Grupo ultranacionalista kirguiso está logrando propagar sentimiento antichino

Captura de un video de YouTube del canal Kloop que muestra un asalto del grupo nacionalista a un karaoke muy popular entre los hombres de negocios chinos en Biskek.

La creciente influencia económica de China está provocando un flujo de bienes en las tiendas kirguisas, de comerciantes chinos en sus mercados y de hombres de negocios en sus tiendas, restaurantes y clubes.

La presencia diaria de chinos en las ciudades de Kirguistán causa un fuerte rechazo en un movimiento ultranacionalista llamado Kyrgyz-Chorolor o Kyrk Choro (Cincuenta Caballeros), que ha jurado defender y fortalecer la identidad kirguisa tal y como sus miembros la perciben.

Al tiempo que maduran las relaciones comerciales favorecidas por la Iniciativa de la Franja y la Ruta, China se ha convertido en el mayor exportador de textiles y otros bienes manufacturados en Kirguistán. Los 5000 millones de dólares en importaciones de China representan más de la mitad de las importaciones totales de Kirguistán.

En la actualidad, casi la mitad de la inversión extranjera directa en Kirguistán viene de China, y el banco chino Exim posee cerca del 40 % de la deuda del país, según datos de la OCDE.

El volumen de bienes y negocios chinos ha creado en buena parte de la sociedad kirguisa la sensación de que su país está siendo ocupado por China. Esta impresión se complica con la historia reciente de Kirguistán, ya que en la Unión Soviética, la etnia kirguisa era una minoría dentro de lo que entonces era una república autónoma.

El panorama político reciente de Kirguistán ha visto el colapso de numerosos gobiernos y brotes de violencia étnica entre kirguisos y uzbekos, que han delineado partidos y alianzas políticas.

La llegada de los chinos supone un potencial acceso a recursos, competencia en los mercados y otro elemento de inestabilidad en un entorno de por sí ya tenso. Estos conflictos también causan debates sobre la identidad nacional de Kirguistán y su conexión con la etnia kirguisa.

El movimiento Kyrgyz-Chorolor, o Cincuenta Caballeros, toma su nombre de la leyenda épica tradicional kirguisa de Manas, pero entre sus aproximadamente 5000 miembros hay muchos profesionales de clase media como médicos, profesores y abogados. También han reconocido vínculos con el ministerio kirguiso de Interior, aunque la corrupción del Gobierno es uno de los blancos de sus ataques.

Su activismo se nutre del sentimiento nacionalista nacido en principio del descontento con lo que considera una traición del Gobierno a la etnia kirguisa.

Según las declaraciones de Kyrgyz-Chorolor en medios sociales, y en entrevistas con Global Voices, el grupo afirma que el Gobierno kirguiso es “corrupto” y “afín a China”, puesto que pone los “intereses comerciales por delante de la gente”.

Los miembros más conservadores también alegan que la leyenda de Manas, considerada una compilación de las costumbres, la historia y el código ético kirguisos, coloca a los chinos como enemigo tradicional de las tribus de dicha etnia.

El grupo Kyrk-Chorolor sigue una doble estrategia para imponer su visión de una identidad étnica kirguisa pura, combinando acoso y movilización en línea con violencia verbal y física en el mundo real, ataques a mercados y clubes nocturnos, y manifestaciones públicas.

Zamirbek Kochorbaev, antiguo líder del movimiento, ha utilizado Facebook para publicar contenido contra China. En 2018 escribió que su grupo exige una moratoria a la emisión de pasaportes kirguisos a extranjeros. Casi mil personas apoyaron esta publicación con comentarios como “¡los chinos deben ser deportados!”.

En otra publicación de diciembre de 2018, Kochorbaev afirmó que “China tiene envidia de la tierra y los lagos kirguisos”. En 2020, este líder fue sustituido por Ruslan Adylov, de 35 años, decisión que el propio Kochorbayev apoyó con el fin de rejuvenecer la organización.

Defensa de la identidad étnica con medidas contundentes

Kyrgyz-Chorolor ha escenificado manifestaciones de gran notoriedad, ataques a clubes frecuentados por chinos y a negocios chinos. Sus críticos alegan que han disfrutado de un tácito apoyo del Estado kirguiso en muchas de estas acciones.

A menudo documentan estas provocaciones, o permiten a los periodistas que graben y difundan sus actividades dentro de sus campañas de publicidad.

Los miembros más activos de Kyrgyz-Chorolor portan a menudo el tradicional gorro kirguiso de fieltro blanco, como puede verse en este video de Kloop sobre el asalto a un bar de karaoke en 2014.

Entre sus acciones más visibles está una operación extrajudicial en 2013 para comprobar permisos de trabajo y visados de trabajadores chinos, que provocó la deportación de 35 personas. El asalto se dirigió contra una fábrica de ladrillos ubicada en el distrito Chui de Kirguistán.

En 2014 asaltaron un club de karaoke muy popular entre los expatriados chinos en la capital, Biskek, y atacaron física y verbalmente a los chinos que se encontraban presentes, les exigieron sus documentos y calificaron de prostitutas a las mujeres kirguisas presentes en la sala.

En 2019 asaltaron numerosas empresas chinas, como la refinería de capital chino de Kara-Balta, a unos 60 km de Biskek.

Kyrgyz-Chorolor justifica estas accione legales asegurando que el Gobierno kirguiso no hace su trabajo. “China sabe que Kirguistán es un país corrupto. Su plan es quedarse nuestra tierra pagando a nuestros corruptos funcionarios alquileres enormes”, dijo a Global Voices Kuban Duisheev, miembro de Kyrgyz-Chorolor.

Silencio de China

Las protestas y acciones contra China no aparecen en los medios estatales chinos ni en los medios extranjeros en Kirguistán.

Pero las empresas chinas han incrementado su uso de compañías chinas de seguridad privada. Zhongjun Junhong, compañía china de seguridad privada que opera en Kirguistán, tiene unos 20 clientes chinos, la mayoría en proyectos de minería.

La embajada china en Biskek —que fue objeto de un ataque terrorista en 2016— dice en su guía de inversión:

The public security environment is not optimistic. Chinese enterprises and individuals are targeted by criminals regularly every year, in the most severe cases, up to 22 Chinese individuals were murdered or harmed in one year. In 2018 and 2019, (attacks) became more frequent, there were consecutive incidents of our companies being violently targeted by local lawbreakers/ criminals, which adversely affected the normal operation of the companies.

El entorno de la seguridad pública no es optimista. Todos los años, empresas y personas chinas son víctimas de criminales de forma constante. En los casos más severos, 22 chinos fueron asesinados o heridos en un año. En 2018 y 2019, los ataques se hicieron más frecuentes, hubo incidentes consecutivos en los que algunas de nuestras empresas sufrieron violencia de delincuentes locales, que afectaron negativamente al normal funcionamiento de dichas empresas.

El mismo informe añade:

In recent years, Kyrgyzstan’s media have produced negative and extreme reports on China, as a result, Kyrgyzstan’s residents have become more resistant to the Chinese…Since 2018, the Kyrgyz media’s false reports on China have increased significantly, which has a certain impact on China-Kyrgyzstan economic and trade cooperation.

En los últimos años, los medios de Kirguistán han producido informes negativos y extremos sobre China, y como resultado, los habitantes del país han aumentado su rechazo ante los chinos. (…) Desde 2018, las falsedades de los medios kirguisos sobre China se han incrementado significativamente, lo que tiene cierto impacto en la cooperación económica y comercial entre China y Kirguistán.

Otro miembro de Kyrgyz-Chorolor, que quiso mantener el anonimato, dijo a Global Voices:

I see a lot of Pakistani, Indian and other immigrants living in Kyrgyzstan, but I do not fear these migrants, because they will go back home after a certain time. But Chinese [people] try to get Kyrgyz citizenship and remain in our country.

Veo montones de pakistaníes, indios y otros inmigrantes que viven en Kirguistán, y no temo a esos migrantes, porque volverán a casa después de algún tiempo. Pero los chinos intentan conseguir la ciudadanía para quedarse en nuestro país.

Aunque las acciones de Kyrgyz-Chorolor afectan las vidas de la comunidad de comerciantes chinos, también cuestionan el modelo de sociedad que algunos nacionalistas pretenden promocionar.

No todos los miembros de la etnia kirguisa aprecian sus actividades.

Como dijo el poeta y periodista Oljobai Shakir en una entrevista con Radio Free Europe, la gente de Kyrgyz-Chorolor no es “distinta de los cabezas rapadas (…) sus acciones provocan discordia y dañan nuestra sociedad”.


Este artículo forma parte de una investigación de Civic Media Observatory sobre las distintas narrativas acerca de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y explora cómo sociedades y comunidades tienen distintas percepciones de los potenciales beneficios y perjuicios del desarrollo auspiciado por China. Para más información sobre este proyecto, haz clic aquí.

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