Yasin Abu Bakr, líder de intento de golpe islamista en Trinidad y Tobago, murió 31 años después de fallida insurrección

Captura de pantalla de Yasin Abu Bakr, líder de la organización Jamaat al Muslimeen, de Trinidad y Tobago, tomada del video de YouTube «El hombre que intentó derrocar al Gobierno de Trinidad: Entrevista con Abu Bakr», del canal Vice News.

Ha muerto Yasin Abu Bakr, que dirigió un fallido golpe de Estado en Trinidad y Tobago el 27 de julio de 1990. Las primeras noticias sugieren que primero se desplomó en su casa y después murió en el hospital. Bakr, que tenía 80 años. Era líder del grupo islamista Jamaat al Muslimeen.

En la insurrección que lideró Bakr hace 31 años hubo al menos 24 muertos, y dejó muchos más con heridas físicas y psicológicas. El país también sufrió millones de dólares en daños materiales en los saqueos que siguieron, y algunos han argumentado que el hecho de que el sistema judicial no haya condenado a Bakr por sus crímenes –a pesar de una investigación formal de los hechos– es un factor clave que contribuye al grado de anarquía y delincuencia violenta que sufre el país desde entonces.

¡Vaya! Abu Bakr «El único intento de golpe islamista en el hemisferio occidental». Abu Bakr en Maraval

En 2020, a los 30 años del intento de golpe de Estado, Bakr sostuvo infamemente que no había «nada qué disculparse», y reiteró que «el Consejo Privado confirmó nuestra amnistía y nos liberó de la cárcel». Bakr también culpó a los medios locales por lo que, según él, eran representaciones negativas de Jamaat al Muslimeen.

Sin embargo, al menos para un periodista local, la noticia de la muerte de Bakr pareió un final apropiado para una semana ya agitada:

Esta semana se disputa el título de Mes de las Noticias del Año.
————–
Tuvimos un susto de bomba, dos chorros de agua, un intento de destitución presidencial que derivó en un caos absoluto en el Parlamento, un accidente de avión, noticias de regreso completo a clases en secundaria, pasamos de 1600 muertes de COVID-19. Ahora, la muerte del líder de Jamaat Al Muslimeen, el imán Yasin Abu Bakr.

La noticia del fallecimiento del líder de Jamaat al Muslimeen se difundió rápidamente en los canales de redes sociales, y muchas secciones de comentarios públicos ofrecieron sus condolencias y lo elogiaron como un héroe, lo que llevó a Bis Ram a bromear en Facebook:

Wait […] Clearly y'all born after 1990…🙏

Esperen […] Claramente todos ustedes nacieron después de 1990…
🙏

Anees Rahman replicó:

Bis Ram let this be a lesson to you that one man's terrorist is another man's freedom fighter. Life and justice [don't] fit into neat little boxes.

Bis Ram, que esto te sirva de lección: el terrorista de un hombre es el luchador por la libertad de otro. La vida y la justicia no caben en cajitas.

En Twitter, un usuario concluyó:

Que todos los bebés de la década de 1990 estén romantizan el golpe es… raro

Otro estuvo de acuerdo:

Creo que cuando quiero marcar la diferencia, rezo, investigo el tema y hablo con los afectados.

No entrego armas a jóvenes negros sin amor, les lavo el cerebro y hago que asalten el Parlamento y bombardeen una comisaría.

Eso es lo que hago.

En Facebook, el usuaurio William J Carter, profesor de tres de los hijos de Bakr, dijo:

I will state publicly that while I know some have diametrically opposite views, as Principal of his three sons […] my experience was of an entirely respectful, supportive and involved parent.

Declararé públicamente que, aunque sé que algunos tienen opiniones diametralmente opuestas, como director de sus tres hijos […] mi experiencia fue la de un padre totalmente respetuoso, solidario y comprometido.

Durante su vida, Bakr siempre adoptó el papel de revolucionario incomprendido, declaró a Vice News en 2014 que su organización estaba «limpiando el tráfico de drogas», en el que supuestamente estaban involucrados varios políticos de alto nivel. Sin embargo, las víctimas del golpe de 1990 y sus familias lo veían con un prisma muy diferente.

El presentador de noticias Dominic Kalipersad, que estaba de servicio cuando las fuerzas de Jamaat asaltaron la sede de la televisor estatal de Trinidad y Tobago y lo retuvieron junto con el equipo de producción como rehenes, se limitó a calificar el fallecimiento de Bakr como el «fin de una era».

María Rivas-McMillan recordó a las víctimas de la sangrienta insurrección, y elogió a un amigo por corregir la narrativa mediática:

Un amigo en Facebook arregló los titulares de los medios:
«Insurrecto llega a la vejez y muere de causas naturales tras causar la muerte de 24 personas y aterrorizado a una nación.

Anotado».

Otros cibernautas contaron sus recuerdos del horrible suceso:

Ese año todavía estaba en secundaria en las vacaciones de agosto. Recuerdo haber regresado a la escuela ubicada en el pueblo, vi la devastación. Los trinitenses perdieron la inocencia. Pensamos que nunca podría pasar aquí.

No tener Gobierno de repente fue una de las experiencias más aterradoras de mi vida. Los teléfonos estaban desconectados. La televisión y la radio no salían al aire. Toque de queda de 24 horas. Teníamos que quedarnos en casa bajo amenaza de muerte de los militares

Otros usuarios de Twitter adoptaron una visión menos categórica del legado de Bakr:

Este hombre era un recuerdo aterrador de mi infancia. Era muy chico para entenderlo, pero sé que actuó y provocó un cambio para lo bueno y lo malo.

Que descanse en paz. No me entristece ni nada, su muerte no me afecta, nunca lo tuve en alta estima ni lo vi como un héroe. Que su familia sea consolada en su momento de dolor.

El 10 de septiembre de 2021 se retransmitió en directo por Facebook una charla de 75 minutos de Bakr, en la que arremetía contra el Estado por supuestas injusticias relacionadas con su gestión de la pandemia de COVID-19 y amenazaba con una «guerra» contra el Gobierno. La Policía evaluó los comentarios de Bakr y consideró que no merecían ninguna otra acción.

El incidente hizo aflorar sentimientos no resueltos para muchos, como demuestra esta carta al director publicada en el sitio de noticias en línea Wired868:

There is no greater example of our misapplication of the national watchword, tolerance, than the way we treat Yasin Abu Bakr.

We tolerate a man who masterminded and led an attempted coup on our duly elected government; who was responsible for holding our parliament hostage unless his terms were met; whose people shot our PM, killed innocent police officers and destroyed our police headquarters; and who, in so doing, held us up to the world as another unstable democracy.

We gave him a get-out-of-jail-free card.

In the most amazing example of injustice, we allowed this man to walk free, deeming the ‘amnesty’ he held—while holding our PM at gunpoint—valid. If this was not a travesty of justice, I don’t know what was. […]

Things would be different, if he had expressed contrition for his attempt to overthrow the elected government and gratitude for his ‘amnesty’ and the way he’s been accepted into society. But he has done neither; and his latest diatribe on FB is just the latest example of the poisonous and ignorant invective he injects into his followers.

No hay mayor ejemplo de nuestra mala aplicación del lema nacional, la tolerancia, que el modo en que tratamos a Yasin Abu Bakr.

Toleramos a un hombre que ideó y dirigió un intento de golpe de Estado contra nuestro Gobierno debidamente elegido; que fue responsable de mantener a nuestro Parlamento como rehén a menos que se cumplieran sus condiciones; cuya gente disparó a nuestro primer ministro, mató a policías inocentes y destruyó nuestra sede policial; y que con eso nos presentó al mundo como otra democracia inestable.

Le dimos una tarjeta de salida de la cárcel.

En el más asombroso ejemplo de injusticia, permitimos que este hombre quedara libre, considerando válida la «amnistía» que mantuvo -.mientras sostenía a nuestro primer ministro a punta de pistola–. Si esto no fue una parodia de la justicia, no sé qué fue. […]

Las cosas serían diferentes si hubiera expresado su arrepentimiento por su intento de derrocar al Gobierno elegido y su gratitud por su «amnistía» y cómo se ha aceptado en la sociedad. Pero no ha hecho ni lo uno ni lo otro; y su última diatriba en Facebook no es más que el último ejemplo de los inyectables venenosos e ignorantes que inyecta a sus seguidores..

Al menos un usuario de Facebook reflexionó sobre el «vacío de poder» que creó la muerte de Bakr y sobre quién podría llenarlo. En Twitter, un usuario sugirió descaradamente que Bakr, junto con otra de las figuras más polarizantes de Trinidad y Tobago, el difunto líder religioso hindú Sat Maharaj, podría seguir causando estragos:

Me parece que Abu Bakr y Sat Maharaj, se están reuniendo ahora, tramando cómo desordenar la sociedad de Trinidad y Tobago, desde el más allá.

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