Colombianos “guardan la evidencia” mientras critican censura de medios sociales de protestas

Manifestante conversa con policía antidisturbios en Medellín, Colombia, 28 de abril. Foto de ‘Humano Salvaje’ en Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

Esta historia se publicó originalmente en Meedan. Global Voices reproduce una versión editada.

Los manifestantes colombianos han denunciado la censura de sus publicaciones en plataformas de medios sociales sobre el paro nacional, las protestas contra el Gobierno en curso. Esto incluye interrupciones de internet en Cali, uno de los lugares con más protestas. Para contrarrestar esta censura, han surgido diversas iniciativas con el objetivo de preservar la memoria de este momento histórico. Esto es crucial pues garantiza la independencia del contenido histórico de los servidores de plataformas y las políticas de moderación de contenido.

Las protestas por el #ParoNacional empezaron el 28 de abril en varias ciudades en Colombia, cuando la población rechazó la reforma tributaria presentada por el presidente Iván Duque. La propuesta favorecía a la élite colombiana, y hacía que las clases media y baja fueran responsables de pagar las deudas del país adquiridas en años recientes, incluida la lucha contra el COVID-19. La respuesta presidencial fue desplegar a las fuerzas militares y policiales para reprimir a los manifestantes civiles, con el resultado de 61 muertos a fines de mayo. Después de las primeras semanas de protestas, la propuesta tributaria fue retirada, pero la población colombiana sigue protestando.

Eb redes sociales se han difundido ampliamente registros de la rebelión que ocurre en las calles, y surgieron comentarios de manifestantes que declararon haber sido censurados en Instagram, Twitter y Facebook. La Fundación de Libertad de Prensa también publicó un duro comunicado sobre la censura de contenido y la violencia contra periodistas durante las protestas. El grupo de derechos digitales Fundación Karisma también exigió más explicaciones de las empresas de medios sociales por la eliminación de contenido.

En respuesta, Facebook afirmó que su tecnología de inteligencia artificial estaba capacitada para eliminar contenido que fuera violento, y que tienen un equipo de 30 000 moderadores de contenido en la plataforma. Es importante entender el impacto de estas reglas de la plataforma, pues no queda claro cuánto contenido ha sido etiquetado erradamente y cuánto se ha restaurado. Para lograr esto, se necesita un registro de incidentes y un informe de las plataformas. Tweets

Preservar evidencia

En este breve tiempo, se crearon iniciativas para procurar la preservación y documentación del contenido censurado en medios sociales.

La Fundación Karisma está recopilando lo que se elimina de Instagram, Twitter y Facebook con un a cuestionario difundido en medios sociales por medio de grupos activistas. Para la fundación, esta eliminación de contenido indica una violación a la liberttad de expresión y la difusión de información.

La Universidad de Chile creó un bot de Twitter llamado @ArchivaColombia y la etiqueta #AseguraLaEvidencia. El contenido con esa etiqueta en Twitter se guardará automáticamente en sus servidores y también se puede enviar vía un canal de Telegram.

Achiva Colombia Tweet

Contar historias de resistencia en medios sociales

Hay poder en estar conectados y en difundir aprendizajes micro y macropolíticos a través de medios sociales media. Así es como asociaciones, periodistas y sociedad civil han estado mejorando los ecosistemas y redes democráticos.

Publicación de Baudoap en Instagram.

En Colombia, los activistas han observado que la violencia militar aumenta e noche, así que las protestas deberían hacerse solo de día y retirarse cuando oscurece. “Ser agua, mi amigo” es una frase famosa del artista de artes marciales Bruce Lee, y ha sido un lema para la  adaptación de estrategia de resistencia. Este lema también fue parte de las protestas de Hong Kong de 2019 contra la ley de extradición, pues los manifestantes cambiaron los patrones de dónde reunirse en la ciudad, y así confundieron los esfuerzos policiales y lograron autoorganizarse públicamente.

Aunque los manifestantes logren evadir a los militares, tienen limitadas oportunidades de evadir las políticas de moderación de contenido de los medios sociales. En agosto de 2020, varias organizaciones de la sociedad civil latinoamericanas se unieron para proponer maneras de regular las grandes plataformas desde una perspectiva latinoamericana, y recomendaron transparencia, procesos, corregulación, defensa y mecanismos de apelación.

Un ejemplo de esto es el texto propuesto para los Términos de Servicio de las plataformas de medios sociales, específicamente sobre cómo se puede implementar la moderación de contenido con la libertad de expresión del usuario en mente (traducido del portugués):

“Para cualquier otra medida de priorización o restricción a la expresión y otros contenidos generados por sus usuarios que la plataforma pueda considerar, por razones comerciales o de otra índole, “ofensivos”, “inapropiados”, “indecentes” y definiciones imprecisas o medidas similares que puedan afectar ilegítimamente a la libertad de expresión, las grandes plataformas deben prever mecanismos y advertencias para que los usuarios –voluntariamente y en función de sus factores morales, religiosos, culturales, políticos o de otra índole– decidan a qué contenidos quieren acceder y a cuáles no. Estos contenidos no deben estafr prohibidos, excluidos o reducidos de manera alguna si no cumplen con la prueba tripartita de legalidad, necesidad y proporcionalidad, ya que esto afectaría desproporcionadamente el derecho a la libertad de expresión de los usuarios”.

En ausencia de respuestas practicas de las plataformas, la sociedad civil en otros países en la región han llevado este asunto a la vía judicial. Por ejemplo, en abril de 2021 en Brasil, a Google se le declaró culpable de cometer “censura previa” cuando eliminaron un video de YouTube del Collective Intervozes. Los multaron con 10 000 dólares, que fijó un precedente nacional para estos casos. En la sentencia, el juez José Carlos Ferreira Alves dijo: “El hecho es que quien debe imponer eliminación de contenido y, por tanto, restringir/limitar la libertad de expresión para la protección de derechos es el Estado a través del Poder Judicial”, con lo insinúa que no es el rol de una empresa privada.

Un ejemplo de la respuesta en línea a la censura de Instagram durante las protestas fue una acción digital organizada por la ONG bogotana Temblores. Al configurar S.O.S Maps, el objetivo de la la organización era “mostrar al mundo la verdadera realidad del país”. Crearon un detallado llamado a la acción para que la gente agregara sus fotos y videos de lo que ocurre actualmente en Colombia a los lugares turísticos más visitados de Google Maps. Para Temblores, es una manera para que a #SosColombia la vean y escuchen en los cinco continentes.

Otra reaparición en internet es un meme que se difundió en Twitter que retrató a los moderadores de contenido como monjas. Relacionó a empresas de medios sociales, y sus moderadores de contenido, con poderes coloniales, estatales y religiosos que históricamente han sido responsables por la censura cultural y política en la región:

Meme

Monjas manejan computadores.

Tuits, videos, fotos y memes son artefactos digitales que son registros históricos individuales y una parte de la memoria colectiva de países y comunidades. En América Latina, todos los países han pasado por represión y la eliminación de movimientos de resistencia como herencia de los periodos coloniales y militares. En Colombia, la prensa también ha sido censura sistemáticamente por el Gobierno y el narcotráfico. Durante las dictaduras de la década de 1960, los censores eran representantes estatales que trabajaban en las salas de redacción y regulaban qué se publicaba a diario. Hubo una censura similar en Chile en 2019 durante las protestas, y en su momento, las respuestas de las plataformas iban desde contenido considerado terrorismo a infracciones de derechos de autor.

Esos ejemplos solo destacan la importancia de los espacios en línea que garantizan la libertad de expresión, acceso a la información y documentación de violaciones de derechos humanos. Muestra la importancia del trabajo del archivo en la región que se centra en la resistencia comunitaria, disidentes políticos y trabajo de activistas. Guardianes de la Resistencia es una respuesta prevista para destacar esto y dar a conocer cómo ocurre esto sistemáticamente en la región. Meedan no solo observa las voces disidentes durante las protestas políticas sino también las representaciones de diversos cuerpos y expresiones sexuales en línea.

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