Activista logra que 900 niñas y mujeres se eduquen en Afganistán rural con la ayuda de tablets

Foto cortesía de Pashtana Zalmai Khan Durrani.

El índice de alfabetización en Afganistán es uno de los más bajos del mundo. Una gran cantidad de niñas no asisten a la escuela o abandonan su educación debido al “aumento de la inseguridad, la discriminación, la corrupción, y a la falta de financiamiento”. La situación es aún peor en las áreas rurales.

Sin embargo, personas como Pashtana Zalmai Khan Durrani están luchando por la educación de niñas y mujeres de las zonas rurales de Afganistán, que afirma son el “futuro de Afganistán”. Ella proviene de la sureña provincia rural de Kandahar y ha desarrollado una plataforma en línea que ahora brinda acceso a educación en su propio idioma a 900 niñas y mujeres, en casos en que no puedan asistir a clase por falta de recursos o porque las escuelas han sido atacadas. Pashtana es una Líder de la Fundación Malala de Educación y una embajadora juvenil por Amnistía Internacional.

Entrevisté a Pashtana Zalmai Khan Durrani para conocer más sobre su trabajo. La entrevista ha sido abreviada para mayor claridad.

Samea Shanori (SS): Me gustaría empezar hablando sobre tu organización. ¿Nos podrías contar más sobre LEARN?

Pashtana Zalmai Khan Durrani (PZKD): LEARN, a non-profit organization, focuses on three key areas: education, maternal healthcare, and women empowerment. We work with the government and community-based schools, community members and tribal elders. We also partnered with Rumie, a Canadian non-profit organization. Through their online and offline platforms, we provide educational materials and resources not only to schoolgirls, but also women in Kandahar. These materials cover various topics including financial literacy, business entrepreneurship and combating domestic and gender based violence.

Rumie’s offline application plays a crucial role with our students. Once the application is downloaded, LEARN’s entire library will be set up on the device in local languages, Dari and Pashto. We provide the tablets with good battery life. This is the perfect solution that works for us because people in Kandahar, like the majority of Afghanistan, don’t have access to proper electricity and internet.

The goal is that if we have 10 or 20 girls enrolled, five of them will go to high school, and then at least one of them will, for example, go to a midwifery school and become a midwife for that village. We have been having a great success with this model in Kandahar. We hope to expand to other major cities starting with Panjshir and Bamyan, then move to Herat and Mazar.

Pashtana Zalmai Khan Durrani (PZKD): LEARN (“aprender” en inglés) es una organización sin fines de lucro enfocada en tres rubros claves: educación, asistencia sanitaria materna y empoderamiento femenino. Trabajamos con el Gobierno y escuelas comunitarias, miembros de la comunidad y ancianos tribales. También trabajamos en colaboración con Rumie, organización sin fines de lucro canadiense. A través de sus plataformas en línea y fuera de línea, proveemos material y recursos educativos para las alumnas, y también para las mujeres de Kandahar. Este material abarca varios temas, incluyen formación financiera, emprendimiento empresarial y formas de combatir la violencia de género y doméstica.

La plataforma fuera de línea de Rumie es crucial para nuestros estudiantes. Una vez que se descarga la aplicación, la biblioteca completa de LEARN se instala en el dispositivo en los idiomas locales, darí y pastún. Incluimos en las tablets baterías de larga duración. Esta es una solución que funciona perfectamente para nosotros porque los habitantes de Kandahar, como en la mayor parte de Afganistán, no tienen acceso a servicios adecuados de electricidad e internet.

Nuestro objetivo es que si tenemos 10 o 20 niñas inscritas, que cinco asistan a la secundaria, y luego al menos una vaya, por ejemplo, a una escuela de obstetricia y estudie para ser partera de ese pueblo. Hemos tenido mucho éxito con este modelo en Kandahar. Esperamos poder expandirnos a otras ciudades importantes, comenzando por Panjshir y Bamiyán, y luego seguir con Herat y Mazar.

Foto cortesía de Pashtana Zalmai Khan Durrani.

SS: ¿Por qué creaste LEARN?

PZKD: When I returned to Kandahar from Pakistan (where I was a refugee with my family during Afghanistan's civil war) to go to university, I learned about the rate of literacy among rural girls and women. A cousin told me they don't go to school; that was in 2016.  Many schools don't have the educational materials and the teachers. Some schools are attacked and burned. I knew I had to do something.

In our communities, it is a taboo for women to get out of their homes. There are women in my family who haven't been out of the house for years because it's not [seen as] normal. Changing an old man’s way of thinking is difficult and will take time. The better solution is to have an alternative for girls and women to get educated. As I did my research and met with my cousins and relatives, I noticed that my cousins had learned Hindi by watching television.

In 2018, I co-founded LEARN in our house with a table and a tablet. The only people who first believed in my dream of educating rural girls of Afghanistan were my parents. Today, we have more than 900 students enrolled in our programs. We have been able to reach those girls who could never get out of their homes, who didn’t have access to education materials and whose schools were burned down.

I cannot ask a father to send his daughters to a school which was burned right in front of his eyes. But I can provide the safer alternative—his daughter can stay at home and still get an education.

PZKD: Cuando volví a Kandahar de Pakistán (donde estuve como refugiada junto a mi familia durante la guerra civil de Afganistán) para ir a la universidad, me enteré de la tasa de alfabetización de las niñas y mujeres de zonas rurales. Un primo me contó que no iban a la escuela; eso fue en 2016. Muchas escuelas no tienen material educativo ni maestros. A algunas escuelas las atacan e incendian. Decidí que tenía que hacer algo.

En nuestras comunidades, las mujeres tienen prohibido salir de casa. Hay mujeres en mi familia que no han salido de casa por años porque no se [ve como] algo normal. Cambiar el punto de vista de un anciano es difícil y lleva tiempo. La mejor solución es brindar una alternativa a niñas y mujeres que les permita acceder a una educación. Al investigar y conversar con mis primos y parientes, me enteré de que mis primos habían aprendido hindi viendo televisión.

En 2018, cofundé LEARN en nuestra casa con una mesa y una tablet. Al principio, mis padres fueron las únicas personas que creyeron en mi sueño de educar a las niñas de zonas rurales de Afganistán. Actualmente, tenemos más de 900 estudiantes inscritas en nuestros programas. Hemos logrado llegar a esas niñas que no pueden salir de su casa, que no tenían acceso a materiales educativos, y cuyas escuelas habían sido incendiadas.

No puedo pedirle a un padre que mande a sus hijas a una escuela que ha sido incendiada frente a sus ojos. Pero puedo brindarle una alternativa más segura: su hija puede quedarse en casa y aún así recibir una educación.

SS: ¿Quién es la persona que más te ha apoyado?

PZKD: There is always that one person in your life that makes you the person that you become. For me, that was my father. As an elder of our tribe, people always reminded him that his first born was a daughter and not a son. He kept telling them that I was that son. He believed in me from the moment I was born. He made sure I never saw my gender as a barrier to what I wanted to achieve in life. He always treated me better than the male members of the family. That is why I am confident in what I am doing.

When we were living in Quetta, in Pakistan, as refugees, my father started a school for Afghan girls so that his sister who was just divorced could learn to read and write. He also wanted to make sure that other women in his community were not left out. Both my parents started teaching subjects like English and math there. That was in the 1997 or 1998. That is why my father has always been my inspiration.

PZKD: Todos tenemos una persona en nuestras vidas a la que le debemos lo que somos. Para mí, esa persona fue mi padre. Por ser un anciano de nuestra tribu, la gente siempre le recordaba que su primer hijo era una mujer y no un varón. Él insistía en que yo era ese hijo varón. Creyó en mí desde que nací. Se aseguró de que yo nunca considerara mi género una barrera para lo que quisiera lograr en mi vida. Siempre me trató mejor que a los hombres de la familia. Es la razón por la que tengo confianza en lo que estoy haciendo.

Cuando vivíamos en Quetta, Pakistán, como refugiados, mi padre fundó una escuela para niñas afganas para que su hermana recién divorciada pudiera aprender a leer y escribir. También quería asegurarse de que otras mujeres de su comunidad no fueran excluidas. Allí, mis padres comenzaron a enseñar materias como inglés y matemáticas. Eso fue en 1997 o 1998. Por ello, mi padre siempre fue mi inspiración.

SS: ¿Cuáles son algunos de los desafíos que has enfrentado?

PZKD: I have been fortunate because my father was a tribal leader. People respect, support and listen to me because of the position my father held in our tribe. Despite that, sometimes, my male cousins think that my appearances on television and talking about taboo issues in Afghanistan bring shame to the family.

Pashtun women are among the most oppressed in our patriarchal society, which makes my work difficult, but also very important.

Outside of the family, there are many other challenges that a tribal Pashtun woman from rural Afghanistan like me faces. I have been told many times to shut up when I used to work with the Afghan government just because I am young and a woman. Additionally, in Kabul, people are not open to the idea of rural women advocating for their rights because we look, talk and dress different.

I am also concerned that the international community isn’t as supportive of the rural women of Afghanistan—the women outside of Kabul. Development of rural Afghanistan and Afghan women plays a critical role in advancement of Afghanistan.

PZKD: Tuve la suerte de que mi padre fuera un líder tribal. La gente me respeta, me apoya y me escucha gracias a la posición que él ocupaba en nuestra tribu. A pesar de ello, a veces mis primos varones piensan que el hecho de que yo aparezca en televisión y hable sobre las cuestiones tabú de Afganistán es una vergüenza para la familia.

Las mujeres pastún son uno de los grupos más oprimidos en nuestra sociedad patriarcal, lo que dificulta mi trabajo, pero también lo hace muy importante.

Fuera de la familia, hay muchos otros desafíos que debe enfrentar una mujer como yo, de la tribu pastún de una zona rural de Afganistán. Cuando trabajaba con el Gobierno afgano, me dijeron muchas veces que me callara solo porque soy joven y porque soy mujer. Además, en Kabul la gente no acepta con facilidad la idea de que una mujer rural defienda sus derechos, porque nos vemos, nos vestimos y hablamos diferente.

También me preocupa que la comunidad internacional no apoye a las mujeres rurales de Afganistán, a las mujeres fuera de Kabul. El desarrollo de las zonas rurales de Afganistán y de las mujeres afganas es crucial para el progreso del país.

Foto cortesía de Pashtana Zalmai Khan Durrani.

SS: Si pudieras dar un consejo a otras mujeres, ¿cuál sería?

PZKD: I would say read the history of Afghan women, especially women like Gawharshad Begum, Zarghuna Ana, Nazo Ana, Malalai Maiwand, the fifth-century female Afghan poet Rabia Balkhi and Queen Soraya. When I was growing up, my father didn’t read Snow White or Cinderella to me. He read the stories of these strong Afghan women who were pioneers and had changed the history of Afghanistan. I look up to them.

Also, my advice to the young girls is that when you have an idea, start discussing it with people you trust. Do your research and find those people who have done what you want to do, see how their models have affected their communities and then come up with a model of your own. Most importantly, make sure what you want to do is sustainable with a long-term impact on your community and people you want to serve.

When I started LEARN, I followed the steps of Fereshteh Forough, the founder of Code to Inspire, and Shabana Basij Rasikh, the co-founder of School of Leadership Afghanistan (SOLA) which is an all-girls boarding school. Both Fereshteh and Shabana have created organizations that are changing the lives of so many Afghans, especially Afghan women who are the future of this war-torn country.

In Afghanistan, many projects are not sustainable because the community members aren't part of the solution. Through LEARN, I want to change that. I tell the residents of the villages I work with that I will not be there forever to send a doctor to check on the women. You need one of your daughters to become a midwife so that she can take care of the entire village. That is why you need to send your daughter to school now.

PZKD: Les diría que leyeran la historia de las mujeres afganas, especialmente mujeres como Gawharshad Begum, Zarghuna Ana, Nazo Ana, Malalai Maiwand, la poetisa afgana del siglo V, Rabia Balkhi, y la reina Soraya. Cuando era niña, mi padre no me leyó Blancanieves ni Cenicienta. Me leyó las historias de estas fuertes mujeres afganas, que fueron pioneras y cambiaron la historia de Afganistán. Ellas me inspiran.

Además, mi consejo para las jóvenes es que cuando tengan una idea, la discutan con gente en la que confíen. Investiguen y contáctense con quien hizo lo que ustedes quieren hacer, vean cómo sus modelos han afectado a sus comunidades, y luego trabajen en un modelo propio. Lo más importante es que se aseguren de que lo que quieren hacer sea viable, con un impacto a largo plazo en su comunidad y en quienes quieren ayudar.

Cuando comencé LEARN, seguí los pasos de Fereshteh Forough, la fundadora de Code to Inspire, y Shabana Basij Rasikh, la cofundadora de la Escuela de Liderazgo de Afganistán (SOLA, por sus siglas en inglés), que es una escuela internado para niñas. Tanto Fereshteh como Shabana han creado organizaciones que están cambiando las vidas de muchos afganos, especialmente mujeres afganas que son el futuro de este país devastado por la guerra.

En Afganistán, muchos proyectos no son viables porque los miembros de la comunidad no son parte de la solución. Con LEARN, quiero cambiar eso. Les digo a los habitantes de los pueblos en los que trabajo que no estaré allí siempre para enviar a un doctor a que examine a las mujeres. Necesitan que una de sus hijas estudie para ser partera y que se encargue de todo el pueblo. Es por eso que tienen que enviar a sus hijas a la escuela ahora.

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