. They are the injured, the abused, the traumatized, the starving, the neglected, the forgotten — the ones covered in mange and eaten away by maggots. […] We heal their wounds, both the physical and the emotional ones, and we take the time to teach them to trust humans again.

We give them dignity. Royal Caribbean Terriers — not mongrels.

We find them forever homes.

And they shine!

We are so proud of them and we hope that this has been a real eye-opener and game-changer for all those Jamaicans who have been accustomed to treat dogs with cruelty rather than kindness, and who have seen them only as something to bark when strangers arrive.

Este grupo de viajeros no está compuesto por perros de raza especialmente criados. Nada más lejos. Todos vienen de situaciones desesperadas en las calles de nuestro país. Son los heridos, los maltratados, los traumatizados, los hambrientos, los abandonados, los olvidados… los cubiertos de sarna y comidos por los gusanos. (…) Curamos sus heridas físicas y emocionales, y les dedicamos el tiempo suficiente para enseñarles a confiar de nuevo en los humanos.

Les damos dignidad. Terrier reales caribeños, no mestizos.

Les encontramos hogares definitivos.

¡Y brillan!

Estamos muy orgullosos de ellos, y esperamos que esta experiencia haya abierto los ojos y cambiado la mentalidad de todos esos jamaicanos acostumbrados a tratar a los perros con crueldad en lugar de amabilidad, que los ven solo como algo que ladra cuando se acerca un extraño.

Muri, el primer rescatado de Tobago que fue realojado en el extranjero por la ONG Venus: Doggess of Love. Foto por cortesía de Elspeth Duncan, utilizada con autorización.

Aunque este es probablemente el mayor cargamento de perros rescatados que ha salido de la región, no es la primera vez que se han realojado mestizos caribeños en el extranjero. Elspeth Duncan, fundadora de la ONG tobaguense Venus: Doggess of Love lleva desde 2016 reubicando perros rescatados en hogares de otros países. Su primer cachorro en viajar al extranjero fue Muri, un terrier de Tobago que encontró su hogar definitivo en Massachusetts (Estados Unidos). Duncan calcula que desde entonces ha ayudado al menos a 30 perros y un par de gatos a encontrar su hogar definitivo con familias que viven fuera del país, desde Estados Unidos a Europa.

En una entrevista telefónica con Global Voices, Duncan dijo que los amantes de los animales del hemisferio norte consideran que estos perros son inteligentes, cariñosos y fuertes, fáciles de adaptar a nuevos climas y formas de vida. Hace poco, una organización canadiense de rescate de animales se puso en contacto con la ONG de Duncan y ofreció espacio para 40 perros, pero las actuales restricciones por el COVID-19 de Trinidad y Tobago hacían difícil y costoso sacar a los perros del país.

El costo de enviar a un solo perro al extranjero, incluido el precio del vuelo, la jaula y las vacunas, oscila entre los 5000 y los 10 000 dólares trinitenses (de 735 a 1500 dólares estadounidenses), dependiendo del destino y del proceso requerido. Los gastos del viaje desde Jamaica, en el norte del archipiélago caribeño, serían menos costosos.

Duncan ha encontrado actitudes hacia los animales similares a los que describe MABH. En Tobago —dice—, los llamados “perros pardos” son tan comunes que se tiende a ignorarlos, y en esa cultura, las mascotas se perciben como algo no más importante que los animales de trabajo. “Los perros sirven para mantener alejados a los desconocidos”, explica, “los gatos deben cazar ratas para que se considere que vale la pena tenerlos. Los animales no se suelen ver como compañía”.

Antes y después de Bonnie, una “terrier de Tobago” que acogió Elspeth Duncan después de ser testigo de su angustia por el robo de sus cachorros en la calle. Bonnie vive hoy en Nueva Inglaterra, donde ha ganado premios de agilidad, y recientemente ha terminado un exhaustivo curso de entrenamiento canino. Fotos por cortesía de Duncan, utilizadas con autorización.

Este es un aspecto esencial al cambiar la actitud predominante hacia los perros mestizos y callejeros en el Caribe. Duncan considera fascinante que cada vez que habla de alguna adopción en el extranjero en la página de Venus: Doggess of Love en Facebook, muchas personas expresan amor y admiración por los mismos perros que probablemente no habrían advertido, de habérselos cruzado en la calle.

“A menudo pienso”, nos dice, “que lo que la gente ve en esas fotos es más que la vida maravillosa que tienen ahora esos animales. Es la conexión de almas que tienen con sus humanos. A menos que veamos a los animales como almas gemelas, como hacen sus adoptadores, nuestra cultura animal no va a cambiar”.

Como señaló un tuitero jamaicano, reconociendo la gran población de perros callejeros de Jamaica y los numerosos casos de maltrato animal:

De la pobreza a la riqueza.
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Los perros pardos jamaicanos sufren la mayor parte del tiempo, pero siguen siendo leales y fáciles de entrenar, y tienen un gran potencial, como sus parientes. Todo lo que necesitan es amor sin juicio ni prejuicio. (Aquí también hay un mensaje paralelo sobre la gente).

Mientras tanto, algunos perros jamaicanos se han instalado en sus nuevos hogares y ahora tienen sus propias páginas en Instagram. En la región, podría estar aumentando el atractivo de los perros rescatados. Ya hay varios jamaicanos cuyas adoradas mascotas son animalitos rescatados locales, como una diseñadora de moda y una popular DJ de radio.

No obstante, el panorama local sigue tenso. Por ejemplo, en noviembre de 2020 hubo un caso muy sonado de un niño que resultó gravemente herido en un ataque de perros. Aunque los perros en cuestión pertenecían presuntamente a un vecino del chico, el ataque se produjo en un espacio público, y posiblemente ha afectado a la percepción que se tiene de los perros callejeros.

Más o menos al mismo tiempo, el Parlamento jamaicano aprobó la Ley de (responsabilidad por ataque de) perros, con la que el ministerio de Justicia aprovecha para recordar a los jamaicanos que deben mantener a sus perros controlados.

En la región, continúan los esfuerzos por educar a la gente sobre los derechos animales y los mutuos beneficios de tenerlos como mascotas.

Por ejemplo, la animalista Christine Francois, de Trinidad y Tobago, lanzó recientemente los Tall Tails podcast, centrados en los derechos animales y en los beneficios de la compañía de mascotas, y Elspeth Duncan realizó un premiado corto, Venus and Magnet, que cuenta la historia de una amistad entre distintas especies. Para ella, no es más que otra manifestación del lema de Venus: Doggess of Love: El amor cambia vidas.

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