Transición en Tanzania: Del presidente Magufuli a la presidenta Hassan

Cuando el presidente John Magufuli asumió el poder en 2015, el avance de Tanzania no podía ser lo suficientemente rápido. “Hapa Kazi Tu”, o “Solo trabaja aquí”, el lema del difunto Magufuli, visto en una gorra verde y amarilla, con los colores del partido gobernante CCM (Chama Cha Mapinduzi) de Magufuli. Foto de Pernille Baerendtsen, utilizada con autorización.

En toda Tanzania, miles de personas se congregaron en estadios, aeropuertos y en las aceras para ver al difunto presidente John P. Magufuli, mientras trasladaban su cuerpo en avión a las procesiones ceremoniales durante una semana en Dodoma, la capital, las islas de Zanzíbar, Mwanza y Chato, su hogar cerca del lago Victoria, donde será enterrado.

La muerte de Magufuli, de 61 años, se anunció el 17 de marzo, en un discurso en la televisión nacional por la entonces vicepresidenta Samia Suluhu Hassan. Así se psuo fin a semanas de especulaciones sobre su estado de salud y su paradero. Al parecer, murió por una enfermedad cardíaca crónica:

Anuncio del fallecimiento del presidente de la República Unida de Tanzania.

Sin embargo, la muerte súbita de Magufuli  ha dejado a los tanzanos, y a otros, especulando sobre el futuro de la política y el poder en la nación de África Oriental.

El viernes 12}9 de marzo, Hassan prestó juramento como sexta presidenta de Tanzania, y se convierte así en la primera mujer presidenta de Tanzania, la primera presidenta nacida en las islas semiautónomas de Zanzíbar y la primera musulmana de Tanzania en un cargo de alto nivel.

En virtud de la Constitución de Tanzania, Hassan ocupará el resto del mandato de cinco años de Magufuli hasta 2025.

En un breve video, ampliamente difundido en redes sociales, Hassan descarta cualquier duda sobre su capacidad de liderazgo como mujer:

For those who have doubts that this woman will be able to be the president of the United Republic of Tanzania I would like to say to you that this person standing here is the president. [applause]  … I would like to repeat that this person standing here is the president of the United Republic of Tanzania, [and] happens to be a woman.

Para quienes tienen dudas de que esta mujer pueda ser presidenta de la República Unida de Tanzania, me gustaría decirles que esta persona que está aquí de pie es la presidenta. [aplausos]… Me gustaría repetir que esta persona que está aquí de pie preside la República Unida de Tanzania, [y] resulta que es una mujer.

Mientras los tanzanos lloran a Magufulli y procesan este repentino cambio, muchos han dado la bienvenida a Hassan.

El político opositor Zitto Kabwe, líder del partido ACT Wazalendo (Alianza por el Cambio y la Transparencia), encuentra esperanza en el historial de activismo de Hassan y en su trabajo como “integrante de la sociedad civil”.

“¡Oh, no conocía a Samia!”.
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Una historia muy bonita de la presidenta Samia Suluhu en 20 minutos, que ella misma publicó [en sus propias palabras]. Dice que fue una “activista”. Fue una servidora pública. Gracias, Chambi, por hacer que vea esto. No dejen de escuchar.

Mientras a Hassan se le conoce comúnmente como “constructora de consensos” que llama a la unidad y a la calma durante la transición, Magufuli era conocido como “el buldócer”, apodo que se ganó inicialmente como ministro de Obras por su eficiencia en la construcción de carreteras.

Recuerdos de Magufuli

Kanga en honor al fallecido John Magufuli, quinto presidente de Tanzania, que murió el 17 de marzo de 2021. “Buriani baba yetu mungu akulaze pema / Tutakukumbuka daima shujaa wetu”, en suajili, o “Adiós a nuestro padre, que Dios te bendiga / Siempre recordaremos a nuestro héroe”.

Muchos tanzanos y africanos recuerdan a Magufuli en las redes sociales por “lo bueno y por lo malo”.

Lo Malo y lo Bueno de Magufuli son igualmente innegables, y significa que el legado que deja es complicado pero también valioso. Los bandos a favor y en contra de Magufuli nunca se pondrán de acuerdo y el debate se prolongará durante años.

Magufuli ganó popularidad al principio de su presidencia gracias a su firme promesa de lucha contra la corrupción. Sus esfuerzos para impulsar grandes proyectos de infraestructura e industrialización alimentaron las esperanzas de muchos tanzanos de ser autosuficientes tras décadas de dependencia de la ayuda internacional.

En abril de 2020, por ejemplo, rechazó un préstamo de China por 10 000 millones de dólares estadounidenses para un megaproyecto portuario en Dar es Salaam, porque dijo que “solo un borracho aceptaría esas condiciones”.

Este kanga promovió al presidente Magufuli antes de las elecciones de 2020. Dice: “Uliahidi Umetenda Tunatushukuru” en suajili, o “Lo prometió, lo cumplió, se lo agradecemos”. Ilustra los logros de Magufuli en la construcción de carreteras (barabara), aviones (ndege), puentes (daraja) y trenes modernos (reli ya kisasa). Foto de Pernille Baerendtsen, utilizada con autorización.

Además su enfoque contra la corrupción atrajo al público occidental, e inicialmente los medios cubrieron sus ideas de forma positiva.

Algunos recuerdan a Magufuli como un “verdadero estadista africano” y panafricano que puso a África en primer lugar. Otros lo recuerdan como un presidente “populista” que promovía el nacionalismo por encima de todo:

Sábado en Dar es Salaam: los tanzanos presentan sus respetos al fallecido presidente John Magufuli en una ceremonia a la que asistió la presidenta Samia Suluhu Hassan.
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He visto a Tanzania llorar por John Magufuli. Denunciamos sus formas autocráticas, su populismo y nos burlamos de su inclinación poco científica, pero claramente, con el hombre y la mujeres de la calle, el tipo era bastante popular.

Sin embargo, Magufuli aplicó un gobierno de estilo autoritario durante el cual los derechos humanos y la libertad de expresión se vieron muy afectados.

Durante los últimos seis años, el Observatorio de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, el Comité para la Protección de Periodistas, Global Voices, entre otros, han seguido de cerca el deterioro de la protección de los derechos civiles y humanos.

Tanzania bajó seis posiciones en la tabla de posiciones de Freedom House que mide la democracia y la libertad entre 2020 y 2021.

En enero 2019, cuando el Parlamento debatía la ley de partidos políticos que llevó a una disminución de los partidos de oposición, la entrada de un búho en el Parlamento se interpretó como un mal agüero.

La administración Magufuli utilizó a menudo leyes como la de comunicación electrónica y postal para contenido en línea) (EPOCA) o la ley de ciberdelincuencia para reprimir las voces opositoras y la disidencia pública. La normativa enmendada en 2020 prohibía a los ciudadanos difundir información pública “que pudiera causar caos o desorden público” y “contenido con información sobre un brote de una enfermedad contagiosa o mortal” sin la aprobación del Gobierno por parte de altos cargos.

Los ciudadanos no pudieron hablar del terremoto que sacudió la región costera en 2020, y mucho menos de la pandemia que llegó a Tanzania meses después.

A principios de marzo, durante las dos semanas de fuerte especulación sobre el paradero y el estado de salud de Magufuli, se informó que al menos cuatro personas fueron detenidas por tuitear sobre el presidente enfermo.

“¿Murió de COVID-19, entonces?”

Al parecer, Magufuli murió por complicaciones cardíacas, problema por el que había recibido tratamiento durante 10 años. Sin embargo, la muerte súbita de Magufuli hizo que muchos se preguntaran si tal vez había sucumbido al COVID-19.

Para muchos, como el público occidental, Magufuli será recordado por su negación del COVID-19.

Inicialmente, Tanzania impuso restricciones y directrices para frenar la propagación del virus, pero Magufuli denunció repetidamente que los confinamientos eran una amenaza mayor para la economía que el virus.

Rechazó activamente las directrices internacionales sobre los protocolos de salud pública como uso de mascarillas, distanciamiento social y las vacunas, y en cambio instó a los ciudadanos a utilizar la oración y remedios a base de hierbas.

Después de que Magufuli interrumpió la publicación de los datos de COVID-19 en abril de 2020, insistió en que el virus fue repelido por la oración. Poco después, declaró a Tanzania “libre de COVID-19″.

Aunque es imposible decir exactamente cómo ha afectado el COVID-19 a Tanzania, no ha desaparecido.

En enero, cuando surgió una nueva oleada de COVID-19, muchos tanzanos contaron en redes sociales que habían enfermado con síntomas similares a los del COVID-19. Sabiendo que podrían sancionarlas por discutir sobre el virus, las personas escribieron nimonia mpya o “nueva neumonía” o “problemas respiratorios”.

Sin embargo, Magufuli redobló su postura antivacunas en un discurso desde su casa en Chato el 27 de enero:

If the white man was able to come up with vaccinations, he should now have found a vaccination against AIDS; he would now have found a vaccination against tuberculosis; he would now have found a vaccination against malaria; he would now have found a vaccination against cancer.

Si el hombre blanco pudiera inventar vacunas, ya debería haber encontrado una vacuna contra el SIDA, ya habría encontrado una vacuna contra la tuberculosis, ya habría encontrado una vacuna contra la malaria, ya habría encontrado una vacuna contra el cáncer.

Esto supuso un gran cambio con respecto al predecesor de Magufuli, el presidente Jakay Kikwete, que ejerció como embajador mundial de la inmunización a principios de 2016.

En febrero de 2021, Magufuli admitió por fin que su país tenía un problema de coronavirus, e instó a los tanzanos a llevar mascarillas de fabricación local. Fue recién tras la muerte del vicepresidente de Zanzíbar, Seif Sharif Hamad, que la intransigencia de Magufuli se quebró.

Varios funcionario de alto rango de la élite política y cercanos a Magufuli también han muerto por el virus.

Mientras multitudes siguen reuniéndose para rendir homenaje al difunto presidente, su muerte también ha supuesto algo de alivio.

Poco después de la muerte de Magufuli, la escritora Elsie Eyakuze usó las redes sociales para hablar abiertamente de lo que supuso vivir la pandemia en Tanzania, con un presidente que mostró una deliberada despreocupación por el coronavirus.

En un largo hilo en Twitter, escribió:

Ahora. Para la verdadera historia que no he podido contar durante demasiado tiempo. #Hilo.
En marzo de 2020, la pandemia de COVID-19 comenzó a arrasar en todo el mundo. No perdonó a Tanzania. Sin embargo, en abril de 2020 detuvimos todos los esfuerzos públicos para detener su propagación en el país.

En uno de sus últimos tuits, pregunta:

Lamento mucho no haber podido antes, Ángeles. Pero estás en mi corazón. Tu risa particular. Cómo te conozco. La bromas que solamente nosotras entendíamos. La última vez que te vi. Perdón, te quiero.

Grcias, tío T. Duerme bien. Espero que tengas mejor gusto en mezclas de whisky en el Más Allá.
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“¿Murió de COVID-19, entonces?. Sí, así fue. Y él, y ella. Y ellos. Los tanzanos. Y más allá. Pero no es de ellos de quienes quieres hablar, ¿verdad? Ellos no son La Historia.

Lo son. Un amigo se pone en contacto. “¿Puedes?” Bueno… ¿Puedo hacerlo personal? “Por favor, hazlo”.

Lo haré mañana.

En una carta abierta a Magufuli, Eyakuze señala la incoherencia de sus ideas, sin embargo también aplica esa empatía de la que el propio Magufuli parecía carecer a veces, y lo perdona.

Los tanzanos están asimilando la complejidad y la gravedad de la muerte de Magufuli y el legado que ha dejado, con la vista puesta en el futuro.

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