Mujeres de color sufren discriminación en atención ginecológica en Austria

Foto de CCNull editada por Global Voices (CC BY 2.0 DE).

El abortó es legal en Austria dentro de los primeros tres meses de embarazo y tras consultar con un médico. Cada año se llevan a cabo unos 30 000 abortos en Austria. De todas las mujeres que se someten a un aborto, más de un tercio son de color y casi la mitad no nacieron en Austria. ¿Cuál es el motivo?

Según un informe del ginecólogo austríaco Christian Fiala, el 40 % de la población inmigrante usa métodos anticonceptivos, contra el 58 % de los nacidos en Austria. Se considera que el informe es el primero, y hasta el momento, el único estudio representativo sobre sexualidad y anticoncepción realizado en Austria para personas de entre 16 y 49 años.

En el informe, el doctor Fiala afirma:

Abortion rates would therefore be more common among women with a migration background. In general, because of hormone scepticism and a misconception of fertility, unwanted pregnancies are more common.

Por consiguiente, la tasa de aborto sería más alta entre mujeres con antecedentes de migración. En general, los embarazos no deseados son más habituales, a causa del escepticismo en lo que respecta a las hormonas y de un concepto incorrecto de la fertilidad.

Entre 2012 y 2019, el uso de la píldora anticonceptiva entre las mujeres cayó del 60 % al 44 %. Según el Informe sobre la Anticoncepción 2019 del doctor Christian Fiala, la reiteración de datos equivocados sobre la píldora aumenta la desconfianza hacia ella, y esto puede conllevar un incremento de embarazos no deseados, al ser la píldora uno de los anticonceptivos más eficaces. Solo una pequeña proporción de personas la han reemplazado por otro método anticonceptivo efectivo.

Sin embargo, el también ginecólogo Jalali, cree que los datos erróneos proceden directamente de los médicos. En una conversación por Zoom manifestó:

The survey of Dr. Fiala does not define whether this has to do with their own misconceptions (about fertility) or whether it has to do with being misinformed by their doctor. I can’t even start describing the number of women, mainly women with a migration background, who have received the wrong information regarding their fertility and anticonception. Often, these young women already have a long history of being mistreated in gynecological issues, which results in an unwanted pregnancy with harmful health complications, leaving no other option than going through an abortion, whether wished for or not.

El estudio del doctor Fiala no aclara si esto tiene que ver con las ideas equivocadas de las propias mujeres (sobre la fertilidad) o con el hecho de haber sido mal asesoradas por su médico. No sé por dónde empezar a hablar de todas las mujeres, sobre todo de origen inmigrante, que han recibido información incorrecta sobre fertilidad y anticoncepción. A menudo, estas mujeres jóvenes ya tienen un largo historial de maltrato en temas ginecológicos, lo que da lugar a embarazos no deseados con peligrosas complicaciones para su salud, y no tienen más opción que someterse a un aborto, lo quieran o no.

Además, muchos afirman que las clases de educación sexual, que carecen de docentes adecuados, están amenazadas por culpa de los grupos conservadores del país, y la píldora no está cubierta por el seguro médico público. Si su costo estuviera financiado, más de la mitad de las mujeres consultadas en un exhaustivo estudio de GynMed, clínica de planificación familiar y embarazo, sostienen que adoptarían algún método de prevención.

Por otro lado, es fácil comprar la píldora del día siguiente, que es un método anticonceptivo de emergencia, si las mujeres superan el estigma que trae asociado. Desde enero de 2014, esta píldora se vende en las farmacias austríacas sin receta y sin limitación de edad, pero en la práctica, las mujeres dicen que en las farmacias se les pide que enseñen una receta.

La “mirada blanca” de la sanidad pública austríaca

Desde la aparición del movimiento Black Lives Matter en 2020 ha aumentado la conciencia de la discriminación racial en Austria. Por ejemplo, la historiadora, experta en antirracismo y periodista Vanessa Spanbauer explicó a los medios locales que la “medicina a menudo se dirige a la gente blanca”. Parece que los médicos sienten la influencia, a menudo inconsciente, de prejuicios de tipo étnico, y por esa causa algunos sectores de la población reciben menos cuidados que otros.

Las investigaciones también han demostrado que las mujeres de diferentes etnias tienen una reacción distinta a las enfermedades. Es el caso del síndrome del ovario poliquístico (SOP), por ejemplo, que afecta a una de cada diez mujeres y cuyos síntomas incluyen formación de quistes, desequilibrios hormonales, aumento de peso y enfertilidad. Sin embargo, parece que la enfermedad afecta a las mujeres de cultura árabe o asiática de forma distinta a las occidentales, y esto puede influir en su diagnóstico. La obesidad, por ejemplo, se puede percibir como un “signo de prosperidad en lugar de tener una connotación negativa en algunas culturas”, según un estudio sobre la influencia de los aspectos étnicos en el SOP. Por consiguiente, es posible que, en algunas culturas, las mujeres con SOP no se planteen que pueden tener un problema si ganan peso.

Pero no se trata solamente de cultura. El estudio afirma que las diferencias étnicas conllevan un mayor o menor número de síntomas dominantes y una respuesta diferente a los tratamientos. Por ejemplo, las mujeres del sudeste asiático con SOP tienen más riesgo de desarrollar diabetes y presentar síntomas más graves a los 25 años que las europeas blancas. Según el informe, la explicación estaría en la “distinta predisposición genética, ya desde la fase de desarrollo uterino así como en las diferencias ambientales”.

En un grupo de Facebook compuesto por más de 16 000 mujeres en Viena (procedentes de distintos países), las participantes suelen publicar quejas relacionadas con la discriminación en la atención ginecológica por motivos étnicos. Algunas dicen que llevaban dos años yendo al médico por un problema que otro ginecólogo pudo resolver en 20 minutos, y que se curó completamente en dos semanas, o que varias veces han recibido un diagnóstico de trastorno mental en vez de que se reconocieran sus dolencias físicas. Además, las pacientes de color que creen que son víctimas de esta “mirada blanca” en el sistema sanitario austríaco tienen problemas de salud mental debidos a la discriminación.

Vice exploró este tema en la vecina Alemania. En el artículo, Jasmine, paciente de 33 años, decía: “Estas experiencias de racismo en los hospitales y las consultas médicas me hicieron sentir que no valía nada. Era como si estuviera molestando y exagerando, y alejando a los médicos de sus ‘verdaderos’ pacientes”.

La psicóloga Parissima Taher comentó en relación con la práctica de la psicología: “En psicoterapia, me dijeron que tenía que aceptar las dificultades en mi relación. Los hombres de aquí [de Austria] quieren mujeres blancas y me costará encontrar un hombre que no sea mi pareja que me encuentre guapa”, me dijo, y añadió: “Y por desgracia esto sigue siendo así. Lo experimento de forma habitual cuando trabajo con mis clientes [que han sufrido discriminación por parte de otros psicólogos]”.

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