Vacilante diplomacia china de la vacuna COVID-19 en Turquía

Ilustración: Giovana Fleck/Global Voices

En Turquía, como en muchos otros países, China surgió inicialmente como un importante proveedor de vacunas contra el COVID-19. Pero debido a las percepciones históricamente negativas de Turquía sobre China –que se reforzaron con la aparición del coronavirus en Wuhan– muchos ciudadanos han cuestionado la eficacia y la fiabilidad de las vacunas fabricadas en China.

Aunque a algunos les preocupa que los esfuerzos de China en materia de vacunas tengan que ver con la imagen pública y con la salud pública, no ha dejado de contribuir activamente a los esfuerzos mundiales para combatir el virus.

Pero, a pesar de sus contribuciones, no ha podido superar las antiguas percepciones negativas en Turquía. Para complicar las cosas, China no ha entregado millones de dosis de vacunas prometidas a Turquía, lo que ha obligado a Ankara a buscar alternativas como la vacuna alemana Pfizer-BioNTech, y la rusa Sputnik.

Diplomacia china de coronavirus y la Ruta de la Seda de la Salud

China trató de controlar la propagación del COVID-19 a nivel nacional en una fase muy temprana. Ha presentado sus métodos de contención como un modelo a imitar para otras naciones. A partir de marzo de 2020, Pekín envió equipos médicos y suministros a otros países para ayudarlos a luchar contra el coronavirus, lo que marcó la primera etapa de sus esfuerzos de diplomacia contra el coronavirus.

La segunda etapa se ha centrado en las vacunas. Pekín ha entregado hasta ahora 597 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, de las cuales 38 millones fueron donadas.

Estos esfuerzos han formado parte de la revitalización de la Ruta de la Seda de la Salud de China. El presidente Xi Jinping anunció la Ruta de la Seda de la Salud en 2016, y es la rama de salud de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Turquía fue uno de los primeros países en comprar vacunas fabricadas en China. Cuando se cerró el acuerdo, CoronaVac, de la empresa biofarmacéutica china Sinovac Biotech, aún no estaba aprobada en ningún sitio, ni siquiera en China. Turquía, Brasil e Indonesia fueron lugares de prueba para los ensayos de fase 3 de CoronaVac. La participación de Turquía contribuyó significativamente a la diplomacia de las vacunas y al prestigio internacional de China.

El 25 de noviembre de 2020, enconferencia de prensa del Comité Científico de Coronavirus, el ministro turco de Salud, Fahrettin Koca, anunció que Turquía adquiriría 50 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus de China. Sinovac prometió suministrar entre 10 y 20 millones de dosis en diciembre de 2020, 20 millones de dosis en enero y el resto en febrero.

En marzo de 2021, Koca declaró que para finales de mayo de 2021, Turquía debía recibir un total de cien millones de dosis de CoronaVac.

Sin embargo, estas promesas nunca se materializaron ni totalmente ni a tiempo, ya que China pospuso la entrega de vacunas en numerosas ocasiones. Según Bridge Beijing, el 10 de agosto de 2021, Turquía solo había recibido 31,4 millones de dosis de vacunas de China.

Muchos políticos y activistas uigures que viven en Turquía especularon sobre las razones de los retrasos. Algunos apuntaron a un tratado para la extradición de turcos uigures firmado entre Turquía y China en 2017 como posible razón del retraso. China ratificó ese tratado fue en diciembre de 2020, pero aún no lo ha ratificado el Parlamento turco.

Yıldırım Kaya, parlamentario del Partido Popular Republicano (CHP), presentó una investigación en el Parlamento en la que preguntaba si el retraso de las vacunas de China podía estar relacionado con los retrasos en la ratificación del tratado de extradición. En lugar de responder a la pregunta, Koca culpó a la oposición de los retrasos en las entregas. En mayo, Koca afirmó que quienes cuestionaban los retrasos en las entregas «intentaban perturbar nuestras relaciones con cuestiones sensibles abiertas entre nosotros y China. No puedo decir que lo lograron, pero seguro que hicieron daño». La líder del Partido del Bien (İYİ en turco), Meral Akşener, no estuvo de acuerdo con la declaración de Koca:

Shame on Mr. Koca, by scratching open the sensitive issues between us and China, that is to say Uyghurs, Muslim, Turkish women – our Muslim Uyghur brothers are being raped, are being massacred – is to scratch open sensitive issues between us.

Qué vergüenza, señor Koca, arañar las cuestiones sensibles entre nosotros y China, es decir, los uigures, los musulmanes, las mujeres turcas, a nuestros hermanos uigures musulmanes los están violando, los están masacrando… eso es arañar las cuestiones sensibles entre nosotros.

Los funcionarios chinos dijeron que los retrasos no eran políticos y que se debían a la decisión de China de dar prioridad a la vacunación nacional para lograr la inmunidad de grupo.

Según el profesor asociado Ceren Ergenç, de la Universidad de Xi'an Jiaotong-Liverpool, Turquía ha hecho un favor a China al adquirir las vacunas Sinovac en una fase muy temprana. Esto podría haber suavizado la insistencia de China en la extradición de uigures de Turquía.

Reacciones de los turcos a las vacunas de China

La decisión inicial del Gobierno turco de adquirir únicamente lo que muchos en Turquía llaman peyorativamente la «vacuna china» provocó un acalorado debate en la sociedad turca.

En diciembre de 2020, el ministro de Salud Koca declaró que el método de producción de las vacunas importaba más que su origen: «Vacuna china, vacuna alemana, vacuna inglesa, vacuna estadounidense… No podemos manejarlo así. Lo primero que tenemos que considerar es el método de producción de la vacuna… Las vacunas producidas por el método inactivado son más fiables… [la vacuna china] se produce por el método inactivado».

Independientemente de las declaraciones oficiales, diferentes encuestas mostraron que la abrumadora mayoría de los ciudadanos turcos no confían en las vacunas de China.

Según Çağdaş Üngör, profesor de la Universidad de Mármara, esto está relacionado con los prejuicios de la sociedad turca contra China. Debido a juicios culturales y morales, a la historiografía nacionalista de Turquía y a la cuestión uigur, muchos turcos ya tienen opiniones negativas –y hasta sentir de enemistad– hacia China. Las encuestas de opinión pública respaldan esta afirmación. Según una encuesta de la Universidad Kadir Has, solo el 27 % de la sociedad turca considera a China como amigo. Esta podría ser la razón por la que el Gobierno ha tenido dificultades para impulsar la vacuna de China.

La actitud vacilante de la sociedad turca ante la vacuna china se ha reflejado también en las redes sociales. En Twitter, algunos usuarios se burlaron de la vacuna con fotos alteradas con Photoshop de Koca, que hacían parecer que recibir una inyección lo convertiría en el presidente chino Xi Jinping:

Vacuna de Sinovac, antes y después.
🤣

Vacuna de ARNm de Pfizer-BioNTech: ¿Solución al problema de las vacunas en Turquía?

En mayo de 2021, los ciudadanos turcos Özlem Türeci y Uğur Şahin, propietarios de BioNTech, ofrecieron al país un salvavidas. Tras las conversaciones de diciembre de 2020 entre BioNTech y Turquía, en abril de 2021, Turquía debía recibir 4,5 millones de dosis de la vacuna de ARNm, que según las investigaciones, produce 10 veces más anticuerpos que CoronaVac.

El 20 de mayo de 2021, en videollamada entre Şahin y el ministro Koca, ambos acordaron que se entregarían 120 millones de dosis de vacunas Pfizer-BioNTech entre julio y agosto.

La entrega de las vacunas de Pfizer-BioNTech supuso un fuerte aumento de la tasa de vacunación en Turquía. Según el Ministerio de Salud turco, hasta el 10 de agosto de 2021 se habían administrado un total de 78 245 805 dosis de vacunas, como se puede ver aquí.

Fuente: ourworldindata.org The Economist

Turquía ocupa el noveno lugar en el mundo de total de vacunas administradas. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de vacunación del Gobierno, solo el 45,9 % de la población ha recibido al menos una inyección.

En Turquía, aún no se puede vacunar a menores de 18 años, que constituyen el 27,2 % de la población. Además, muchos ciudadanos rechazan la vacunación. El 25 de julio de 2021, Koca declaró que 23 millones mayores de 18 años aún no recibían su vacuna y que casi nueve millones de personas vulnerables debían recibir una tercera dosis.

El despliegue de la vacuna en Turquía ilustra los desafíos de la iniciativa china de la Ruta de la Seda en materia de salud. El escepticismo sobre las vacunas chinas, unido a la incapacidad de China para suministrar vacunas a Turquía, ha empujado a los funcionarios de Ankara a buscar soluciones en otros países. En consecuencia, la Ruta de la Seda de la Salud languidece.


Este artículo forma parte de una investigación del Observatorio Cívico de Medios sobre las narrativas contrapuestas sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China y explora cómo las sociedades y las comunidades tienen diferentes percepciones de los posibles beneficios y perjuicios del desarrollo liderado por China. Para saber más sobre este proyecto y sus métodos, haz clic aquí.

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