Las espectaculares estatuas urbanas de Turquía: ¿Decoración o desastre arquitectónico?

Captura de un video de BBC Turkce sobre las estatuas de las ciudades turcas.

Turquía es célebre por sus muchos lugares para visitar y sus impresionantes monumentos que ofrecen innumerables opciones a los visitantes, pero pocos turistas conocen las espectaculares estatuas que decoran las provincias turcas y los centros de sus ciudades. Por todo el país pueden verse estatuas eclécticas, como una cabeza de ajo, un pollo, albóndigas, postres locales, frutos secos o cerámica, que simbolizan cualquier cosa que dé fama a la provincia. La más reciente incorporación a la lista de estas insólitas estatuas es la de un niño dentro de una sandía, inaugurada en mayo en la provincia turca de Diyarbakir.

La nueva estatua de un bebé sentado dentro de una sandía en la rotonda del aeropuerto de Diyarbakir.

La estatua fue creada en honor a las sandías de la región y a la tradición de fotografiar a los bebés dentro de sandías vaciadas para resaltar el tamaño de estas frutas, desencadenó críticas en línea y encendió un debate sobre la afición de los turcos a las estatuas extrañas y sobre su considerable precio.

Según Gazete Duvar, plataforma de noticias en línea, “un usuario de medios sociales pidió al ayuntamiento que revelase el costo de la peculiar obra de arte, así como el de la escultura de un hombre que mostraba un dulce local y que se inauguró al mismo tiempo. El ayuntamiento está actualmente en manos de un administrador nombrado por el Gobierno, conocido por sus gastos extravagantes sin transparencia”.

Se informó que La escultura de la sandía en Diyarbakir costó 4,4 millones de liras turcas (517 000 dólares estadounidenses).

No es la primera vez que se ha cuestionado el costo de las estatuas monumentales.

En la provincia turca de Amasya, el alcalde salió en defensa de la escultura de un príncipe otomano haciéndose un selfie cuando un político de la oposición protestó por el gasto de fondos públicos.

Creo que es la primera estatua del mundo que se toma un selfie. Se merece un premio.

En 2015, se informó que la escultura de un tiranosaurio rex de 3 m de alto y 10 de largo colocada en la capital de Turquía, Ankara, costó 10 millones de liras turcas (unos cuatro millones de dólares estadounidenses al cambio de la época). El tiranosaurio rex sustituyó a la controvertida escultura de un Transformer. Ambas estatuas fueron encargadas por Melih Gökçek, entonces alcalde de la ciudad y excéntrico miembro del partido gobernante Justicia y Desarrollo.

La escultura de un dinosaurio tiranosaurio rex sustituye a la de un robot Transformer en Ankara, capital de Turquía.

La estatua del robot se erigió dentro de una campaña de promoción del parque temático AnkaPark, también conocido como Wonderland Eurasia park. Este parque, dedicado a los robots y a los dinosaurios, fue encargado por Gökçek y según Ahval News costó unos 750 millones de dólares estadounidenses. Pero Gökçec nunca llegó a la inauguración, ya que fue obligado a dimitir en 2017. El presidente Erdogan, que sí asistió a la inauguración en marzo de 2019, lo describió como un “símbolo de orgullo para Turquía”. Pero el “símbolo de orgullo” nunca cumplió sus expectativas, pues el parque tuvo que cerrar en febrero de 2020, cuando la empresa que lo gestionaba dejó de pagar sus facturas de electricidad.

El presupuesto para esas esculturas no es transparente, y a menudo se asocia con la corrupción de los Gobiernos locales. En una entrevista con la BBC, el planificador urbano turco Meltem Parlak dijo que para hacer el proceso más transparente, “el ayuntamiento debe consultar primero a un escultor, u organizar un concurso público, y después tomar una decisión. En lugar de hacerlo así, los ayuntamientos se limitan a contratar a ciertas empresas en una supuesta licitación, lo que crea el entorno ideal para la corrupción”.

Muchas de estas estatuas se encargan a empresas privadas, según el diario turco Hurriyet, pero ninguna de las organizaciones que contactó el periódico se hizo responsable de ninguna de las esculturas. En lugar de eso, culparon también a los ayuntamientos por el trabajo mal hecho, que daña la reputación de las empresas. “Los ayuntamientos no prestan atención. Deberían consultar con artistas, contratar un asesor, pero no lo hacen. Como resultado, también nos critican a nosotros”, dijo Yakup Koçak, propietario de un pequeño estudio que elabora estatuas por encargo.

Hüsamettin Koçan, exdecano de la facultad de Arte de la Universidad de Mármara y fundador del museo Baksı, también cree que las instituciones autorizadas tienen la responsabilidad de buscar artistas experimentados y con formación. “Si nos importa la contribución del arte a la ciudad, las autoridades deben aceptar que el tema del arte y la estética tiene sus propios expertos, y actuar según eso”, dijo a Hurriyet en una entrevista.

Hasta ahora, prácticamente no se han pedido responsabilidades por el gasto o la estética de las esculturas, que probablemente seguirán provocando las burlas y críticas de quienes se encuentren estas maravillas modernas repartidas por todo el país.

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