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Afectados por el COVID, granjeros de Bulgaria luchan entre negligencia de medios e insuficiente apoyo estatal

Categorías: Europa Central y del Este, Bulgaria, Alimento, Desarrollo, Economía y negocios, Gobernabilidad, Medios ciudadanos, Relaciones internacionales, Respuesta humanitaria

Los invernaderos son un aspecto importante de la agricultura en Bulgaria. Foto [1] en Wikipedia del usuario Biso, del invernadero Cveti Cvet en la aldea Galabovtsi, Bulgaria (CC BY-SA 4.0).

Para muchos búlgaros ajenos al sector agrario, la agricultura parece ser un sector no afectado por el COVID-19, y poco se ha hecho para mostrar lo que ocurre ahí. Los medios búlgaros suelen informar sobre restaurantes [2]tiendas minoristas [3] afectados por la pandemia, pero pocas veces analizan los efectos adversos de otros rubros como agricultura y sus interconexiones. Por lo tanto, como han quedado fuera de debates públicos o del ámbito de interés de políticos y los medios durante décadas, casi no se ha sabido de las dificultades de los agricultores en la pandemia.

En un intento por aliviar al impacto de la pandemia, el Gobierno tomó una serie de medidas [4] para apoyar empresas y productores pequeños y medianos. La ayuda, tras aprobación de la Comisión Europea, venía de subsidios asignados del Programa para Desarrollo Rural 2014-2020 [5]. de la Unión Europea.

A partir de mayo, se ofrecería ayuda por el COVID a la agricultura por segundo año consecutivo, y se aprobó hasta 7000 euros (cerca de 8500 dólares) para cada solicitante.

Sin embargo, lo que es problemático con la guía para la ayuda de 2021 es que quienes recibieron ayuda gubernamental en 2020 no podría solicitar e beneficio este año. Esto dejaría a las entidades agrícolas aún afectadas por los efectos de COVID-19 sin un esencial. Además, la ayuda está disponible solo a quienes solicitaron en 2020 financiación de los fondos especializados [6] de la Unión Europea.

El apoyo para agricultores y para pequeñas y medianas empresas afectadas por el COVID-19 en 2020 también tenía limitaciones. Dependía de condiciones específicas [7] fijadas por el Ministerio de Agricultura, incluida la condición de que los solicitantes debían haber solicitado subsidios en 2019 y 2020, a menos que fueran apicultores o beneficiarios de contratos validos de acuerdo con el plan de Desarrollo Rural 2014-2020. Según los críticos, esta condición se vio como un obstáculo para los agricultores sin antecedentes de solicitar financiamiento de fondos dela Unión Europea.

Los funcionarios gubernamentales a cargo de los fondos, que no respondieron las pregunta del medio búlgaro E [8], aún deben dar una declaración oficial sobre el impacto del COVID-19 en la agricultura búlgara. De otro lado, los agricultores estaban dispuestos a dar su opinión, incluida su visión sobre lo que posiblemente le falte a las ayudas hasta ahora.

La ayuda no basta

Según Ivan Gyurov, que cultiva uvas del desierto en viñedos en la aldea de Brestovitsa, ubicada cerca de la ciudad de Plovdiv, en el sur central de Bulgaria, la vida ha sido dura con la pandemia. Ivan es miembro del sindicato independiente de productores agrícolas [9], y declaró [10] a diario E de Bulgaria:

I can divide the difficulties into two. Initially, the lockdown in March 2020 led to labor-related difficulties, affecting transport of farmhands to the fields and making it harder to obtain supplies of plant protection products. The closure of restaurants and the subsequent decline in tourists during the summer season led to declined demand, lowering prices of farmers’ produce. On top of that, farmers from other EU member states, like Poland for instance, received much higher subsidies than those from Bulgaria, allowing them to sell in our market at extremely low prices.

Puedo dividir las dificultades en dos. En primer lugar, el confinamiento de marzo de 2020 provocó dificultades laborales, afectó al transporte de los trabajadores agrícolas a los campos y dificultó el suministro de productos fitosanitarios. El cierre de restaurantes y el consiguiente descenso de los turistas durante el verano provocaron un descenso de la demanda, lo que hizo bajar los precios de los productos de los agricultores. Además, los agricultores de otros Estados miembros de la Unión Europea, como Polonia, recibían subvenciones mucho mayores que los de Bulgaria, lo que les permitía vender en nuestro mercado a precios extremadamente bajos.

Gyurov agregó que el principal problema con la ayuda de 2020 fue la regulación que permitía que solo los agricultores que habían recibido subsidios durante los dos años anteriores pidieran paquetes de ayuda para el COVID.

Los mercados flaquean

En términos de impacto, los agricultores se vieron afectados de manera diferente por la pandemia, dependiendo de su  producto, y de un grupo de variaciones cambiantes a lo largo del año. En un informe de abril de 2020 [11], el Departamento de Agricultura de Estados Unidos señaló que al inicio de la pandemia, las cadenas minoristas informaron de un aumento de ventas de artículos más durables y baratos, como arroz, harina y otros. Los consumidores compraban barato y “conservadoramente” por cautela o falta de fondo. dijo el informe.

A mediados de año, con la llegada del verano, se informó [12] que lo proveedores de productos frescos vieron una caída constante de la demanda de productos de temporada más caros, como fresas y cerezas, afectados por la disminución de actividad turística, hotelera y de restaurantes, y el conservadurismo de los consumidores. Igualmente, los granjeros de patos y otros que atienden mercados de Europa Occidental con productos más caros se han visto severamente afectados, a diferencia de los agricultores de granos y otros cultivos esenciales en general.  

Pequeños negocios familiares que dependen de que los clientes europeos pagaron un precio considerable, pues la búsqueda de nuevos mercados es difícil. Un productor de azafrán, que perdió clientes del extranjero y usó Facebook [13] para buscar nuevos clientes, escribió:

We grow saffron, which we sell in the foreign market, but at the moment, this situation is making it difficult for us and therefore we have a fair amount left.

Cultivamos azafrán, que vendemos en el mercado extranjero, pero por ahora, por esta situación se nos está haciendo difícil y por lo tanto, nos queda bastante.

‘Burocracia engorrosa’

Casey Angelova. Foto: captura de pantalla de la película Deitos culinarios, directora Alexandra Val [14], fuso legítimo.

Casey Angelova [15], estadounidense que tiene una granja con si esposo  búlgaro cerca de Kyustendil [16], ciudad fronteriza montañosa al oeste de Bulgaria, trata de mantener su negocio familia a flote:

In the last two years, we have been working to register a distillery. We were in the middle of the process when the pandemic started. After the March 2020 lockdown, certain government agencies could no longer operate at full capacity. Our goal was to create cherry brandy from Kyustendil cherries. However, as our facility could not be inspected due to restrictions, we were unable to obtain a license in time to harvest cherries in June-July.

En los dos últimos años, hemos estado trabajando para registrar una destilería. Estábamos en la mitad del proceso c ando empezó la pandemia. Después del confinamiento de marzo de 2020, algunas agencias gubernamentales ya n pudieron funciona con toda su capacidad. Nuestro objetivo era crear brandy de cereza con cerezas de Kyustendil. Pero como no pudieron inspeccionar nuestras instalaciones por las restricciones, no pudimos obtener la licencia a tiempo para cosechar cerezas en junio y julio.

Angelova y su esposo perdieron un año de esfuerzos e inversión para crear su producto y marca, y tuvieron que detener su proyecto de destilería.

Ahora la familia intenta recuperar las pérdidas con otras inversiones. Empezaron a cultivar trufas, producir jabón y emprendieron actividades relacionada con turismo. En octubre y noviembre de 2020, cuando se flexibilizaron las medidas de confinamiento, empezaron a organizar visitas de trufas, e invitaron a la gente a unirse a la búsqueda de trufas con perros, y luego venía degustación de trufas.

Sin embargo, como las trufas y el jabón no son considerados productos “tradicionales”, el negocio no fue declarado apto para apoyo estatal por COVID-19.

Búsqueda de trufas en Bulgaria. Foto [17] de Casey Angelova, usada con autorización.

Hasta ahora, y pese a los esfuerzos del Gobierno, muchos agricultores siguen luchando. Como señaló el catedrático Nidal Shaban [18], experto en producción de vegetales en invernadero de la Academia Búlgara de Ciencias:

Many of these producers did not apply due to the cumbersome bureaucracy of the district offices. The main disadvantage of receiving these benefits is that it deprives young producers with less than three years of experience, when in fact they need more support during a pandemic.

Muchos de estos productores no solicitan [las ayudas] por la pesada burocracia en las oficinas distritales. La principal desventaja de recibir estos beneficios es que priva  jóvenes productores con menos de tres años de experiencia, cuando necesitan más apoyo durante la pandemia.