Funcionaria de Comisión Central Electoral ucraniana renuncia tras críticas por publicación de juguetes sexuales en Facebook

Anzhela Yeremenko

Anzhela Yeremenko, exasistente del jefe de la Comisión Central Electoral de Ucrania y autora del blog Bad Mama. Foto de Facebook.

Anzhela Yeremenko, ahora exasistente del jefe de la Comisión Central Electoral de Ucrania, ha renunció a su puesto tras enfrentar críticas por una reciente publicación en Facebook en el que hablaba de juguetes sexuales. Mientras algunos usuarios de medios sociales ucranianos han reprendido a Yeremenko por “contar demasiado”, otros han calificado los comentario críticos —y su decisión de renunciar— de exageración.

Además de su trabajo en la Comisión Central Electoral, Yeremenko también tiene una popular página personal en Facebook, Bad Mama. Con frecuencia escribe a sus 31 000 seguidores sobre relaciones, maternidad, citas, romance y sexo, y sus publicaciones suelen ser francas y personales. Dice que inició el blog hace seis años para “compartir su sentir y contar historias” y recientemente ha autopublicado un libro basado en sus reflexiones personales.

El 28 de febrero, Yeremenko contó una historia humorística de un regalo que recibió de su novio hace poco en el Día de San Valentín, un vibrador. Su satisfacción con el regalo se disipó pronto, el juguete sexual estaba defectuoso. “Vibraba do veces, luego parpadeaba con una luz roja” y dejó de funcionar, escribió. Intentos posteriores de encenderlo no sirvieron (“una manera de echar a perder una primera vez”, escribió ), y Yeremenko dijo que tuvo que llevar el juguete a un centro de servicio para repararlo. “La moraleja de la historia: compra tu vibrador en tiendas adecuadas, de otro modo, no habrá orgasmos para ti (ni para mí)”, bromeó.

Muchos lectores de Yeremenko mostraron su desacuerdo con la publicación, y la inundaron con comentarios críticos. “Si una servidora civil en un país normal permitiera apoyar siquiera algunas de estas palabras la despedirían al día siguiente”, dijo furioso un usuario. “¿Es en serio? ¿Una asesora de la Comisión Central Electoral? ¿De dónde los sacan? ¿Tal vez debas cambiar de trabajo antes de que te obliguen”, escribió otro.

“¿Esta es la realidad en que vivimos ahora? Es como si escribiera sobre un cepillo de dientes. Si esposa necesitara un vibrador, me deprimiría. ¿O el novio es imaginario?”, se preguntó otro comentarista. “Muchacha, ¿por qué no te buscas un hombre de verdad?”, dijo otro hombre.

Sin embargo, entre las voces críticas hubo algunos comentarios de apoyo a la publicación de Yeremenko, de hombres y mujeres. El usuario Andriy comentó que “escribir sobre vibradores es totalmente normal. Todos los que piensen diferente, despierten, ya no estamos en la Edad Media”. La usuaria María también defendió a Yeremenko: “Este es su blog personal y ella decide sobre qué escribir. Si no les gusta, no lo lean”.

Pero el usuario Oleksandr se desesperó: “No debía haber leído los comentarios. La cantidad de personas agresivamente conservadora es alarmante. Una persona escribe sobre su vida personal en su blog personal, y la están criticando por eso. ¿Por qué te importa lo que alguien hacen en su casa? ¿Son salvajes?”.

Días después, Yeremenko hizo otra publicación en la que dijo que había renunciado a su trabajo en la Comisión Central Electoral. Dijo que para ella, la capacidad de contar y bromear abiertamente sobre lo que quiera era más importante que cualquier cargo de servicio público. También dijo que no quería poner en riesgo la reputación de su equipo por el desborde a negatividad en línea: “Conté una historia de un vibrador que no funcionaba y ahora tengo docenas de comentarios sobre cómo soy la peor porque lo escribí cuando trabajaba en la Comisión Central Electoral”.

Oleksandr Ostapa, portavoz de la exjefa de la Comisión Central Electoral, Tetyana Slipachuk, dijo a BBC en ucraniano que pensaba que la situación tenía un tufillo a “estilo de odio soviético” y elogió el profesionalismo de Yeremenko como fundamental para “llevar la comunicación de la Comisión Central Electoral a otro nivel”.

Aunque la sociedad ucraniana ha avanzado en abrir la conversación en torno a la sexualidad, igualdad y diversidad de género, muchos temas siguen siendo tabú, hasta para una audiencia progresistas de de medios sociales. En 2016, una publicación de la activista feminista Nastya Melnychenko pidió más discusiones abiertas en torno a las experiencias de mujeres por acoso sexual y violencia sexual —y con la etiqueta #IAmNotAfraidToSayIt [No tengo miedo de decirlo]— generó debates acalorados en la esfera pública ucraniana.

La historia de Anzhela Yeremenko tiene final feliz. El 18 de marzo, publicó en Facebook que tiene un nuevo trabajo como consultora externa del comité parlamentario encargado de la reforma del servicio público, trataría con comunicaciones globales sobre el actual proceso de cambio: “Qué irónico: Renuncié porque el antiguo sistema no tolera a personas como yo”, escribió Yeremenko. “Y ahora seré la voz de sus  reformas”.

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