Turquía maniobra para ilegalizar partido político prokurdo

El líder del Partido Democrático de los Pueblos, Selahattin Demirtas, durante las elecciones generales de 2015 en Turquía. Foto de Hilmi Hacaloğlu en Wikimedia Commons, dominio público.

El 21 de junio, el Tribunal Constitucional de Turquía admitió a trámite una demanda que pretende ilegalizar al opositor Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Este tribunal, la instancia más alta del país, tiene el poder de dictaminar la ilegalización de partidos políticos de Turquía.

La demanda, de 843 páginas, fue presentada inicialmente por el fiscal jefe del Tribunal Supremo de Apelaciones, Bekir Şahin, en marzo de 2021, y ahí acusa al partido de colaborar con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), grupo militante ilegal. El PKK está considerado una organización terrorista por Turquía y sus aliados occidentales, como Estados Unidos y Unión Europea. La demanda también exige que se congelen los bienes del partido, y que se prohíba cualquier futura actividad política a sus más de 400 miembros.

Según los críticos, el presidente turco y su partido Justicia y Desarrollo utilizan los altos tribunales del país para eliminar la disidencia política contra su gobierno. “Los fiscales y los tribunales se han convertido en poco más que un instrumento del ejecutivo, una parte de las luchas políticas dentro del Estado”, dice Emma Sinclair Webb, investigadora de Human Rigths Watch Turquía en entrevista con Bianet.

En su primera presentación en marzo, el Tribunal Constitucional rechazó la demanda por considerarla incompleta. Cuatro meses después, el 7 de junio, el fiscal volvió a presentarla.

Según la organización turca de noticias T24, la demanda afirma:

The activities of the HDP were found to be in violation of the independence of the state, the unity with its country and nation, and human rights. The defendant party has, at the same time, through almost all of its organs, members, and organisations committed these major crimes, while inciting and encouraging them.

Se ha observado que las actividades del HDP violan la independencia del Estado, la unidad con su país y nación, y los derechos humamos. Al mismo tiempo, el partido acusado, a través de sus órganos, miembros y organizaciones, cometió estos delitos grves, además de instigarlos e incentivarlos.

La fiscalía general demandó a 108 personas por organizar protestas que causaron varios muertos. Según un informe de VOA, estas protestas fueron provocadas por el rechazo de Ankara de ofrecer apoyo a los soldados kurdos sitiados por el autodenominado Estado Islámico en la ciudad siria de Kobane, en la frontera con Turquía. Los arrestos más recientes se produjeron en marzo, cuando tres altos cargos del HDP fueron detenidos. Tres días después, el fiscal jefe presentó ante el Tribunal Constitucional la demanda de disolución del HDP.

El HDP está determinado a luchar contra el controvertido intento de ilegalizar el partido. “No permitiremos que se desmonte el HDP. El HDP seguirá creciendo”, declaró Mithat Sancar, copresidente del partido. El HDP consiguió seis millones de votos en las elecciones de 2018, con lo que se convirtió en el tercer partido del Parlamento turco.

En los últimos años, el partido ha estado sujeto a fuertes presiones. Un considerable número de altos cargos del HDP, incluido el antiguo copresidente Selahattin Demirtaş, han sido detenidos acusados de terrorismo.

Según un informe de Human Rights Watch, Demirtaş ha sido acusado de “pertenecer a organización terrorista”, “apología del terrorismo” y otros delitos que podrían valerle una cadena perpetua. El 20 de noviembre de 2018, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos “emitió la poco habitual resolución de que se había producido la violación del artículo 18 de la Convención Europea, lo que significa que la extensión del arresto de Demirtaş se debía a propósitos posteriores y como tal, constituía un abuso de poder”.

El TEDH ordenó la inmediata liberación de Demirtaş. Días después de la resolución del Tribunal, la corte de apelaciones regional de Estambul revisó una condena a Demirtaş por un discurso político que hizo en dicha ciudad en 2013 y lo sentenció a una pena de cuatro años y ocho meses de cárcel por “apología del terrorismo”. Otros miembros del partido han perdido sus escaños.

La decisión del 21 de junio llegó pocos días después de que un hombre armado irrumpió en la sede del partido en la ciudad turca de Izmir, y mató a Deniz Poyraz, miembro del HDP. “Entré al edificio con la intención de matar a cualquiera que estuviera en la oficina en ese momento de forma indiscriminada y disparé a discreción”, dijo el perpetrador, Onur Gencer, según Hurriyet Daily News.

El líder del Partido Movimiento Nacionalista (MHP), que gobierna en coalición con el AKP, no tardó en tildar a Poyraz de terrorista. “Les voy a decir quién era la víctima, Deniz Poyraz: era la encargada del reclutamiento rural del PKK, milicia cómplice que envía al PKK simpatizantes que quieren marchar a las montañas”, dijo el líder del partido, Devlet Bahçeli, durante un mitin el 22 de junio.

Mientras tanto, el HDP ha acusado en una declaración al AKP y al MHP del ataque:

Our friend, Deniz Poyraz, was murdered in the attack on our İzmir district building. The instigators and abettors of this brutal attack are the AKP-MHP government and the Ministry of Interior which constantly targets our party and our members.

Nuestra amiga, Deniz Poyraz, fue asesinada en el ataque a nuestro edificio del distrito de Izmir. El instigador y cómplice de este brutal ataque es el gobierno del AKP-MHP y el Ministerio de Interior, que constantemente acosan a nuestro partido y a nuestros miembros.

Pundits dice que el Gobierno está estrechando las restricciones sobre el HDP con vistas a las elecciones de 2023. Si el HDP queda disuelto, Erdogan tiene más probabilidades de obtener mayoría política en el sudeste turco, predominantemente kurdo y tradicionalmente dividido entre el HDP y el AKP.

El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una declaración en respuesta a los intentos de ilegalizar el HDP, en la que señaló que de llevarse a cabo, “sin duda, trastocaría la voluntad de los votantes turcos, socavando aún más la democracia en Turquía, y negaría a millones de votantes turcos la representación que desean”.

De forma similar, en una entrevista con FT, la politóloga Sezin Ozey dijo: “Buscar cabezas de turco produce una polarización que distrae de otros problemas durante la pandemia de coronavirus. (…) Demonizar al HDP también ayuda a neutralizar al resto de la oposición”.

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