Día de los Difuntos despierta dolorosos recuerdos de violencia en El Salvador

All Souls Day El Salvador

Cementerio salvadoreño. Foto de @alcaldia_ss.

El Salvador está llenos de maravillosas costumbres y tradiciones. Estas celebraciones incluyen alegres reuniones familiares y actividades religiosas, música en vivo, comida tradicional y baile hasta entrada la noche. Muchas tienen su origen en tradiciones cristianas y otras tienen sus raíces en tiempos precoloniales.

Gente de toda edad esperar estas festividades. Por ejemplo, los niños esperan la Navidad para recibir regalos}, no ir a la escuela y encender pequeños fuegos artificiales todo el mes y disfrutar de comidas tradicionales, como panes con pollo. Los católicos esperan la Semana Santa para fortalecer su fe. Otros solamente esperan las festividades para relajarse en la playa o hacer parrilladas con la familia y amigos.

Hay una celebración salvadoreña que muchos esperan con ansias, incluido yo: el Día de Difuntos o Día de Todas las Almas, como en muchos países con raíces cristianas, las familias visitan cementerios para recordar a sus seres queridos fallecidos.

Las celebraciones por el Día de los Difuntos se originó en México hace siglos. Desde el 31 de octubre al 2 de noviembre, las personas van a los cementerios donde sus seres queridos están enterrados, limpian sus tumbas y las decoran con flores. El Día de Todas las Almas es una celebración católica que data del siglo IX, y es cuando las personas rezan por las almas de los fallecidos. Ambas tradiciones son para presentar respeto a quienes han muerto, pero las formas de conmemoración son diferentes.

Independientemente del nombre de la festividad, para muchos salvadoreños trae dolorosos recuerdos de parientes o amigos muertos o desaparecidos durante la guerra civil de El Salvador en la década de 1980 o las inestables décadas que siguieron. Cerca de 80 000 people murieron en la guerra, que tuvo mucho financiamiento de Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría, y muchos más desaparecieron o se vieron obligados a desplazarse en un país con menos de cinco millones de habitantes en esa época.

A la fecha, estas muertes siguen frescas en la mente de quienes perdieron parientes o amigos, sobre todo por la impunidad que tiene la mayoría de los culpables de atrocidades durante y después de la guerra civil.

Mi familia vivía en un pueblito rural, en el corazón del conflicto, al este de El Salvador. Fui testigo presencial de las atrocidades cometidas por el Ejército y las guerillas. En 1982, un tío mío desapareció. Yo era chico en ese tiempo, y cada vez que se encontraba un cuerpo,  debíamos ir a ver si se parecía a mi tío. Entre mis cinco y nueve años, en 1986, vi demasiados cadáveres. En 1989, me mudé a Estados Unidos.

No perdí ningún pariente cercano en la guerra, pero no fuie así para decenas de miles de familias, que perdieron padres, madres, hermanos y hermanas. Muchos que sobrevivieron a la guerra civil ahora visitan cementerios y recuerdan dolorosamente esa época oscura.

María Ofelia Barahona perdió a su esposo y dos hijos. Hasta ahora, sigue el dolor por su pérdida y tiene resentimiento, Cada noviembre, revive recuerdos amargos. Me dijo:

La guerrilla mató a mi marido y los soldados mataron a mis dos hijos. No es justo que los murieron solo por vivir en una zona conflictiva, ” dijo Ofelia.

Aunque el 2 de noviembre es una fecha inquietante para ella visita el cementerio y limpia las tumbas, lleva flores cada año, como hace miles de otros salvadoreños.

Día de los Difuntos desde El Salvador.
🇸🇻
La gente visita los cementerios para llevarles flores a sus seres queridos, es decir, los «enflorar». Algunos llevan músicos para cantarles como manera de recordar las canciones que les gustaban.

Conflictos tras la guerra

Después del final de la guerra civil, las cosas no mejoraron en El Salvador; si acaso, empeoraron en forma de un conflicto de baja intensidad. La guerra dejó a la mayoría de la sociedad salvadoreña en pobreza, con lazos familiares rotos, instituciones políticas débiles y sin salida.

Desde 1992, aumentó la violencia crónica en El Salvador: más salvadoreños han muerto en condiciones violentas después del final de la guerra civil que durante el conflicto armado. La delincuencia alcanzó su punto máximo en 2015. Ese año, mataban a un promedio de 18 personas por día, o 104 por cada 100 000 habitantes, lo que convirtió a El Salvador en uno de los países más mortales del mundo.

El 2 de noviembre, las familias que han perdido seres queridos por la delincuencia y las guerras de pandillas visitan los cementerios. Para muchos, es un doloroso recordatorio de la perpetua violencia en El Salvador.

Orlando Jimenes, o don Orlando como lo llaman cariñosamente, conoce bien este dolor. Desde 2011, ha perdido cinco nietos por la violencia de pandillas.

No les voy a dar excusas. Ellos eligieron esa vida y pagaron el precio máximo. Sin embargo, eso no lo hace más fácil, eran mis nietos y todavía los amo.

Sin embargo, no todos se sienten tristes o molestos en esta festividad. Muchos salvadoreños esperan rendir tributo a sus amigos y familia fallecidos. Algunos hasta llevan bandas de mariachi a los cementerios.

He sido muy afortunado de no haber perdidos a ningún ser querido por la violencia, pero ver la tristeza y el dolor  de muchos en este día me hace acompañarlos en su dolor. El Salvador sigue de duelo por los muertos en condiciones violentas.

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