Asuntos de privacidad e IP preocupan a kenianos, que encuentran nuevas formas de aprovechar su fama en internet

A screen grab of a re-enacted video that went viral featuring Charles Odongo now popularly known as Ugali man

Captura de pantalla de un video que se hizo viral en el que aparecía Charles Odongo, ahora conocido popularmente como Ugali man. El video le valió un acuerdo publicitario con la empresa de apuestas deportivas en línea Odibets.

La cultura de internet en Kenia está experimentando un cambio de paradigma. A los pilares del mundo empresarial y de la industria publicitaria, como la televisión, los medios y las personalidades del deporte lo están sustituyendo poco a poco una nueva generación de estrellas de internet cuyas publicaciones en las redes sociales ya no solo les dan fama. Muchos están aprovechando sus contenidos virales para hacer grandes fortunas. Sin embargo, surgen preocupaciones sobre el derecho a la intimidad, la legalidad de los derechos de autor y las consecuencias imprevistas de esta fama y éxito de la noche a la mañana.

De hacerse viral a firmar acuerdos de publicidad

En 2016, los kenianos vieron cómo internet podría volcar las vidas de los ciudadanos comunes y corrientes, convertirlos en estrellas y darles respaldos de lucrativas marcas. Joseph Mburu (Jose the Witnesser), Jane Anyango Adika (Serikali saidia), Francis Kimani (Bonoko), and Alice Wambui (‘Kifikifi Witness’) fueron las primeras estrellas kenianas de }internet en ser reclutadas por marcas corporativas después de que sus videos se viralizaron.

Su gran quiebre llegó cuando la principal empresa de telecomunicaciones keniana, Safaricom Ltd, contrató a esas estrellas para una campaña de publicidad para promover sus ofertas de planes para móviles, La vida de las cuatro estrellas de internet no ha vuelto a ser la misma, según un documental de Citizen TV.

Ahora, el precedente establecido por el gigante de las telecomunicaciones parece haberse convertido en una fórmula ganadora y la marca de muchas marcas corporativas a nivel local e internacional. Para el mundo publicitario y corporativo del país, esta acción para trabajar con kenianos comunes y corrientes resuenan con una nueva generación de clientes milénicos que, según estudios recientes, están buscando experiencias sobre artículos materiales.

Kenia se ubica alto en usuarios de internet por país

Las redes sociales se han convertido en una parte importante de la vida cotidiana de los ciudadanos kenianos, el 75 % tiene menos de 35 años. Aunque la mayoría usa Facebook, Twitter se ha convertido en la red social que marca las tendencias del país y con frecuencia influye en la agenda política, social o de actualidad. Por ejemplo, antes de las elecciones generales de 2017 en Kenia, el presidente Uhuru Kenyatta 2017 se encontraba entre los diez políticos africanos que más tuiteaban. El vicepresidente William Ruto usa su cuenta de Twitter para impulsar su agenda política y difundir su opinión sobre diversos temas. Un reciente artículo de Global Voices reveló cómo la Policía de Kenia está usndo Twitter para cambiar su deteriorada imagen.

El poder de las redes sociales kenianas se ha extendido más allá de la producción de estrellas de internet. Para algunos, está lanzando sus carreras.

El 25 de mayo, cuando se publicó en Twitter un video de Charles Odongo, propietario de un gimnasio y preparador físico, los usuarios quedaron impresionados por la originalidad de Odongo y su desinhibida habilidad para comer.

En el video aparece una montaña de ugali (comida básica keniana hecha de maíz) y un plato de carne, que Odongo consume voraz y teatralmente ante la cámara. Su actitud y entusiasmo captaron la fascinación de muchos en línea. Pronto, los memes del #Ugaliman, como se le conoce popularmente, aparecieron por todas partes.

Antes de Ugali man.

Para el “Ugali man”, ese video le ha valido recientemente un lucrativo acuerdo publicitario con una empresa de apuestas deportivas en línea, OdiBets. La empresa de apuestas deportivas confirmó esta asociación a través de una publicación en su página de Instagram.

OdiBets se asocia con la última sensación de Kenia, Charles Odongo – “El hombre ugali”. Gracias a esta asociación, Charles Odongo se convierte en embajador de la marca OdiBets.

El instructor de gimnasia de Rongai ha recibido una nueva furgoneta Voxy de siete plazas y una cantidad de dinero para apoyar su carrera deportiva y su negocio de estado físico. También recibirá un gimnasio totalmente equipado, lo que eleva el valor total de la asociación a más de cinco millones de chelines (poco más de 43 000 dólares estadounidenses), incluido un paquete para su gato, Puss Puss.

En todo lo que hagas, sé extraordinario.

Preocupaciones de privacidad y propiedad intelectual por contenido viral

A medida que aumentan los casos de videos y contenidos virales, empiezan a surgir preocupaciones sobre la privacidad y los derechos de autor, y los expertos empiezan a cuestionar si los creadores de contenidos están obteniendo su verdadero valor.

Conversé con Wandiri Karimi, abogado especialista en propiedad intelectual keniana y experta en esta nueva tendencia. Aclaró si los videos virales están sujetos a leyes de propiedad intelectual, a quién se considera dueño de la propiedad intelectual y qué factores determinan la jurisdicción en caso de alineación de la ley.

Según Wandiri,

The technical term under the copyright act would be audiovisual works and if they meet the threshold for the relevant branch of intellectual property law in this case copyright they would.

In order for it to be considered as work subject to copyright, the video creator would have to be creating something original, they have to have put work/effort into creating that work and then communicate it to the public in a permanent form which is the audiovisual work.

In cases where the video goes viral, it often becomes a challenge for the original content creator to enforce copyright laws against replicas and/or variations of the same content shared online especially on social media.

El término técnico de la ley de derechos de autor sería obras audiovisuales y si cumplen el umbral de la rama pertinente de la ley de propiedad intelectual, en este caso los derechos de autor también cumplirían.

Para que se considere una obra sujeta a derechos de autor, el creador del vídeo tendría que estar creando algo original, tiene que haber puesto trabajo/esfuerzo en la creación de esa obra y luego comunicarla al público de forma permanente que es la obra audiovisual.

En los casos en los que el video se hace viral, a menudo se convierte en un reto para que el creador del contenido original haga cumplir las leyes de derechos de autor contra las réplicas o variaciones del mismo contenido difundido en línea, especialmente en las redes sociales.

Sobre la privacidad, Wandiri expresó preocupación sobre la creciente cantidad de niños que participan en contenido viral en línea.

Uno de estos casos es el de Gracious Amani, de 13 años, cuyo video fue grabado por la estadounidense Brit Chantel, que hacía labor benéfica en Nairobi cuando conoció a Amani. Grabó un video de Amani cantando una versión de “Girl on Fire” de Alicia Key y lo publicó en su página de Facebook. El video se hizo viral y hasta le valió a Amani felicitaciones de la cantante. Sin embargo, como reveló la madre de Amani en una entrevista con una cadena de televisión, ella y su hija se enteraron del video cuando sus amigos y familiares las llamaron para felicitarlas.

Como señala Wandiri:

There is a worrying trend of minors (children under the age of majority 18) who go viral for all the wrong reasons and in my view, there should be the protection of children even in these spaces because a lot of the time some of these uploads are to drive traffic and hence increase monetisation without consideration of what that means for the minors on screen.

Hay una tendencia preocupante de menores (de 18 años) que se hacen virales por razones equivocadas y, en mi opinión, debería haber una protección de los niños incluso en estos espacios porque muchas veces algunas de estas publicaciones son para atraer tráfico y, por lo tanto, aumentar rentabilidad sin tener en cuenta lo que eso significa para los menores en pantalla.

En el caso de Amani, aunque con el video inició su carrera musical –hasta le valió un contrato de grabación–, su familia fue víctima de amenazas y ataques, ya que algunos querían explotar su nueva condición de celebridad. Como explicó la madre de Amani en la entrevista con los medios, los agresores supusieron que la familia recibía dinero por las entrevistas a las que había asistido Amani.

Le pregunté a Wandiri qué opinaba sobre la noticia del acuerdo publicitario de #UgaliMan:

My concerns are centred on the ability to engage with advertisers on the value of the content creators work. The revenue from new media has not been favourable towards the creator in the past for example for a long time the ringback tone revenue split is heavily skewed towards the conduit disseminating it rather than the actual creator of the content and many discussions have been had on that and they are allegedly still ongoing.

Another concern is while there is a measurable audience available online via these content creators there is a danger for actual content creator versus meme culture. This is the creation of a huge amount of traffic at the expense of a netizen going about their lives there are underlying issues of privacy and furthermore the dumbing down of content creators who actually expend effort into creating work being overlooked by meme culture type content. This also goes for children being part of the content that is detrimental to their development.

Mis preocupaciones se centran en la capacidad de comprometerse con los anunciantes sobre el valor del trabajo de los creadores de contenidos. Los ingresos de los nuevos medios no han sido favorables para el creador, por ejemplo, durante mucho tiempo la división de los ingresos de los tonos de teléfono se inclinan en gran medida hacia quién los difunde y no al creador real del contenido, y se han mantenido muchas discusiones al respecto, que supuestamente continúan.

Otra preocupación es que, aunque hay una audiencia medible disponible en línea a través de estos creadores de contenidos, existe el peligro de que el creador real de contenidos se enfrente a la cultura de memes. Se trata de la creación de una gran cantidad de tráfico a expensas de que los cibernautas sigan con sus vidas, hay problemas subyacentes de privacidad y, además, la simplificación de los creadores de contenido que realmente se esfuerzan en crear un trabajo que se pasa por alto por el contenido de la cultura de los memes. Esto también se aplica a los niños que forman parte del contenido que es perjudicial para su desarrollo.

Como explicó Wandiri, en Kenia ahora se conoce mucho mejor la ley de derechos de autor que hace 10 años, pero todavía hay margen para crecer y aumentar la conciencia sobre la privacidad y la creación de contenidos.

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