Turquía y China en Mediterráneo oriental: ¿Socios o competidores?

Ilustración por Giovana Fleck, utilizada con autorización.

China es una de las últimas naciones en llegar al desarrollo del este del Mediterráneo, pero ha utilizado su Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI en inglés) como puerta de entrada a la zona. Turquía también está desarrollando su propia estrategia transregional de cooperación económica y estratégica, sobre todo la Iniciativa del Corredor Medio. En sus esfuerzos por influir en esta región, ¿Pekín y Ankara son aliados o adversarios?

Economía política mundial y geopolítica del este del Mediterráneo

Situado en el centro entre Asia, África y Europa, el este Mediterráneo ha sido una importante intersección estratégica para el comercio global a lo largo de su historia.

Además, el este del Mediterráneo ofrece la ruta marítima más corta entre los mercados asiáticos y europeos, gracias al canal de Suez que conecta el océano Índico y el mar Mediterráneo. Anualmente casi el 12 % del comercio mundial y más de un billón de dólares de mercancías pasan por el canal. Además, la región es una importante ruta para el transporte de petróleo y gas desde el golfo a los mercados europeos. Aproximadamente el 70 % de la demanda energética de Europa se transporta anualmente a través del Mediterráneo.

El este del Mediterráneo es sede de potencias regionales como Grecia, Turquía, Israel y Egipto, y su importancia geoeconómica y geopolítica ha atraído históricamente a la región a grandes potencias no regionales: Estados Unidos, junto con sus aliados de la OTAN, Rusia que ha reforzado su influencia desde la guerra civil en Siria, y ahora China que empezó a echar raíces recién finales de 2013, una vez iniciada la BRI en Turquía.

Política china en el este del Mediterráneo y la BRI

Hasta ahora, China está presente sobre todo a través de inversiones en infraestructuras, como el corredor económico China-Asia Central-oeste de Asia y la Ruta de la Seda Marítima, como el puerto del Pireo en Grecia, el puerto de Kumport en Turquía, los puertos de El Dekheila y Alejandría en Egipto, y los puertos de Haifa y Ashdod en Israel.

En Egipto, China ha invertido en la zona industrial del canal de Suez y está construyendo partes de la Nueva Capital Administrativa, además de financiar aproximadamente el 85 % del proyecto de 3000 millones de dólares como parte de su Cinturón Económico de la Ruta de la Seda. Asimismo, desde 2016, China ha invertido en varios proyectos de energía limpia en Grecia. En Israel, ha invertido en transporte, tecnología y otras industrias. La mayor inversión de China hasta ahora es la central eléctrica de carbón de Emba Hunutlu. Además, el país está en conversaciones con Turquía para financiar el proyecto Kanal Estambul, canal de navegación que pretende conectar el mar de Mármara con el mar Negro. El sector privado chino también se está involucrando en una serie de actividades: más de mil empresas chinas han invertido en sectores turcos, desde el turismo y las finanzas hasta el transporte, la minería y la energía.

En los últimos años, China también ha intentado aumentar su presencia militar en la región. En mayo de 2015, Pekín realizó su primer ejercicio militar en el Mediterráneo junto a Rusia. Dos años después, realizó un simulacro de incendio. El aumento de las relaciones económicas chinas en esta parte del Mediterráneo se remonta a un momento decisivo en 2011, cuando tuvo que evacuar a sus ciudadanos de Libia a raíz de la instabilidad en el país, y se dio cuenta de que necesitaba más esfuerzos para proteger sus inversiones en la región.

Corredor Medio de Turquía y políticas firmes en el este del Mediterráneo

En noviembre de 2015, Turquía y China firmaron un Memorando de Entendimiento para adaptar la Iniciativa del Corredor Medio de Turquía con la BRI.

A través de su Corredor Medio, Turquía pretende aprovechar su ventaja geográfica como puerta de entrada entre Asia, Europa y Medio Oriente para convertirse en un centro de comercio Este-Oeste. Estos planes fueron destacados por el ministro de Transportes e Infraestructuras, Adil Karaismailoğlu, quien dijo en una declaración en junio: «[…] con el Corredor Medio, Turquía se convertiría en una nueva base logística mundial».

En 2015, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), el principal partido opositor del país, propuso el proyecto Centro de Turquía (Merkez Türkiye), cuyo objetivo es ubicar a Turquía como centro logístico y de producción que conecte Europa, Asia y África. Este proyecto amplía el Corredor Medio a África a través de Medio Oriente mientras sigue manteniendo su compatibilidad con la BRI. Además, es una muestra del interés compartido entre el gobierno de Turquía y los partidos de la oposición.

Si Turquía puede posicionarse como zona económica entre Europa, Asia y la región de Medio Oriente  y Norte de África, el Corredor Medio podría resultar más atractivo para China y otros socios regionales, lo que aumentaría los beneficios económicos y políticos del país.

Un informe de trabajo del Banco Asiático de Desarrollo de mayo de 2021 sugiere que una zona comercial intrarregional y las políticas de integración extrarregional desarrolladas como parte del Corredor Medio podrían facilitar el compromiso entre Europa y China. Dicha zona, liderada por Turquía y apoyada por el comercio transregional, también podría reforzar el papel de Turquía para los estados regionales, Europa y China.

Sin embargo, a diferencia de la BRI china, la visión de integración regional de Turquía no incluye un corredor marítimo. En cambio, desde 2015, Turquía ha aplicado una política firme en el Mediterráneo oriental que se basa en las capacidades militares, más que en las conversaciones diplomáticas, para hacer valer sus reclamaciones de jurisdicción marítima frente a Estados regionales como Grecia, el sur de Chipre y Egipto. Sin embargo, las últimas políticas de Turquía en el Mediterráneo pueden considerarse defensivas.

En enero de 2019, el sur de Chipre (República de Chipre), Egipto, Grecia, Israel, Italia, Jordania y Palestina establecieron el Foro del Gas del Mediterráneo Oriental para crear un centro energético en la región. La exclusión de Turquía del grupo provocó tensiones en Ankara, y promovió que Turquía lanzara un esfuerzo unilateral de exploración y perforación de gas apoyado por buques de guerra. En noviembre de 2019, Turquía y Libia delimitaron su frontera marítima, que se sobreponía parcialmente con las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de Grecia y Egipto, lo que provocó fuertes reacciones por parte de ambos.

Expertos locales, como el científico İlhan Uzgel, afirman que las actuales políticas navales asertivas de Turquía en el este del Mediterráneo, resumida por la doctrina Blue Homeland de 2013, son similares a las políticas neootomanistas promovidas por el exministro de asuntos exteriores y primer ministro Ahmet Davutoğlu en la década de 2000 y principios de 2010.

Las políticas ofensivas de Turquía han provocado fuertes reacciones de otras potencias regionales y, en algunos casos, han exacerbando las tensiones. En mayo de 2020, los ministros de Asuntos Exteriores de Chipre, Egipto, Francia, Grecia y Emiratos Árabes Unidos denunciaron las actividades de Turquía en la Zona Económica Exclusiva del sur de Chipre», zona marítima en la que un Estado soberano tiene derechos especiales sobre la exploración y el uso de los recursos marinos». En septiembre de 2020, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos. Mike Pompeo, confirmó el apoyo a Grecia, como lo hizo el presidente egipcio Abdel-Fattah al-Sisi en noviembre. Al mes siguiente, el Consejo Europeo impuso sanciones a Turquía.

¿Competidores o colaboradores regionales

China suele guardar silencio sobre las tensiones en el Mediterráneo en un esfuerzo por mantener relaciones positivas dentro de la región y maximizar sus beneficios. Sin embargo, esta postura podría cambiar en función de los acontecimientos futuros.

Según Gu Zhenglong y Zou Zhiqiang de la Universidad de Estudios Internacional de Shanghái y Zhang Li de la Universidad de Estudios Internacionales de Zhejiang, las políticas de Turquía en el este del Mediterráneo están causando inestabilidad. De continuar, China podría reevaluar el papel de Turquía en la BRI.

Actualmente, China parece favorecer a Grecia para sus relaciones comerciales con Europa. El puerto de El Pireo está situado más cerca de los mercados europeos y ofrece una ruta más corta y más rentable que el Kumport de Turquía. Sin embargo, como ha demostrado el bloqueo del Canal de Suez de seis días en marzo de 2021, el desarrollo de rutas comerciales alternativas es esencial. Según el ministro Karaismailoğlu, el Corredor Medio es la ruta comercial alternativa Este-Oeste más adecuada.

Debido a esos acontecimientos, se espera que China y Turquía continúen colaborando para alinear sus visiones distintas pero superpuestas para la integración transcontinental, tal y como reforzó el vicepresidente chino Wang Qishan. Si las ambiciones políticas y militares de Ankara aumentan en la región, Pekín podría reconsiderar el papel de Turquía como socio confiable en la BRI.


Este artículo es parte de una investigación del Observatorio de Medios Cívicos sobre narrativas en competencia sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y explora cómo las sociedades y las comunidades tienen diferentes percepciones de los posibles beneficios y daños del desarrollo liderado por China. Para obtener más información sobre este proyecto y sus métodos, haz clic aquí.

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