Brutal violación masiva de mujeres, el arma contra el Tigray en la guerra de Etiopía

Es difícil elegir la historia más inquietante que haya surgido de la guerra civil actual en la región de Tigray en Etiopía. Está la historia de una mujer de 40 años a quien violó repetidamente un grupo de 15 soldados eritreos y dejó a un lado de una carretera. También está la historia de una mujer de 34 años que fue violada por cuatro miembros de las fuerzas de Amhara y a quien le insertaron una varilla de metal caliente en los genitales para quemarle el útero. Y luego está la historia de una mujer de 65 años que fue obligada a ver cómo violaban en grupo y golpeaban a sus dos hijas.

En un debate reciente frente al parlamento británico, la política del Partido Laborista Helen Hayes estimó que al menos 10 000 mujeres en Tigray han sido violadas desde el comienzo de la guerra.

En abril de 2021, Pramila Patten, representante especial de Naciones Unidas sobre Violencia Sexual en Conflictos, dijo que podrían pasar meses antes de que los funcionarios conozcan la escala completa de las atrocidades cometidas contra mujeres y niñas en Tigray. Hizo esos comentarios en el debate abierto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos.

Estalla una guerra atroz

La guerra estalló en la región de Tigray en Etiopía el 4 de noviembre de 2020. El primer ministro Abiy Ahmed lanzó un ataque a gran escala contra Tigray después de acusar a los líderes estatales, el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF), de atacar una base militar federal. Las tensiones entre el TPLF y el Gobierno federal habían ido en aumento desde que Abiy Ahmed llegó al poder en 2018. El TPLF lo acusó de marginarlos en el proceso político federal, mientras que él a su vez los acusó de interrumpir la larga lista de reformas que prometió cuando llegó al poder.

Las tensiones se desbordaron cuando el TPLF decidió llevar a cabo elecciones estatales a mediados de 2020 después de que las elecciones nacionales se pospusieran por el coronavirus.

Sin embargo, la guerra no sorprendió a quienes habían estado siguiendo la política en la nación de África Oriental. En el año previo al conflicto, organizaciones como el Grupo de Crisis pedían repetidamente bajar las tensiones.

El Gobierno federal calificó el ataque militar como una “operación de aplicación de ley” y declaró el final del conflicto en tres semanas después de que las grandes ciudades de Tigray fueran tomadas por grupos federales. Sin embargo, extraoficialmente, la guerra está entrando en su octavo mes.

Violación como arma de guerra

Entre las muchas violaciones atroces de derechos humanos en la guerra de Tigray, las historias de violaciones masivas son sin duda las peores.

El Gobierno de Etiopía con aliados, como el vecino Gobierno de Eritrea y las fuerzas regionales de Amhara, fueron a la guerra contra Tigray. Las víctimas informan que la mayor parte de la violencia y las violaciones provienen de las tropas eritreas y de las fuerzas amhara del vecino estado de Amhara.

El Gobierno etíope cerró la región de Tigray a los periodistas durante meses. Pero una vez que se permitió la entrada a los reporteros y a las agencias de ayuda, historias horribles comenzaron a surgir.

Una monja de la región, que optó por permanecer en el anonimato por razones de seguridad, dijo que hay violaciones por donde van las tropas etíopes y eritreas.

Rape is starting at the age of 8 and to the age of 72. It is so widespread, I go on seeing it everywhere, thousands. This rape is in public, in front of family, husbands, in front of everyone. Their legs and their hands are cut, all in the same way.

La violación comienza a los ocho años y [va] hasta los 72. Está tan extendida que la veo en todas partes, miles. Esta violación se lleva a cabo en público, frente a la familia, a los maridos, frente a todos. Les cortan las piernas y las manos, todo de la misma manera.

Evelyn Regner, presidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM) del Parlamento Europeo, pidió que se responsabilizara a los culpables por utilizar la violencia sexual como arma de guerra en la guerra de Tigray.

Sexual violence against women and girls has been used as a weapon of war for centuries. Unfortunately, it is still the case in many conflicts throughout the world and the civil war in northern Ethiopia is yet another example of it.

La violencia sexual contra mujeres y niñas se ha utilizado como arma de guerra durante siglos. Desafortunadamente, todavía es el caso en muchos conflictos en todo el mundo y la guerra civil en el norte de Etiopía es otro ejemplo.

“Pesadilla inimaginable”

Los tigrayanos en el extranjero han estado haciendo campaña para detener la guerra en Tigray desde que comenzó. La mayoría tienen familiares cercanos o parientes lejanos que viven en la región.

Global Voices habló con muchos tigrayanos que viven en el extranjero, como Meron, de 42 años, que vive en Chicago y tiene una hermana y primos que viven en la ciudad de Adigrat en Tigray.

What’s happening to our families and our people is such a nightmare, an unimaginable nightmare. I thank God that my sister and immediate family are safe so far, but we have extended family that has been raped or killed. But what keeps all of us awake every night is that the war is still going on, so nobody is really safe.

Lo que les está sucediendo a nuestras familias y a nuestra gente es una pesadilla, una pesadilla inimaginable. Doy gracias a Dios porque mi hermana y mis familiares cercanos están a salvo hasta ahora, pero tenemos parientes lejanas que han sido violadas o asesinadas. Pero lo que nos mantiene en vela todas las noches es que la guerra aún continúa, así que nadie está realmente a salvo.

Ha habido diversas protestas en todo el mundo contra lo que los tigrayanos dicen es una guerra genocida contra sus familias. Dicen que más de 100 000 civiles han muerto desde el comienzo de la guerra.

Aparte de las ejecuciones masivas de civiles y violaciones, Tigray se enfrenta ahora a una hambruna, que podría costar miles de vidas más.

USAID estima que 900 000 personas en Tigray viven en condiciones de hambruna. Samantha Powers, directora de USAID, se ha pronunciado abiertamente y acusado al Gobierno etíope de bloquear la ayuda para los civiles necesitados.

“Cada habitante de Tigray que conozco aboga día y noche para que termine la guerra”, dice Meron. “Si esto no termina, me temo que mi hermana será la próxima violada o mi familia será la próxima ejecutada”. El miedo de Meron se refiere a los muchos hombres que las tropas etíopes han ejecutado mientras se filman en sus teléfonos. Estos crímenes fueron denunciados y verificados por medios como CNN y The Telegraph después de que aparecieron imágenes de videos de soldados etíopes que disparaban contra hombres desarmados. Estos son algunos de los muchos posibles crímenes de guerra que aún no se han investigado.

La situación en Tigray sigue siendo volátil, ya que los líderes de Tigray juran luchar hasta que las fuerzas de Eritrea y Amhara sean expulsadas.

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