Sentencia contra criminal de guerra Ratko Mladić trae alivio y negacionismo, pero no cierre

Ratko Mladić, excomandante del Ejército Serbiobosnio, en juicio en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, mayo de 2014. Foto del tribunal (CC BY 2.0).

El 8 de junio, la sentencia condenatoria final en el caso contra Ratko Mladić, comandante del Estado Mayor del Ejército de la República Srpska (VRS), el ejército serbiobosnio rebelde. Los bosnios han saludado la decisión, y señalado que aún no se han encontrado a muchas víctimas de Mladic y no se les ha dado sepultura. En Serbia y la República Srpska, la conclusión del caso ha sido otro alarmante aumento de negacionismo, que los gobiernos populistas han hecho poco por detener.

Mladić fue acusado primero por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en julio de 1995, menos de dos semanas después de que tropas a su mando ejecutaron la mayor matanza masiva en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial, luego de la caída de un “área segura” de Naciones Unidas en Srebrenica.

El general general Mladić estuvo oficialmente fugitivo desde 1996, aunque tenía la protección del Ejército y los servicios de seguridad serbiobosnio, y del entonces Ejército yugoslavo y sus servicios de seguridad.

Se movía con mucha libertad y vivía una vida normal en Serbia, al menos antes de la caída de Slobodan Milošević, y era una presencia destacada en bases militares, como Topčider en las afueras de Belgrado.

El 31 de mayo de 2011, Mladić fue extraditado finalmente al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia para un juicio por los delitos cometidos em Bosnia Herzegovina.

En noviembre de 2017 lo declararon culpable de diez de las 11 acusaciones iniciales, incluido el genocidio en Srebrenica, exterminio de no serbios, asesinato, persecución y deportación de civiles no serbios por todo Bosnia y Herzegovina, ataques contra civiles y and terror, para la campaña de VRS de ataques y bombardeos de Sarajevo y toma de rehenes, incluido el personal de Naciones Unidas en Bosnia Herzegovina.

El Tribunal dejó de existir formalmente en diciembre de 2017, y sus funciones restantes, incluida supervisión de sentencias y consideración de los procesos de apelación, están bajo la jurisdicción del ente sucesor, el Mecanismo Residual Internacional para Tribunales Penales.

El 8 de junio, el Mecanismo rehazó la apelación de Mladić contra las condenas por genocidio y crímenes contra la humanidad, con lo que a sus 78 años, es probable que Mladić para el resto de su vida en prisión.

Los líderes que acogieron la ratificación de la sentencia original contra Mladić incluyen al presidente estadounidense, Joe Biden, el secretario del Exterior, Dominic Raab, y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

La asesora especial del secretario general para Prevención del Genocidio, Alice Wairimu Nderitu, dijo:

The decision to uphold Mladić's convictions by the International Tribunal for the Former Yugoslavia, as well as his sentence of life imprisonment, provides historical certainty and finality for victims and survivors…It also sends a hugely important message throughout the Western Balkans where we see genocide denial and the glorification of convicted criminals such as Mladić not only persisting but increasing.

La decisión de ratificar las condenas de Mladić del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, y su sentencia de prisión perpetua, da certeza histórica y un final para víctimas y sobrevivientes… También envía un mensaje enormemente importante a los Balcanes Occidentales, donde vemos negación del genocidio y la glorificación de criminales condenados como Mladić no solo persiste, sino que aumenta.

Decisión divide a los Balcanes

En Bosnia Herzegovina, activistas y ONG que representan a sobrevivientes y familiares estuvieron satisfechos con la decisión. Activistas de Tuzla de la organización Mujeres de Srebrenica dijeron que aunque estaban felices con la sentencia, nada hará que sus esposos, hijos y padres regresen.

“Si tiene algo de humanidad, no debería dormir tranquilamente, pero debió haber admitido el genocidio que cometió y disculparse”, afirmó Vasvija Kadić en una entrevista con Klix.ba.

Los sobrevivientes también señalaron el hecho de que las zonas alrededor de los campos de matanza siguen siendo una escena de crimen activa y que aún falta encontrar los restos de más de mil víctimas.

Gran cantidad de sobrevivientes y familiares viven con la esperanza de poder enterrar los restos de sus seres queridos.

Muchos sobrevivientes se reunieron en el centro memorial de Potočari para ver la sentencia final.

Uno de los asistentes declaró a los reporteros que esperaban la ratificación de culpabilidad, pero tomó demasiado tiempo hacer que Mladić compareciera ante la justicia.

Očekujemo ovu presudu, ali smatramo da je već sada i kasno, Mladić je mnogo ranije trebao biti osuđen, ali opet očekujemo i nadamo se da će pravda biti zadovoljena.

Esperamos esta sentencia, pero pensamos que ahora es demasiado tarde. A Mladić debieron haberlo condenado hace mucho tiempo, pero aún esperamos que se haga justicia.

La sentencia también demostró una vez más que la cultura de negación está enraizada en Serbia y partes de Bosnia Herzegovina que más sufrieron por las acciones de Mladić, la República Srpska.

Después de la sentencia, en Trebinje, este de Bosnia Herzegovina, apareció un gran afiche con la imagen de Mladić que decía “¡Héroe!”.

Otro apareció en un paso elevado en Banja Luka que decía: “No nos importan las sentencias de La Haya, eres el héroe de la República Serbia”.

El actual líder serbiobosnio Milorad Dodik dijo que el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia era culpable de “justicia selectiva”.

La bandera tricolor [de Serbia] con la imagen de Mladić y la palabra “¡Héroe!” en un muro de la fortaleza de la Ciudad Antigua en Trebinje.

Los tabloides afines al Gobierno en Serbia elogió a Mladić como héroe serbio y dijo que lo condenaron “pese a que no había evidencia en su contra”. Otros lo llamaron “valiente y obstinado” y catalogaron el juicio como gran injusticia.

Portadas de tabloides serbios tras el veredicto final de Ratko Mladić. Objektiv: “El secreto del anillo de Mladić: Coraje y desafío”; Kurir: “Injusticia de La Haya para Mladić, se confirma la cadena perpetua: ¡No toquen nuestra herida viva! Sus familiares murieron de pena”; Informer: “Todos los veredictos de La Haya son en vano: ¡Mladić, héroe serbio para siempre!”. Uso legítimo

Las reacciones oficiales en Belgrado fueron más sumisos pero nada alentadores. La primera ministra Ana Brnabić dijo que no hay duda de que la Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia era una “corte política” con sesgo contra los serbios.

Aleksandar Vulin, destacado ministro del gobierno del presidente serbio Aleksandar Vučić, dijo que la sentencia no era justicia sino “venganza”.

Muchos señalaron que el propio Vučić era un firme partidario de Ratko Mladić.

Sin duda, Vučić afirmó una vez que la Asamblea serbia era una casa segura para Mladić y otro criminal de guerra serbiobosnio, Radovan Karadžić.

También publicó carteles en el Boulevard Zoran Đinđić (que lleva el nombre del primer ministro serbio y opositor de Milošević asesinado en 2003) que decían: “Boulevard Ratko Mladić”.

En la foto, en el Parlamento serbio, el entonces primer ministro Vučić sostiene un cartel que dice “Casa segura para Ratko Mladić”.
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Recuerden, en 2007 Vučić elogió  Ratko Mladic. Los hechos no han cambiado, no hubo secreto por los crímenes que Mladic cometió. Vucic lo apoyó DEBIDO a los crímenes que cometió. Lo que cambió fueron las oportunidades para Vucic.

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