Ejemplos del sur de Asia muestran que la naturaleza está en el centro del arte indígena

Artesanía de manojos de arroz de las llanuras del sur de Nepal. Foto de CK Kalyan. Usada con autorización.

Este artículo de Sanjib Chaudhary se publicó en The Record (Nepal) y una versión editada se reproduce en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenido.

En 2014, me contactó un académico nepalí para que examinara de cerca una foto de una puerta minuciosamente tallada en el distrito de Chitwan, al suroeste de Nepal. Aunque pude reconocer fácilmente las casi 30 figuras de los pequeños paneles de la puerta (elefantes, camellos, bueyes, cobras, burros, grullas, leopardos, monos, ciervos y caballos, además de humanos), la escritura, aunque legible, no tenía mucho sentido.

Con el tiempo se descubrió que esta hermosa puerta decorativa del siglo XIX pertenecía a una casa indígena tharu de cuidadores de elefantes. Todos los animales, salvo los camellos y el único pájaro representado en la puerta, eran de Chitwan. El propio erudito tradujo la escritura, eran nombres y profesiones de los cuidadores de elefantes que vivían en esa casa. Los iconos, los motivos, los colores y el estilo hablaban de la realidad local y viva del pueblo. Y lo que es más importante, representaban una relación humana ancestral con la naturaleza –los árboles, los animales y las aves– y su conservación. Es una relación que aún persiste, a pesar de la intromisión de la modernidad en la vida de los indígenas, y que los artistas indígenas aún intentan recordar a través de sus obras.

Cada elemento del arte indígena cuenta una historia. “La raíz de la estética indígena”, dice el escritor cherokee Daniel Justice, “son nuestras historias, familias, tierras, artistas, ceremonias y lengua”.

En las llanuras del norte de India y el sur de Nepal, durante generaciones las mujeres han robado tiempo a sus tareas cotidianas para pintar las paredes de sus casas con obras de arte con motivos decorativos, pájaros, animales y árboles de su entorno.

Las mujeres kochila tharu, por ejemplo, decoran sus casas, graneros y galerías con motivos geométricos y florales recurrentes, junto con pájaros y animales, pavos reales y elefantes, en particular. Los pavos reales ocupan un lugar destacado porque se consideran símbolos de la suerte.

“La obra es un momento en la continuidad del tiempo”, escriben Kurt W Meyer y Pamela Deuel, que pasaron cuatro años explorando el arte tharu en casi 300 aldeas de Nepal, en un artículo para la revista en línea Asian Art. “El artista anónimo toma prestado de los ancianos, hace algunos cambios, es libre de mejorarlo, dentro de las límites establecidos por la cultura, y esta cultura pertenece a todos”.

Importancia de la naturaleza

Muchos pueblos indígenas en Nepal representan la naturaleza en su arte. Por ejemplo, durante el festival hindú Krishnashtami, los tharus del oeste de Nepal adornan las paredes de sus casas de adobe con pinturas ashtimki. Basándose en la epopeya popular Tharu Gurbabak Jalmauti, los artistas empiezan a dibujar desde abajo en la pared y avanzan hacia arriba en el orden en que, según el folclore tharu, los elementos y criaturas fueron creados por Gurbaba, creador de la Tierra: agua, peces, cangrejos, tortugas, cocodrilos y otras criaturas acuáticas, junto con un barco que transporta a Gurbaba, sus discípulos y sus libros. Los tharus creen que durante un apocalipsis pasado, Gurbaba (acompañado de sus discípulos y libros) navegó hasta un santuario y creó el nuevo mundo.

El centro de una pintura ashtimki lo ocupa el árbol kadam, con Kanha, o Krishna, en lo alto de su copa, junto con el sol, la luna, los monos y las imágenes de Ravana, Draupadi y los pandavas de las epopeyas hindúes Ramayana y Mahabharata. Ahí los artistas incluyen criaturas como elefantes, caballos, camellos y pavos reales.

Al añadir figuras auspiciosas y observar rituales austeros mientras crean las pinturas del ashtimki, los artistas imprimen a su obra un significado religioso. Pero el ashtimki también ha evolucionado más allá de la religión para incluir detalles cotidianos que forman parte de la vida moderna de los tharu. “Aunque gran parte de este arte tiene sus raíces en las actividades devocionales, el artista de hoy rara vez conoce el significado de los diseños, y sigue aferrándose a los gráficos de los mayores, e introduce ocasionalmente diseños contemporáneos, como un autobús o un avión”, añaden Meyer y Deuel.

Gran parte del arte indígena del subcontinente sigue inspirándose en cómo eran las cosas en el pasado, cuando el hombre y la naturaleza coexistían de forma mucho más íntima. Se inspiran en un ethos que, por ejemplo, coloreó las pinturas rupestres de 10.000 años de antigüedad de Bhimbetka, en el centro de India, que representan aves, animales y seres humanos que viven en armonía. La relación del hombre con la naturaleza era primordial en las pinturas rupestres antiguas del sur de Asia, y sigue siendo un tema central en las tallas de madera indígenas, los murales de las casas e incluso el arte de la cáscara de arroz.

Mensaje urgente sobre conservación

A veces, la relación de las artes indígenas con la naturaleza puede ser difícil de descifrar. En las llanuras del sur de Nepal, la tradición de fabricar gavillas de arroz trenzado deriva probablemente de una tradición de agradecimiento a los pájaros, especialmente después de las cosechas. Originalmente, la gente colgaba las gavillas de arroz trenzado, llamadas jhutti, para alimentar a los pájaros y también para conservar las semillas de cada especie de arroz cosechado. Las piezas de arte de las gavillas de arroz tienen formas que representan diversos animales y elementos domésticos.

Hoy en día, el arte indígena también se usa para transmitir un mensaje más urgente sobre la conservación. El arte mithila, o pintura madhubani, que hacen las mujeres de Bihar (India) y el Terai del este de Nepal, es conocido por sus brillantes dibujos geométricos pintados con flores, pájaros, animales, plantas y deidades. Esta forma de arte tan popular ha pasado de las paredes de las casas al papel y la tela hechos a mano, y también se ha usado en campañas de conservación. En 2012, artistas de Bihar crearon pinturas madhubani que representaban deidades hindúes en troncos de árboles para evitar su tala.

Una forma de considerar el arte indígena es verlo como una lección de vida. Su linaje se remonta a tiempos muy lejanos y, a lo largo de la historia, ha documentado la simbiosis de la humanidad con la naturaleza y nos ha enseñado a venerar esa relación. La noción que tiene el artista indígena de lo que comprende la naturaleza incluye, además de la naturaleza en su estado intacto, los ecosistemas que ocupan con los seres humanos, los animales y las plantas y la actitud de los pueblos indígenas hacia la providencia de la naturaleza. Como ocurre con todas las demás formas de arte, el arte indígena ha seguido evolucionando ante los cambios producidos en la vida de sus sujetos, es decir, de los indígenas. Por eso , no es de extrañar que el arte indígena actual incluya también particularidades del mundo moderno. Pero también es una forma de arte que sigue teniendo una fe inquebrantable en el valor de aprender de la naturaleza, y de respetarla y conservarla. Y esa es una lección de sabiduría que el hombre moderno necesita.

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