Relaciones entre Turquía y Rusia: «Es complicado»

Captura de pantalla de video de Reuters.

El 29 de septiembre, los líderes de Turquía y Rusia se reunieron en la ciudad rusa de Sochi, cercana al mar Negro, para hablar de los conflictos en Siria y Libia, su presencia en el sur del  Cáucaso, energía y su nuevo acuerdo con respecto a misiles.

La reunión se hizo a puerta cerrada y duró cerca de tres horas. Ambos presidentes, Erdoğan y Putin, se abstuvieron de hacer declaraciones conjuntas a la prensa.

Sin embargo, una breve conversación entre ambos líderes circuló a lo largo y ancho de internet: una conversación sobre anticuerpos.

Putin: Todos los que me rodean se contagiaron de COVID-19, pero mis anticuerpos son muchos.

Erdogan: ¿Qué nivel tienes?

Putin: 15-16, no lo recuerdo.

Erdogan: Eso es muy bajo, el mío supera el millar.
😄😄

Pero si bien el presidente Erdoğan hacía alarde de su nivel personal de anticuerpos, esta bien podría ser la única ventaja posicional que tenía. Según Kerim Has, analista independiente y catedrático en la Universidad de Moscú, la reunión de fines de septiembre fue una en la que Erdoğan tenía la «carta más débil».

Erdogan va a Rusia con su peor baza en 19 años;

- está perdiendo apoyo en casa;

- la economía empeora;

- el país pone en marcha una política exterior opuesta a la de casi todos excepto los británicos;

- hay nuevos callejones sin salida en Idlib y otras tensiones regionales;

- se acaban los tratos del gas natural.

De forma similar, en su artículo de opinión para The Washington Post, la periodista Asli Aydintasbas escribió:

When Erdogan met with Putin in Sochi on Wednesday, he probably had big favors to ask and not much to offer.

The meeting between Erdogan and Putin lasted nearly three hours, and it's hard to know what Turkey got out of it. But what is clear is that Erdogan's traditional balancing act is no longer working, and Putin is the one in a position of strength, able to pressure Turkey economically and in Syria.

Cuando Erdogan se reunió con Putin en Sochi el miércoles [29 de septiembre], probablemente tenía grandes favores que pedir y no mucho que ofrecer.

La reunión entre Erdogan y Putin duró casi tres horas, y es difícil saber qué obtuvo Turquía de eso. Lo que sí está claro es que los malabarismos habituales de Erdogan ya no funcionan, y Putin es quien tiene la posición ventajosa, capaz de presionar a Turquía económicamente y en Siria.

Puntos claves

La reunión fue la primera interacción cara a cara entre ambos líderes en más de un año, dadas las restricciones impuestas por la pandemia.

Tras la reunión, ambos presidentes hablaron por separado de los resultados con medios locales. El presidente Erdoğan alabó los acuerdos militares con Rusia, reforzó los planes de comprar un segundo grupo de misiles S-400s. El primero de esos acuerdos terminó con Turquía enfrentando sanciones económicas y de movilidad internacional impuestas por Estados Unidos, y que Estados Unidos cancelara la compra turca de la próxima generación de aviones de guerra F-35 en 2019, según información de The New York Times.

Por su parte, el presidente Putin elogió los acuerdos energéticos entre ambos países, y las «concesiones» mutuas que ambos países han aprendido a hacer a lo largo de los años.

Pero además de esta cooperación bilateral, el tema más importante de la agenda entre ambos líderes fue la situación en Siria, específicamente en Idlib, donde hay signos de una nueva ofensiva del Ejército sirio contra los rebeldes respaldados por Turquía.

Rusia es el aliado principal del Gobierno sirio, apoya a su Ejército, mientras que Turquía apoya a los grupos rebeldes involucrados en el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad. Idlib es la resistencia final de las fuerzas rebeldes apoyadas por Turquía. También es el hogar de 3,4 millones de sirios, según algunas estimaciones.

Las tensiones en Idlib han estado altas a pesar del acuerdo de alto al fuego acordado en marzo de 2020 entre Rusia y Turquía. Unas 10 000 tropas turcas fueron movilizadas en la provincia para frenar cualquier ofensiva del Ejército sirio, y el país envió refuerzos antes de la reunión entre ambos presidentes. El acuerdo de 2020, se «ha visto afectado en las últimas semanas con bombardeos por tierra y aire de posiciones tomadas por los rebeldes», informó Middle East Eye. Según la plataforma de medios, citando información obtenida de un oficial turco de alto rango, ambos líderes consiguieron llegar a un acuerdo para mantener la situación en Idlib.

Una nueva ofensiva en Idlib implica que una nueva ola de sirios cruce la frontera hasta Turquía, donde ya hay unos cuatro millones de refugiados sirios. Antes de reunirse con su homólogo ruso el 29 de septiembre, el presidente Erdogan destacó la importancia de asegurar la paz en Siria, no solo por la situación inmediata, sino como un plan a largo plazo para acabar al fin con la guerra.

Según Mark N. Katz, experto de Atlantic Council, si bien la reunión en Sochi no resolvió diferencias mayores entre los dos pesos pesados de la región, «sí impidió que empeorasen». Pero los expertos locales discrepan. En una entrevista con DW, el exembajador turco Ünal Çeviköz puso la atención en la ausencia de un comunicado conjunto tras la reunión entre Putin y Erdoğan.

This meeting goes against the diplomatic conventions. Failure to make a joint statement after face to face meeting, either indicates a situation that requires state secrecy, or is a sign the government is hiding from the public whatever bargain it has made. We, are witnessing the latter.

Esta reunión va contra las convenciones diplomáticas. La ausencia de un comunicado conjunto tras una reunión cara a cara indica una situación que requiere secreto de Estado, o bien es una señal de que el Gobierno está ocultando al público el trato que sea que ha hecho. Estamos asistiendo a esto último.

El también exembajador Aydın Sezgin comparte la visión de Çeviköz, y añade en una entrevista con DW que esta es la primera vez que los presidentes se han abstenido de hacer un comunicado conjunto tras su reunión. «Es un hábito de Putin llevar siempre a sus más cercanos ayudantes y ministros a las reuniones. Vale la pena considerarlo. O bien hay elementos que merecen ser ocultados, o siguen las negociaciones», añadió.

Enfrentado con desplome financiero, el encarecimiento de la vida y los estallidos contra las comunidades de refugiados en todo el país, puede no sorprender que el presidente Erdoğan haya preferido no hacer comunicados prometedores con respecto a su reunión en Sochi con su homólogo ruso.

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