Turquía: Acaban restricciones por pandemia y entran nuevas restricciones

«Música» por [phil h] tiene licencia CC BY-NC-ND 2.0.

El 21 de junio, tras una reunión del Consejo de Ministros turco, el presidente y líder del partido gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP), Recep Tayyip Erdoğan, declaró que a partir del 1 de julio de 2021, Turquía levantaría las restricciones restantes impuestas por la pandemia. En discurso a la nación desde Ankara, el presidente añadió también que a partir del 1 de julio, todas las actividades musicales terminarían a medianoche. «Disculpen, pero no hay derecho a molestar por la noche», dijo Erdoğan. La etiqueta #KusuraBakiyoruz (no te disculpamos) comenzó a ser tendencia inmediatamente en Twitter turco, decenas de ciudadanos y músicos expresando su descontento con la nueva prohibición.

A partir de las 12 horas de la noche, se prohíbe la música en nuestro país. Si, esto es Turquía. ¡Están tratando de bloquear todo lo relacionado con arte y cultura! Nos están quitando nuestras libertades una por una.
No te disculpamos. Te odiamos.

Comentario gratis de Can Dündar

💬 Juguemos con el dinero, no con la música, ¿verdad?

🎶¡Ahora en Spotify!
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Si no queremos una Turquía en la que todo el mundo lleve la misma chaqueta de cuadros, la misma falda y los mismos bigotes cuando salgan a la calle, al verlo en la televisión todo el día, al votar por él, debemos decir «basta ya».

Algunos sugirieron que la prohibición tenía su origen en un conflicto cultural emergente en Turquía más que en las preocupaciones por COVID.

La música después de la medianoche queda prohibida en mi querida Turquía por el dictador en el Día Mundial de la Música. Esto significa el final de todos los festivales y conciertos. Dijo «no hay derecho de molestar a otros». El rubro de la música turco ya sufría por la pandemia, algunos músicos se han suicidado. Pido a todos que tomen conciencia sobre esta dictadura y dejen de ir a Turquía por turismo. De  todos modos, no hay diversión aquí. Estoy profundamente triste y avergonzado de ser parte de una sociedad y un Estado que piensa que la música molesta.
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El rapero Ezhel no tiene pelos en la lengua en lo que respecta a la arbitraria prohibición de la música, que nada tiene que ver con COVID y sí con una guerra cultural emprendida contra cualquiera que quiera divertirse en esta corta vida.

«Dejen de ir en Turquía por turismo. De todos modos, no hay diversión aquí».

La plataforma satírica en línea Zaytung publicó un titular en respuesta a las nuevas restricciones: «Noticias de última hora. La presidencia ha anunciado nuevos planes de normalización: todos deberán estar en la cama a las 23:30 horas. Luz apagada a las 24 horas. ¡Aquí no habrá ruido!».

Esta respuesta no sorprende, dada la indignación pública cuando el Gobierno anunció su plan de prohibir la venta de alcohol durante el toque de queda impuesto por la pandemia.

Turquía introdujo su más reciente confinamiento el 26 de abril, en un intento de frenar el aumento de infecciones por COVID-19 que había alcanzado los 60 000 casos al día.

Otra tendencia preocupante durante la pandemia fue el aumento del índice de suicidios en el país. Esto fue especialmente cierto para los músicos. Según las estadísticas del Sindicato de Músicos e Intérpretes (Müzik-Sen) de septiembre de 2020, al menos cien músicos se quitaron la vida durante la pandemia. Muchos del millón de músicos registrados en el país no tienen seguro, por lo que no pueden reclamar las prestaciones del Estado. Con una prohibición intermitente en todo el país de las bodas y las grandes actividades musicales desde marzo de 2020, los músicos han perdido todas sus fuentes de ingresos tradicionales.

Tras 17 días de confinamiento completo en mayo, el Gobierno anunció que a partir del 17 de mayo habría un toque de queda desde las 21:00 horas hasta las 5:00 horas del sábado (confinamiento total los domingos, en los que solo se permitían compras esenciales). Sin embargo, restaurantes, bares y cafés podían funcionar hasta las 21:00 horas.  A partir del 1 de junio, el periodo de toque de queda se amplió hasta las 22:00 horas, y los gimnasios y cines podían funcionar al 50 % de su capacidad. También reabrieron los centros comerciales, que funcionan seis días a la semana, entre las 7:00 y las 21:00 horas. A medida que el país empieza a reabrirse, muchas familias planean celebrar las ceremonias de boda que se habían retrasado o restringido por la pandemia.

A pesar de la reapertura gradual, a mediados de mayo y junio, los músicos seguían teniendo prohibido actuar en el interior. En una entrevista con AFP, Bulent Ertugrul, profesor y miembro del directorio de la Sociedad Turca de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, dijo que esas restricciones no tenían sentido. «Si se justifica (la prohibición de la música) por el riesgo de contagio, entonces también hay que cerrar todo lo demás».

Naturalmente las nuevas restricciones suscitaron aún más críticas entre los músicos turcos en apuros. Algunos comparan las nuevas restricciones con una guerra ideológica.

Gunes Duru, de la Redd band, publicó un tuit con una imagen de la histórica zona de conciertos al aire libre de Rumelihisari, que ha sido sustituida por una mezquita:

La cuestión es otra…
Por ejemplo, dimos un concierto aquí, en Rumelihisari.

El propio grupo dijo que las nuevas restricciones son un claro ejemplo de que el Gobierno interfiere en la vida de las personas:

«No tenemos intención de molestar a nadie. Los que ven música como esta no te disculpamos.
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Decir «Estamos retirando las restricciones relacionadas con la música hasta la medianoche, perdón, pero nadie tiene derecho a molestar a los demás», no puede ser una razón científica. Se trata de una interferencia en la vida de las personas. La música no es un problema de salud pública.

Otro cantante tuiteó:

Si le molesta, entonces no escuche, señor. No te disculpamos.

La Asociación de Músicos de Izmir dijo en un comunicado: «Los músicos están en el punto de mira. No lo soportamos más. Pedimos al poder político que abandone cuanto antes el discurso y las políticas que polarizan a la gente, construyen muros de odio, dividen y marginan».

El director de Comunicación de la Presidencia, Fahrettin Altun, defendió la decisión, calificó las críticas de «manipuladoras» y «distorsionadas». A dos años de las elecciones, el partido gobernante se esfuerza por atraer a los votantes desencantados, en gran parte por la fluctuante economía del país.

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