Twitter y Facebook no combatirán la desinformación en las próximas elecciones de Kenia

Carteles electorales en Kenia. Foto de Heinrich-Böll-Stiftung, 4 de marzo de 2013 (CC BY-SA 2.0).

En África, las compañías de redes sociales, como Twitter y Facebook, dan más importancia a desarrollar nuevos productos o a corregir fallas en sus productos ya lanzados al mercado que a elaborar herramientas y estrategias integrales para combatir la información falsa y perjudicial que se difunde a través de sus plataformas de redes sociales en épocas de elecciones democráticas.

En 2020, Nu Wexler, exjefe del equipo de comunicación política de Twitter, describió las elecciones de Estados Unidos como «el Super Bowl«. Por el contrario, Frances Haugen, quien filtró información de Facebook, insinuó que la plataforma no tenía controles de seguridad en los mercados de habla no inglesa, incluido África. Con esto, ¿se puede asumir que las elecciones en os países en desarrollo se usan como experimento para que las compañías dueñas de redes sociales pongan a prueba sus herramientas de desinformación?

Luego del fallido intento por impedir que entidades extranjeras interfirieran e influyeran en las elecciones de Estados Unidos de 2016 a través de la desinformación organizada, Facebook y Twitter prepararon y desarrollaron proactivamente mecanismos y herramientas digitales eficaces para enfrentar las noticias falsas e informaron sobre este proyecto antes de las elecciones de 2020. En vista de esto, se puede asumir que se adoptará un enfoque similar para eliminar la información falsa sobre un tema en específico, por un incidente parecido durante las elecciones de Kenia en el 2016.

Las próximas elecciones en Kenia están programadas para realizarse el 9 de agosto de 2022, sin embargo, ni Facebook ni Twitter han dado a conocer una estrategia para combatir la desinformación durante las elecciones.

Aumenta la desinformación antes de las elecciones

Las elecciones en Kenia son famosas porque la desinformación se multiplica por las plataformas de redes sociales. Durante las elecciones de 2017, los bots de Twitter representaron una cuarta parte de las voces influyentes en la plataforma y tenían como objetivo principal difundir narrativas negativas sobre los temas principales del momento y sobre los candidatos políticos y las anomalías electorales que se percibían.

A principios de 2022, los blogueros del bando de Willian Ruto, vicepresidente de Kenia y candidato a la presidencia, publicaron un video en Twitter con la etiqueta Railathebetrayer [Raila traidor]. que fue tendencia y marcó las conversaciones de la red social. El objetivo de la campaña era desenmascarar a Raila Odigna, uno de los principales candidatos, de quien se dice que traicionó a otros políticos en su carrera política.

Las próximas elecciones en Kenia ya están pasando por sus primeras dificultades debido a que los contendientes políticos se han visto envueltos en intensas acusaciones. Además, las campañas de desinformación empezaron a aumentar en Facebook y Twitter, sin herramientas adecuadas para frenarlas.

La encuesta realizada en 2021 por Reuters Institute Digital News indicó que al 75 % de los consumidores de noticias en Kenia se les hace difícil distinguir entre lo que es real y lo que es falso en Internet. Asimismo, es de conocimiento público que la desinformación política se propaga tres veces más rápido que cualquier otra información falsa en las plataformas de redes sociales.

Para los ciudadanos esto es preocupante, porque los políticos y los influenciadores extranjeros utilizan estas plataformas como armas para promover narrativas perjudiciales que ponen en peligro la integridad de las elecciones en Kenia.

Verificadores de datos poco impacto en la creciente industria de la desinformación

En 2019, Facebook dio detalles de cómo se está preparando para las elecciones en África e informó que utilizará estrategias que incluyen asociarse con verificadores de datos locales, impulsar la alfabetización digital, promover el compromiso cívico y transparentar los anuncios políticos. En marzo de 2022, la compañía dueña de la red social señaló que para proteger la integridad de las elecciones y aumentar su transparencia corroborará la identidad de los publicistas políticos antes de activar sus anuncios. Además, la compañía permitirá el acceso público a su biblioteca de anuncios para que cualquiera pueda ver cuánto dinero se gasta en los anuncios políticos y quién los paga.

Esta estrategia utilizada por muchas plataformas de redes sociales para resolver los problemas de desinformación durante las elecciones no dará mayores resultados en países como Kenia. El país cuenta con una industria de la desinformación muy organizada que se nutre de acontecimientos importantes, como las elecciones, los debates sobre proyectos de ley, entre otros, para obtener ingresos. Los políticos de Kenia contratan a influenciadores en redes sociales que crean seudocuentas con gran número de seguidores y las utilizan para orientar el discurso cívico a su beneficio y dirigirse a los jóvenes con campañas de desinformación.

Durante el debate de la famosa iniciativa Building Bridges —proceso de revisión constitucional en Kenia— se pagó a influenciadores en Twitter, que realizaron campañas que influyeron en la opinión pública y que desacreditaron a destacados activistas, periodistas y jueces kenianos que se oponían a la iniciativa.

Como muy bien señaló Nanjala Nyabola, activista keniana de derechos humanos y directora de Global Voices: «Estamos en una época en la que hay mucho dinero en la política y gran parte de ese dinero se está desviando hacia lo que se está haciendo en internet, con el fin de intentar que el comportamiento político de las personas se modifique y poder cumplir con los fines de quienes tienen el poder, tienen influencia… «.

Por lo tanto, será inútil que Twitter y Facebook releguen la responsabilidad de erradicar la desinformación política a los verificadores de datos independientes. Los socios de las plataformas de verificación de datos enfrentan dos retos claves: primero, no tener la capacidad ni el tiempo para revisar el abundante contenido en las plataformas de redes sociales y, segundo, que el contenido perjudicial que pueda amenazar la integridad de las elecciones no será priorizado por las plataformas a menos que los verificadores de datos decidan hacerlo. Los socios de las plataformas de verificación de algunas compañías dueñas de redes sociales en África han reconocido que aunque su trabajo sí ha marcado alguna diferencia, su impacto es muy limitado. En concreto, las redes sociales no tienen voluntad para invertir ni utilizar sus recursos para proteger la integridad de las elecciones de Kenia.

La incapacidad de las plataformas dueñas de redes sociales para aprender de cómo Cambridge Analytica recolectó datos de Facebook ilícitamente para crear narrativas negativas e influir en las elecciones de Kenia de 2017, deja mucho que desear por parte de estas plataformas en su intento de luchar contra la desinformación en África.

Facebook y Twitter deben definir una estrategia e invertir en una solución para el problema de cómo sus algoritmos van a «restringir contenido» y eliminar la capacidad de optimizar y amplificar el odio y el contenido falso. Esto reducirá significativamente la facultad que tienen los políticos en Kenia para difundir contenido que divide a las personas con solo un clic.

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