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Aumenta presión sobre periodistas y blogueros antes de las elecciones presidenciales en Uzbekistán

Categorías: Asia Central y Cáucaso, Uzbekistán, Censura, LGBTQI+, Libertad de expresión, Medios ciudadanos, Periodismo y medios, GV Advocacy

Otabek Sattoriy en un video de YouTube. Captura de pantalla de su canal Xalq Fikri [1].

Otabek Sattoriy tenía un canal de periodismo en canales de Telegram y YouTube hasta que lo arrestaron el 30 de enero acusado de extorsión.

Inmediatamente, organizaciones de libertad de medios y derechos citaron [2] las acusaciones como falsas y un castigo por su activismo anticorrupción en una ciudad provincial a más de 600 kilómetros de la capital, Taskent.

Pero esas voces casi no contaron el 10 de mayo, cuando la corte regional de Surkhandaryo, al sureste del país, sentenció a Sattoriy a seis años y medio de prisión por extorsión y difamación.

El caso de Sattoriy fue apenas el último de una serie de incidentes que incluyen a periodistas en todo el país que han dejado a la prensa de Uzbekistán con temor a un regreso a días más oscuros mientras se acercan las elecciones presidenciales.

La evidencia contra Sattoriy se presentó cuando el juicio ya había empezado, lo que muestra las tenues causales bajos las que la corte ordenó su arresto.

Sattoriy era una piedra en el zapato de la administración local en la ciudad de Termez.

«La producción de su canal de YouTube [3] y Telegram trataba temas muy locales, pero trataba sobre turbios gastos en el sector público y otros problemas que son sistémicos en el país, que tiene una población de 34 millones de personas.

Gulnoza Said, coordinadora del programa para Europa y Asia Central del Comité para Proteger Periodistas, calificó [4] la sentencia de un «claro intento de ahuyentar a la prensa para que no informe sobre temas delicados a medida que se acercan las elecciones presidenciales”.

La condena de Sattoriy llega semanas después de que el bloguero Miraziz Bazaro [5] fue atacado brutalmente por sus críticas constantes al presidente Shavkat Mirziyoyev.

Tres enmascarados esperaron afuera de la casa de Bazarov en Taskent y atacaron al bloguero cuando salió el 28 de marzo. No se arrestó a ninguno de los hombres, pero desde entonces Bazarov está bajo arresto domiciliario.

Golpean y censuran a blogueros sobre temas LGBT

Bazarov, que no se identifica como LGBT, ha sido abierto defensor de derechos LGBT, incluida la despenalización de la homosexualidad.

En Uzbekistán, las relaciones del mismo sexo entre hombres son punibles por ley con sentencias de prisión de hasta tres años.

Dos semanas después del ataque, el parlamentario Rasul Kusherbayev dijo [6]:

The day we allow (legalised gay sex) will be the day of our death.

El día en que permitamos (legalizar el sexo gay) será el día de nuestra muerte.

Después del ataque contra Bazarov, Komil Allamjonov, presidente de la Fundación Pública para Apoyo y Desarrollo de los Medios Masivos Nacionales, publicó un video [7] en el que instaba a Gobiernos extranjeros, ONG y periodistas que se abstuvieran de nformar sobre asuntos LGBT:

In our country, where the majority of the people are Muslim, the society does not tolerate unnatural men and women. Our holy religion, Islam, does not allow it.

En nuestro país, donde la mayoría de la gente es musulmana, la sociedad no tolera hombres y mujeres no naturales. Nuestra sagrada religión, el islam, no lo permite.

Allamjonov agregó que si las leyes que castigan las relaciones del mismo sexo se flexibilizan y los LGBT se vuelven más visibles, la “cantidad de linchamientos podría aumentar”.

Esas declaraciones hicieron que muchos LGBT y activistas sintieran escalofríos pues han estado oprimidos décadas en el país.

También expuso los límites de un impulso de reforma que empezó en Uzbekistán después de la muerte de su presidente, el intransigente Islam Karimov, en 2016.

Allamjonov y Kusherbayev se han presentado como funcionarios progresistas que encabezan el intento de suavizar el sistema autoritario de Karimov.

Helena Fraser, coordinadora de Naciones Unidas en Uzbekistán condenó [8] el ataque contra Bazarov.

The U.N. also condemns hate speech, which is an attack on tolerance, inclusion, diversity and the very essence of universal human rights norms and principles.

Naciones Unidas también condena el discurso de odio, que es un ataque a la tolerancia, inclusión, diversidad y la propia esencia de las normas y principios de derechos humanos universales.

La Policía detuvo a Bazarov por acusaciones de difamación inmediatamente después de que salió del hospital el 29 de abril.

Uzbekistán pone el régimen antes que la reputación

Agnieszka Pikulicka-Wilczewska, periodista polaca que vive en Taskent y trabaja para Al Jazeera, había ido al hospital donde atendieron a Bazarov.

Luego, el Ministerio del Interior empezó a presionarla, la acusaron [9] de difundir “información negativa y no objetiva” sobre el caso.

Pikulicka-Wilczewska había estado en las noticias semanas antes del incidente, cuando acusó [10] públicamente a un funcionario de manejar una solicitud de acreditación de acoso sexual.

Pikulicka-Wilczewska dijo que le había expresado su preocupación sobre el sugestivo comportamiento del funcionario a otro contacto gubernamental, que le dijo que su queja «estaba en trámite».

Ante el escándalo de 24 horas que hubo en Twitter, el Ministerio del Exterior dio marcha atrás y emitió una disculpa [11] y la acreditación para Pikulicka-Wilczewska.

El Ministerio del Exterior también dijo que el Gobierno había despedido [12] a la persona que ella acusó de acoso.

Antes de esta declaración, Allamjonov, exsecretario de prensa presidencial cuya fundación ejerce gran influencia en la escena mediática local, se reunió con Pikulicka-Wilczewska en señal de apoyo.

Uzbekistán, antes conocido por su supresión a la libertad de expresión, está ahora dispuesto a conservar la buena voluntad internacional pues se posiciona como un país más abierto.

En ocasiones, esta nueva perspectiva ha hecho que las autoridades respondan de forma proactiva a los escándalos de libertad de expresión autoinfligidos e intenten presentarlos como aberraciones.

Sin embargo, la dura condena de Sattoriy, pese al revuelo causado, indica que el régimen puede estar volviendo a las andadas antes de las elecciones de octubre, que ofrecerán pocas alternativas reales a Mirziyoyev.

Por su parte, la victoria de Pikulicka-Wilczewska sobre el sistema fue efímera.

Esta es una vista típica desde mi ventana en estos días. Cuando les pregunto si quieren té o café, desaparecen.
🤷‍♀️
Tristemente, no tengo fotos de los hombres al otro lado de la casa, siempre están en el teléfono. No estoy segura de dónde trabajan, pero parece un trabajo aburrido. Vienen más fotos.

El 2 de junio tuiteó que el Ministerio del Exterior uzbeko se había negado [15] a extender su acreditación, lo que desencadenó una nueva ola de condena de supervisores de libertad de prensa.

“Negar la acreditación a una periodista por sus informes de noticias es simplemente inaceptable”, dijo Gulnoza Said del Comité para Proteger Periodistas en un comunicado de prensa [16] de la organización.

El presidente Shavkhat Mirziyoyev ha pedido en repetidas ocasiones que se informe de forma crítica y ha dicho a los periodistas [17] a principios de este año que «los apoya» en sus esfuerzos por revelar los problemas.

En la actualidad, su gobierno está tras ellos y los mira por encima del hombro.