Muere abruptamente defensora de derechos humanos emiratí, pero su legado continúa

Alaa Al-Siddiq, defensora de derechos humanos emiratí. Usada con autorización.

Este artículo es de Khalid Ibrahim, director ejecutivo del Centro del Golfo para Derechos Humanos (GCHR), organización independiente sin fines de libre que promueve la libertad de expresión, asociación y asamblea pacífica en Medio Oriente y Norte de África.

Alaa Al-Siddiq, defensora de derechos humanos emiratí, directora ejecutiva de ALQST para Derechos Humanos de Londres e investigadora del Centro Wejha para Estudios, murió el 19 de junio a los 33 años en un accidente automovilístico. Su muerte generó olas de conmoción y pesar en el mundo árabe, y pedidos al Reino Unido para investigar su repentina muerte. En recuerdo de su enorme contribución, repasamos capítulos de su diarios virtual para ilustrar su inspirador valor e infatigable creencia en la ética de la humanidad y el valor de la libertad.

Primera entrada

El 10 de junio de 2010, con apenas 22 años, Alaa creó la etiqueta #InAljnah (en el cielo) para expresar sus principales preocupaciones, y en una serie de conmovedores tuits, destacó cómo imaginaba el cielo, lugar donde su madre no lloraría y donde se respetaría los derechos civiles y humanos de los ciudadanos.

En el cielo mi madre no llorará
En el cielo diré lo que quiera
En el cielo veré a los prisioneros de Tazmamart [prisión secreta en Marruecos]
En el cielo habrá una ceremonia para honrar a todos los prisioneros de opinión y política
En el cielo, las mujeres tendrán todos sus derechos
Catura de pantalla de una serie de tuits que Alla publicó en 2010 con la etiqueta #InAljnah (en el cielo).

Tuiteó con la misma etiqueta para definir preguntas y deseos filosóficos inspirad por su profundo respeto por la libertad de expresión, libertad para su país, y prosperidad y paz para los países de la región.

Segunda entrada

El 10 de diciembre de 2012, en una publicación titulada “Empieza con lo que está bien y no con lo que es aceptable” en su sitio de WordPress, Alaa citó una línea de “Azazeel”, novela de 2008 del escritor egipcio Youssef Zeidan: “¿Por qué le temo a la muerte? Debo tenerle miedo a la vida, es más dolorosa”.

Tercera entrada

Con su padre en prisión en los Emiratos Árabes Unidos y su familia ubicada en Catar después de que les revocaron su nacionalidad emiratí, Alaa se encontró en el exilio en Londres, lejos de sus seres queridos por más de nueve años. Su cuñado Omran Ali Al-Radwan Al-Harthy también es prisionero de conciencia que está tras las rejas pese a haber cumplido los siete años de su sentencia hace casi dos años, el 16 de julio de 2019.

Esta es la historia de un talentoso joven emiratí. Las autoridades de su país decidieron enterrar sus habilidades en una de las peores prisiones del mundo, solo porque exigió sus derechos de libertad de expresión. Esta es la historia de Imran Al-Radwan.

En marzo de 2021, se ha pedido al Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitrara que intervenga con las autoridades de Emiratos Árabes Unidos para pedir su liberación inmediata y, como la mayoría de los arrestos de prisioneros de conciencia en Emiratos Árabes Unidos, a continuación hubo sentencias en tribunales simulados con acusaciones falsas.

El 30 de abril de 2020, Alaa expresó que echaba de menos el lugar de su infancia, la ciudad emiratí de Sharjah.

No importa lo que digan, no importa qué ocurra, no importa qué se haga, sigues siendo el inicio, la costa y puerto finales.

Cuarta entrada

El 31 de agosto de 2020, tuiteó sobre su padre:

La última vez que vi a mi padre fue en 2012

La última vez que oí su voz fue en 2013

La última vez que mi familia lo vio y lo oyó fue en 2016

Nos lo arrebataron en 2018. La detención arbitraria es un delito. Liberen a los prisioneros de Emiratos Árabes Unidos.

Repitió ese sentir en una entrevista con la BBC a inicios de 2021, el 14 de febrero cuando tuiteó a respecto y obtuvo más de 2200 reacciones.

Defensora de los derechos humanos y de la oposición emiratí cuenta a la BBC sobre el “otro lado” de su país.
Nota: Hemos vuelto a publicar el informe después de corregir errores gramaticales de una versión anterior
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———–
Cuento aquí parte de mi historia. La otra cara del régimen emiratí, la historia de libertad de expresión y su opresión, a historia de los prisioneros de conciencia emiratíes que el mundo debe conocer. Mi padre, Mohammed Abdul Ruzzaq Al-Siddiq, y sus compañeros Ahmed Mansour, Nasser BinGhaith, con informes de Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

Con expresión de dolor y los ojos llenos de lágrimas, Alaa empezó la entrevista con las palabras: “Mi padre, no oigo su voz desde 2013″.

Quinta entrada

Prisioneros de conciencia emiratí Mohammed Abdul Ruzzaq Al-Siddiq. Imagen de la cuenta de Twitter de Alaa.

Un año antes, el 14 de febrero de 2020, Alaa tuiteó una carta que había escrito a su padre en la que decía “como suele ocurrir, no llegará a mi padre”.

Mis mensajes, como suele ocurrir, no llegarán a mi padre.
Detenidos emiratíes.

Terminó su conmovedora carta: “Mi padre salió de casa hace siete años y no ha regresado. Lo llamaron detenido y lo pusieron en prisión, y yo lo llamé halcón y lo instalé en mi corazón”.

Días antes de su partida, Alaa publicó otro tuit con una foto de su padre y unas palabras:

No te olvidaré.
————–
Gracias a quienes me enviaron esta imagen clara. Corazón blanco. Mohamed AbdulRazzaq AlSeddik.

Mohammed, arrestado en 2012 con lo que se conoce como el grupo de prisioneros “UAE94“, fue sentenciado en 2013 a diez años de 10 años de prisión en un juicio descrito como defectuoso, lo torturaron y amenazaron con matarlo. La corte no tomó acciones por la tortura.

Alaa empezó por defender a su padre y terminó defendiendo los derechos de todos.

Sexta entrada

El 13 de junio, su último tuit fue un verso del Corán:

Y que su “esfuerzo pronto se verá”.

El tuit refleja cómo su humanidad y compromiso con los derechos humanos y con quienes sufren de injusticias, que se originan en su humildad y su fuerte sentido de responsabilidad.

Sétima entrada

El 19 de junio de 2021, Alaa murió trágicamente en un accidente de carretera en Oxfordshire, Reino Unido.

Quienes la conocieron están profundamente entristecidos por la pérdida de este ser humano único, valiente defensora de los derechos humanos, y ciudadana emiratí fortificada con un alto grado de conocimiento que dijo palabras de verdad y abordó las injusticias que las autoridades de Abu Dabi han impuesto a los ciudadanos respetuosos de la ley en su país y en los países vecinos.

Para muchos, Alaa presentaba una versión del islam precisa y respetuosa con los seres humanos. Había declarado su compromiso con cuestiones cruciales en la región de Medio Oriente y Norte de África, sobre todo con la causa palestina, junto con su disposición a ayudar a los necesitados en todo el mundo.

En una región donde las violaciones de los derechos humanos se han normalizado a nivel nacional y han sido ignoradas por el resto del mundo, la bondad, la valentía y la nobleza de Alaa eran muy necesarias, y se echarán mucho de menos.

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