Musulmanas de República Checa celebraron Ramadán con experiencias mezcladas

Ramadán en el CentroAl Firdaus de Praga. Después de las plegarias de Eid en el salón dispuesto exclusivamente para mujeres. Foto de Elmira Lyapina, usada con autorización.

El 13 de mayo, el mundo musulmán celebró Eid Al-Fitr, la fiesta de romper el ayuno de que Ramadán. Én República Checa, donde los musulmanes representan menos del 0.1 % de sus 10.7 millones de personas, el islam suele estar en el centro de mucho debate y críticas. Con ocasión de Eid, diversas observadoras hablaron de cómo ven su vida en República Checa como musulmanas, y cómo pasan y celebran su mes sagrado.

Como todos los años, los musulmanes en Praga, la capital checa, celebraron Eid en la mezquita, que es más una casa de oración en en el centro islámico Al Firdaus. En Praga, no hay una mezquita de estilo clásica. Es más, solo hay un minarete en toda República Checa, que cumple un fin estético con el agregado de un componente oriental al paisaje del histórico castillo de Lednice, en vez de cumplir un rol religioso.

Sin embargo, hay diversos centros comunitarios islámicos que funcionan como mezquitas en la República Checa, sobre todo en Praga y Brno, o salones de oración más pequeños en otras ciudades. Estos centros también realizan actividades educativas y de caridad.

Islam e islamofobia en República Checa

Aunque en principio sigue los valores cristianos europeos, República Checa es el segundo país más agnóstico de la Unión Europea. Aquí, el islam ha estado asociado históricamente con algo ajeno y hasta peligroso.

Ahora, algunos políticos usan cada vez más propaganda contra el islam en sus discursos populistas, y a veces converge islamofobia con fobia a los migrantes, aunque los musulmanes en República Checa incluyen ciudadanos locales que adoptaron la religión. Ejemplos de esos discursos son lo que hace Tomio Okamura, cofundador de los partidos de políticas de derecha Úsvit y SPD, y el movimiento “Islam v ČR nechceme“, que se traduce como “No queremos islam en la República Checa”. Estas entidades participan, organizan o apoyan diferentes actividades, que incluyen escribir artículos y blogs en línea con el objetivo de difamar a los musulmanes y el islam.

En 2017, retorica de incitación a la violencia llevó a una atentado terrorista contra musulmanes, cuando un ciudadano causó que dos trenes de pasajeros se descarrilaran, y desvió la culpa a inmigrantes musulmanes. Con impulso fluctuante, las visiones y ideas islamofóbicas aún prevalecen en República Checa, y las musulmanas son blanco habitual del discurso de odio y ataques pues los hiyabs muestran su fe. Los atacantes contra el islam suelen justificar su comportamiento con el argumento de que protegen valores de derechos humanos y de que están intentado ‘salvar’ a las musulmanas que dicen que están oprimidas y que las obligan a usar hiyab.

“Mi cuerpo, mi elección. Me oprimen quienes [se atreven] a decirme qué usar”, afirmó Katya Novoselova, musulmana de etnia rusa. Vive en Praga desde hace diez años, y ha usado hiyab más de ocho años tras adoptar la fe islámica.

Cuando le preguntaron qué se siente ser musulmán en República Checa, las musulmanas dan respuestas variadas. Algunos conversos checos dicen que los han aceptado en la sociedad. Algunos inmigrantes coindicen, como el fotógrafo turco Serap Sönmez. Cuando comparan la República Checa con otros Estados europeos, particularmente Francia, dijo:

I feel more free and safe here, and no one is judging – nobody asks why do I wear or not wear hijab.

Me siento más libre y segura acá, y nadie juzga, nadie pregunta por qué uso o no uso hiyab.

Pero otros dijeron que han tenido ataques verbales, discurso de odio y que se han sentido incómodos. Los medios locales informaron de incidentes de islamofobia a diario, como discurso de odio hacia mujeres que usan las pañoletas en la cabeza y ataques en línea, incluidas las que fueron a la corte.

Un ejemplo es el famoso caso de 2016 de la estudiante somalí que usaba hiyab en clases, y el director del colegio la presionó a sacarse la pañoleta o la expulsaban. El director recibió apoyo de movimientos y partidos políticos islamofóbicos, y hasta recibió una medalla en 2018 del presidente checo Miloš Zeman, de derecha, por ser una “mujer valiente en la lucha contra la ideología intolerante por servicios al Estado”.

El caso de la muchacha se resolvió en la vía judicial. Inicialmente, en primera y segunda instancias decidieron respaldar la posición del director, y enfatizaron que la postura checa sigue los “ideales liberales occidentales”. Sin embargo, en 2020, la Corte Suprema afirmó el derecho de la estudiante musulmana de usar la hiyab, y afirmó que la “prohibición del hiyab no tenía un fin legítimo”.

A pesar de que la resolución no es definitiva pues el director planea apelar, personas  de la comunidad musulmana de República Checa consideran que es una novedad positiva, no solo en el enfrentamiento entre islam e islamofóbicos, sino también dentro de un sistema democrático en su máxima expresión, con políticos contra sistema judicial.

A pesar de todo, la palabra islamofobia no se puede usar para describir plenamente a República Checa, pues esos incidentes siguen siendo casos aislados más que un enfoque sistemático.

Además, el sentir de hostilidad contra los musulmanes en el país varían dependiendo de las circunstancias políticas. Además, los musulmanes locales invierten mucho esfuerzo en aumentar la comprensión pública de su comunidad. Organizan y participan en diferentes actividades, diálogos abiertos, escriben blogs y artículos para educar personas, y las invitan a las celebraciones de las festividades del islam a su casa o a la mezquita.

“Ramadán femenino”

Ramadán en Praga, con platos preparados. Foto de Elmira Lyapina, usada con autorización.

A lo largo del mes de Ramadán, mujeres de diferentes edades, clases sociales y orígenes llegan a la mezquita al hora de iftar –o atardecer, hora en que los musulmanes rompen su ayuno diario– y se sientan juntos en la misma mesa.

Algunos van a la mezquita, mientras otros eligen no hacerlo. Durante el día, hacen su vida normal, estudian o trabajan, y llegan a la mezquita para las plegarias de la noche. Otros pasan todo el día en la mezquita, estudiando en la pequeña aula, o leyendo el libro sagrado de los musulmanes, el Corán.

Zulfira, muchacha tártara de Moldavia que vive en Praga desde hace cuatro años, explicó:

This year, I went to the mosque for Iftar almost every day, 3-4 times a week. This gives me strength and patience in fasting, because not eating or drinking all day is not easy. And you need somehow to motivate and encourage yourself. People here are very nice: they fast too, and observe, which is very inspiring.

Este año, fui a la mezquita para iftar casi todos los días, tres a cuatro veces a la semana. Esto me da le fuerza y paciencia para ayunar, porque estar todo el día sin comer ni beber no es fácil. Y debes motivarte y alentarte. La gente acá es muy agradable: también ayunan, y observan, que es muy inspirador.

Para muchas mujeres, celebrar Eid Al-Fitr empieza con días de anticipación pues compran regalos y se preparan para la ocasión. La noche antes de Eid suelen pasarla cocinando.

En el día, el imam que dirige las plegarias empiezan los recitales a las 8.00 a.m. en la planta baja, y su voz resuena a través de altavoces hasta la segunda planta, donde las feligresas rezan en filas. En comparación con muchos otros lugares como los Balcanes o Rusia, donde los hombres van a las plegarias y las mujeres suelen quedarse en casa, en las mezquitas checas, las familias se unen: esposo, esposa e hijos que deseen participar.

Luego, los miembros de la comunidad intercambian saludos y regalos, y también comida y recetas. Los platos reflejan la diversidad entre musulmanas. Al lado de cocinas árabe y turca, la conversa checa Šárka preparó panqueques checos, y Katya, conversa rusa, hizo ensaladas y pasteles rusos tradicionales, y otras comidas nacionales de todo el mundo.

Si las comidas de Eid varían en todo el mundo, los rituales de Eid en la comunidad musulmana global son bastante similares. Después de las plegarias, familia y amigos se reúnen. La fotógrafo Sönmez contó sus recuerdos:

In Turkey, children receive many sweets, especially “baklava” or “kadaif”. Relatives and neighbors come, and we exchange the gifts. Younger generations visit the elderly people.

En Turquía, los niños reciben muchos dulces, sobre todo “baklava” o “kadaif”.  Parientes y vecinos llegaban, e intercambiábamos los regalos. Los más jóvenes visitan a los mayores.

Jacquiline, de origen checo y sudanés, celebra Ramadán en ambos países, y suele preparar galletas llamadas “ka’ak”,

In Czechia, not much time is spent in preparing food compared to Sudan. So women in Czechia spend more time in worshiping Allah.”

En República Checa, no se pasa mucho tiempo para preparar la comida, en comparación con Sudán. Así que en República Checa, las mujeres pasan más tiempo en celebrar a Alá.

Cuando le preguntan cómo se siente de ser musulmana en República Checa, Jacquiline dijo:

I wear hijab and I'm satisfied. Although sometimes there is some criticism, it can be withstood.

Uso hiyab y estoy contenta. Aunque a veces hay críticas, se puede aguantar.

Consciente de los efectos de la pandemia y de los conflictos en Gaza, Siria, Yemen, Afganistán, y del tiroteo en una escuela de Tartaristán, y el sufrimiento de la comunidad uigur, La celebración musulmana de Ramadán 2021 se vio afectada. Mientras el mensaje favorito del mes de celebración es compartir la alegría con familia y amigos, la celebración al final del mes se centró en fe, humildad y renuncia. En este sentido, el espíritu de Ramadán con la filosofía del Islam enseñan paciencia.

Como lo dice Kamila, musulmana checa:

Islam actually shows the true nature of a person.

El islam muestra la verdadera naturaleza de una persona.

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