Tifón Rai arrasa ciudad del sur de Filipinas

Barco de pasajeros encallada en la carretera costera de Cebú mientras la torre de un centro comercial, al fondo, está muy dañada. Foto de Karlo Mongaya

Casi un mes después de que el tifón Rai, conocido localmente como Odette, arrasó las islas bisayas y partes de Mindanao, los habitantes de estas zonas de Filipinas siguen luchando por superar la devastación que provocó la tormenta el 16 de diciembre de 2021.

Las autoridades estiman que el tifón Rai causó daños por valor de 548 millones de dólares (28 000 millones de pesos) en las infraestructuras y la agricultura de la región. Hasta 3,6 millones de personas se vieron afectadas por la tormenta, con más de 76 000 familias obligadas a permanecer en centros de evacuación hasta el 24 de diciembre de 2021. El número de muertos ascendió a 405 personas y 82 seguían desaparecidas a 1 de enero de 2022.

La ciudad de Cebú fue duramente golpeada por el tifón Rai, con daños residenciales que alcanzaron los 33,2 millones de dólares (1700 millones de pesos), según el alcalde de la ciudad, Michael Rama. La electricidad sigue sin estar disponible en algunas partes de la ciudad y no se espera que se restablezca por completo hasta finales de enero de 2022. La destrucción provocada por el tifón añade tensión a una economía que ya se tambalea por el impacto de la pandemia de coronavirus.

Cebú es conocida como la «Ciudad Reina del Sur» de Filipinas, y es un importante centro comercial, turístico y cultural del sur del país. Está en el corazón de Metro Cebú, que es el segundo mayor centro urbano del país fuera de la capital, Manila. En enero de 2015, la ciudad acogió la Cumbre de Medios Ciudadanos de Global Voices.

Tifíón Rai en Cebú

Durante el apogeo de la tormenta, algunos grandes centros comerciales y oficinas gubernamentales, como el Capitolio Provincial de Cebú, abrieron sus puertas para aceptar a los evacuados. Los cibernautas captaron al tifón Rai cuando golpeaba uno de los distritos comerciales más exclusivos de Cebú:

Árboles arrancados en Parque Tecnológico Apas Cebu a las 8 pm. Fotos de Patrick Lewis Arboneda a través de Art Lubiano que añade: «esto es cerca del edificio de JP Morgan Chase & Co. Puno yan ng árboles antes de la llegada de Odette».

MIRA. En este video, Patrick Lewis Arboneda graba lo que describió a Art Lubiano como un «ipo-ipo» (chorro de agua) en el Parque Tecnológico, en Apas, Ciudad de Cebú, poco antes de las 10 de la noche del 16 de diciembre.

Estaba visitando a mis padres y hermanos en ciudad Talisay, la zona suburbana al sur de Cebú, cuando el tifón Rai azotó la víspera del 16 de diciembre. Esa noche se produjo un corte de electricidad mientras los fuertes vientos derribaban árboles y dañaban casas del barrio, incluida la nuestra.

Los días siguientes los pasamos limpiando los escombros y despejando las vías que se habían vuelto intransitables, al tiempo que conseguíamos alimentos y artículos de primera necesidad para nuestro hogar de clase media. Conseguimos agua de la bomba de agua manual de un vecino y cargamos aparatos en establecimientos comerciales con generadores eléctricos. Otros son menos afortunados.

Los árboles caídos y los escombros bloquean una calle residencial alrededor del barrio del autor en la ciudad de Talisay, Cebú. Foto del autor

Las carreteras del área metropolitana de Cebú estaban sembradas de árboles caídos, líneas eléctricas y escombros de casas y propiedades dañadas. Los lugareños tuvieron que hacer largas colas en las gasolineras para obtener combustible, en las tiendas de suministro de agua, en los cajeros automáticos y en las tiendas de comestibles, en medio de un apagón general y de la pérdida de la señal de telecomunicaciones.

MIRA: Tungkop, Minglanilla, Cebú en las secuelas de Odette a partir del 19 de diciembre de 2021. También se ven largas colas en una gasolinera.

📸 AMA Sugbo-KMU

Ryan Macasero, de la oficina de Cebú del sitio de noticias filipino Rappler, escribió sobre la experiencia de su equipo al cubrir el impacto de Odette en la ciudad de Cebú. Mientras recorría la ciudad en la mañana del 17 de diciembre, observó cómo la gente se ayudaba a restablecer el orden en medio de la virtual ausencia de ayuda gubernamental:

There were no authorities in sight. No one manning the chaos at the intersections.

The general mood, however, was hardly lawless. There was no looting. Cebuanos waited for their turns in line at the convenience stores, supermarkets, gas stations once they opened. They waited for their water rations.

There was no violence, only uncertainty – and fear.

No había autoridades a la vista. Nadie vigilaba el caos en los cruces.

Sin embargo, el ambiente general no era anárquico. No hubo saqueos. Los cebúes esperaban su turno en las colas de las tiendas, los supermercados y las gasolineras una vez abiertas. Esperaban sus raciones de agua.

No había violencia, solo incertidumbre y miedo.

Aunque se sabía que el tifón Rai se acercaba, la falta de advertencia sobre su intensidad hizo que algunos no estuvieran preparados para la tormenta. Algunos cibernautas expresaron su frustración por la falta de cobertura de los medios nacionales durante el periodo inmediatamente posterior al tifón:

¿Soy yo o la cobertura de los medios nacionales sobre el ataque del supertifón Odette en Bisayas y Mindanao no es tan amplia e intensa como debería? La gente necesita ayuda urgentemente y una catástrofe como ésta es de interés nacional

Sin embargo, los propios periodistas y corresponsales locales se sobrepusieron a la situación extrema para dar cobertura al tifón Rai:

¿Soy yo o no hay suficientes medios que informen de esta emergencia nacional?
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Nosotros también somos víctimas del tifón, pero estamos sobre el terreno, enviando todo lo que podemos con la poca señal y energía que tenemos.

Por favor, marca nuestra página de historias en desarrollo especialmente dedicada a la cobertura de Odette:

Los medios alternativos de base, como Aninaw Productions, destacaron a los sectores y comunidades marginados.

MIRA: Los ciudadanos de Sitio Bato, Barangay Ermita y el cercano Mercado Público de Carbón reciben comidas de grupos de ayuda. Es en respuesta al poco suministro de alimentos en Cebú como resultado del Super Tifón

Se necesita más ayuda

Aunque los tifones son habituales en un país tropical como Filipinas, en los últimos años han azotado a la nación tifones más fuertes. Algunos recuerdan que la última vez que una tormenta causó el mismo nivel de destrucción en Cebú fue el tifón Mike (conocido localmente como Ruping) en 1990.

Los ecologistas afirman que esto debería ser una llamada de atención para que el Gobierno adopte medidas concretas para hacer frente al cambio climático: «Estos tifones serán peores, más impredecibles y más destructivos si [el Gobierno] sigue solamente reaccionando a la ante la crisis climática».

Las condiciones están mejorando lentamente para los habitantes de muchas partes de Cebú, mientras continúan los trabajos de ayuda y rehabilitación en las zonas afectadas. Pero se necesita más ayuda, especialmente en las provincias más remotas de Bisayas y Mindanao, que se han visto igualmente afectadas.

Esto es especialmente cierto con el reciente aumento de los casos de COVID-19 causados por la variante ómicron, que ahora amenaza con extenderse a partes del país aún afectadas por la devastación causada por el tifón Rai.

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