Las diferentes caras de la igualdad de género en la política de Vietnam

Activistas que enfrentaron acoso estatal cuentan la verdad en Vietnam. Tran Thi Nga (izquierda arriba), Dinh Thi Thu Thuy (derecha arriba), Doan Thi Hong (izquierda abajo), Cao Vinh Thinh (derecha abajo). Fotos de la base de datos de }The 88 Project

Este artículo se publicó originalmente en The 88 Project, sitio de noticias independiente que informa sobre Vietnam, y Global Voices lo reproduce como parte de un acuerdo para compartir contenido.

El Gobierno vietnamita presume de sus logros en la búsqueda de la igualdad de género. Refiriéndose a la proporción de mujeres representantes en la Asamblea Nacional de Vietnam, que es del 27 %, el Gobierno insiste en su mito del desarrollo progresivo de la política vietnamita y, a veces, incluso en su superioridad sobre otros países en este ámbito. Sin embargo, tal afirmación es engañosa y peligrosa, como demuestran las pruebas de la distribución real del poder del Estado y los ejemplos de cómo el régimen trata a las activistas madres solteras y a las asociaciones de mujeres independientes.

Ciertamente, la cantidad de mujeres vietnamitas en la Asamblea Nacional es impresionante. Si se considera que el ente político estadounidense tiene 23 % participación de mujeres en ambas cámaras, seguido de la República de Corea tiene el 19 % y Japón solo tiene el 10 %, se podría argumentar que el Gobierno vietnamita hace maravillas para mejorar y promover la voz de las mujeres en la política.

Sinh embargo, esa retrato puede llevar a engaño. Como señaló Luat Khoa, la verdadera imagen del poder de Vietnam no empieza con la Asabmlea Nacional. El ente es casi una “formalidad” para el Partido Comunista Vietnamita ara tratar de legitimizar sus decisiones verticales por medio de un pseudoórgano de soberanía popular. Los lugares correctos para analizar la estructura de poder de la política vietnamita con el Comité Central y el Politburó, y por supuesto la “troika” del régimen: el secretario general del partido, el presidente estatal y el primer ministro. Ninguno muestra que Vietnam haya evolucionado en igualdad de género.

La mayor cantidad de delegadas en el Comité Central es 9.5 %, apenas un tercio de la Asamblea Nacional (equivalente a 19 de 200). Las mujeres solamente tienen un escaño en el Politburó (de 18 escaños) y ninguno en la troika del Partido Comunista. Si vemos estos números “reales”, el verdadero desarrollo de igualdad de género en Vietnam está estancado.

Pero esto es solo una parte de la historia.

Si echamos un vistazo a la base de datos de The 88 Project, nueve de 26 activistas arrestados en 2020 son mujeres. Es una sorprendente proporción de 1:2.8 contra la cantidad de hombres. Hasta en 2018, el año más grave de persecución estatal contra defensores de derechos humanos de años recientes, las activistas constituían el 20 % de todos los arrestos. The 88 Project también ha documentado un número sin precedentes de mujeres activistas que han recibido multas administrativas y otras formas de acoso. Desde exprisioneras políticas a esposas de activistas encarcelados a ciudadanos comunes, muchas mujeres han sido sometidas a maltratos y acoso de una manera u otra. Según nuestra investigación, el 22 % de activistas en riesgo en Vietnam eran mujeres.

Maltrato a activistas que tienen hijos

The 88 Project también ha recopilado mucha evidencia que muestra el trato injusto, ilegal e inhumano de las autoridades contra las activistas.

Veamos el caso de Doan Thi Hong. Hong es madre soltera y vive en la provincia de Binh Thuan. Le dijeron que participó en las manifestaciones nacionales contra proyectos de ley sobre zonas económicas especiales y ciberseguridad el 10 de junio de 2018. Además, presuntamente integra el gruo Hien Phap (Constitución), que busca promover la comprensión de las personas de sus derechos humanos en la Constitución de 2013.

El Código Penal de 2015 y el Código de Procedimientos Penales específicamente establece  que no se aplicará detenciones previas al juicio a mujeres con hijos menores de tres años al momento de su arresto. Con respecto a delitos de seguridad nacional, a menos que haya indicaciones claras y convincentes de que sin la detención esa persona afectaría gravemente el orden público y la seguridad nacional, una madre no puede ser sometida a este mecanismo de detención y no debe empezar a cumplir su sentencia hasta que su hijo tenga una edad apropiada.

En el caso de Hong, aunque ella e integrantes del grupo Hien Phap, solo convocaron a una manifestación pacífica, los trataron como si hubieran planeado derrocar violentamente al régimen. A Hong le negaron sus derechos legales y la separaron de su hija. En nuestra entrevista con su hermana, Doan Kim Khanh, dijo que mientras cuidaba a su hijo y pedía la libertad de Hong, Hong la contactó desde prisión y pudieron reunirse. Supuestamente, Hong pidió específicamente a Khanh que no luchara por sus derechos.

Khanh recuerda:

Hong contended that my actions outside will only worsen her condition. The officers warned her that a crime against national security is very serious, that she should think about the future of her daughter.

Hong sostuvo que mis acciones afuera solo empeorarán su condición. Los funcionarios le advirtieron que un delito contra la seguridad nacional es muy grave, que debería pensar en el futuro de su hija.

Sin asesoría legal, y sin poder contactar con el mundo exterior, la reacción y preocupación de Hong por su hija son comprensibles. Luego fue sentenciado a dos años y medio de prisión con dos años de libertad condicional; Hong quedó liberada de prisión en marzo de 2021.

Los ejemplos de maltrato siguen con el caso de Tran Thi Nga. Nga fue una destacada activista en Vietnam, y es una de las fundadoras de la ONG Mujeres Vietnamitas por los Derechos Humanos. Para sancionarla por su abierto activismo, las autoridades la sentenciaron a más de nueve años prisión en 2018 por sus publicaciones en línea, consideradas “propaganda contra el Estado”. A Nga no la dejaron ver a sus hijos durante más de 15 meses, la mitad de su tiempo en prisión, y recibió repetidos ataques físicos y hasta amenazas de muerte de sus compañeras de celda entre agosto y octubre de 2018. El constante dolor físico y psicológico y un deseo de proteger el deseo de su familia son las razones por las que Nga eligió salir exiliada del país, donde vive a cambio de su liberación y su acuerdo de salir de Vietnam.

Recientemente, Cao Vinh Thinh activista ambientalista de Green Trees acuso al Gobierno de presionar a sus caseros para que la desalojaran de su casa alquilada y lugar de negocio. Con Thinh, que es madre solera, estaba su hija de siete años, que también sufrió el desalojo y el maltrato. Thinh no ha participado en actividades políticas recientemente. La acción de las autoridades locales parece dirigida a arrinconarla hasta que no pueda ganarse la vida.

El arresto y trato de las autoridades locales de la activista Dinh Thi Thu Thuy también son preocupantes. Por criticar varias políticas del Gobierno vietnamita durante la “guerra nacional contra el COVID-19, A Thuy la trataron como una peligrosa delincuente. Su detención previa al juicio duró más de ocho meses, y estuvo incomunicada mientras su hijo de diez años vivir con su abuela. Por meros comentarios en línea, Thuy fue sentenciada a siete años de prisión. Esto significa que su hijo cursará sus estudios de primaria y secundara sin su madre.

Invisibilidad de asociaciones femeninas alternativas

En Vietnam, la formación de una asociación debe seguir estrictamente las reglas establecidas por el Partid Comunista. Una nueva asociación no puede competir en la misma esfera de influencia como asociados establecidos. Por lo tanto, como ya hay una Unión de Mujeres Vietnamitas ninguna otra asociación de mujeres se puede registrar. El requisito crea un monopolio hasta en bienestar social y activismo. Sin embargo, en realidad la Unión de Mujeres Vietnamitas está esencialmente subordinada y no es una asociación que trabaja por los derechos y beneficios de la mujer.

Es por eso que el grupo independiente Mujeres Vietnamitas por los Derechos Humanos (VWHR) fue rápidamente denunciada como “fuerza reaccionaria”. El Comité de Adoctrinamiento del Partido Comunista de Vietnam lo consideró una asociación ilegal en el canal estatal Televisión de Defensa Nacional el 4 de julio de 2020, sin explicación legal. Esto también explica por qué la única asociación de mujeres país que reconoce el país no ha hecho nada para detener los arrestos arbitrarios de activistas mujeres, la estrategia de usar a sus hijos como piezas de negociación para obtener confesiones, o para apoyar a angustiadas mujeres activistas.

La situación es el resultado de décadas de represión sistemática contra los disidentes y las actividades políticas independientes en Vietnam. Por lo tanto, no esperamos que ningún esfuerzo particular o separado por género pueda mejorar las condiciones. Los derechos de la mujer no pueden avanzar solos si el proceso general de democratización está estancado y el movimiento de derechos humanos enfrenta constantes represiones. Sin embargo, el Gobierno vietnamita debe cumplir su compromiso con el artículo 7 de la Convención sobre la Eliminación de Toda Forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), y garantizar que todas las vietnamitas disfruten del derecho a participar en ONG y asociaciones relacionadas con la vida pública y política del país. Las iniciativas independientes de género y las organizaciones dirigidas por mujeres son las claves para reformar radical y exitosamente los prejuicios, tanto públicos como estatales, contra el papel de la mujer en la vida política y cívica.

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