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Marea de protestas contra la explotación minera de los fondos marinos

Categorías: Oceanía, Fiyi, Palau, Ambiente, Ciencia, Gobernabilidad, Medios ciudadanos, Relaciones internacionales, Green Voices
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La #BlueMarch (Marcha azul) en Lisboa contó con la presencia de ecologistas y activistas opuestos a la explotación minera de los fondos marinos. Foto [1] publicada en la cuenta de Twitter de la Deep Sea Conservation Coalition (Coalición para la Conservación de las Profundidades Oceánicas).

Líderes políticos, científicos, defensores del ambiente y grupos de la sociedad civil llegados de todas partes del mundo expresaron su oposición contra la explotación minera de los fondos marinos durante la Conferencia sobre los Océanos celebrada por Naciones Unidas que tuvo lugar entre el 27 de junio y el 1 de julio en Lisboa (Portugal).

La explotación minera de los fondos marinos es la práctica de excavar el fondo del océano para recolectar minerales raros, como manganeso, cobalto, cobre y níquel, que suelen utilizarse para la fabricación de baterías, sobre todo las de los vehículos eléctricos. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, por su nombre en inglés), organismo de Naciones Unidas, está redactando reglamentos que la industria minera podría usar en 2023. Nauru, nación insultar del Pacífico, ha expresado ya su interés en permitir la explotación minera de los fondos marinos que abarca su territorio.

Pero otras comunidades del Pacífico se oponen terminantemente a la explotación minera de los fondos marinos [2] y alegan el destructivo legado colonial de los efectos de las pruebas nucleares llevadas a cabo en la región.

En la Conferencia de los Océanos celebrada por Naciones Unidas, los dirigentes de Palaos y Fiyi lideraron la puesta en marcha [3] de la Alliance of Countries Calling for a Deep-Sea Mining Moratorium (Alianza de países por una moratoria a la explotación minera de los fondos marinos). El presidente de Palaos, Surangel Whipps Jr., declaró en la conferencia [4]:

We all have to make sacrifices and come together as nations to achieve the greater good for our planet and our people. We know that deep-sea mining compromises the integrity of our ocean habitat that supports marine biodiversity and contributes to mitigating the impacts of climate change.

Es necesario que todos hagamos sacrificios y nos unamos como naciones en pos del mayor beneficio para nuestro planeta y nuestra gente. Sabemos que la explotación minera de los fondos marinos compromete la integridad de nuestro hábitat oceánico, hogar de la biodiversidad marina y que contribuye a mitigar los impactos del cambio climático.

¡La resistencia a la minería de los fondos marinos está tomando mucho impulso en la Conferencia de Naciones Unidas sobre los océanos! Ayer Surangel Whipps lideró un llamado a la Alianza de Países para que cesen sus actividades mineras de los fondos marinos; hoy la eurodiputada francesa Marie Toussaints ha lanzado un llamado internacional de parlamentarios para obtener una moratoria.

El primer ministro de Fiyi, Frank Bainimarama, añadió:

If allowed to go ahead, mining will irreversibly destroy ancient deep sea habits and impact those who rely on the ocean for their livelihood.

Si permitimos su práctica, la explotación minera destruirá irreversiblemente los antiguos hábitos de las profundidades marinas y afectará a quienes dependen del océano para subsistir.

Fiyi se ha unido a la Alianza para una moratoria de la minería de los fondos marinos porque nos negamos a destruir algo sobre lo que aún no tenemos suficiente información.

Los posibles descubrimientos que podrían derivarse de la explotación minera de los fondos marinos podrían conllevar un daño irreversible; tenemos que anteponer el conocimiento y defender los fondos marinos.

El Gobierno de Fiyi ha advertido que la explotación minera de los fondos marinos «pondrá en más peligro» [14] la vida de las personas «que ya están sufriendo los desastres provocados por el cambio climático».

A su vez, en otra charla de la conferencia, el presidente francés Emmanuel Macron también se manifestó en contra [15], aunque Francia tiene acuerdos de exploración con la ISA. El representante de Estados Unidos en materia del clima pidió más estudios [16] sobre el impacto de la explotación minera en los fondos marinos. En una carta presentada en la reunión anual de los Estados Parte de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar a principios de junio, Chile pidió una moratoria de 15 años [17] para adoptar normas que permitan la explotación minera de aguas profundas.

Arlo Hemphill, director del proyecto de océanos de Greenpeace, señaló la creciente oposición [18] contra la explotación minera de los fondos marinos:

The wall of silence is finally being shattered as countries begin to speak out against the destructive deep-sea mining industry, which would put the health of the ocean on which we all depend and the lives and livelihoods of billions of people living in coastal communities at risk.

El muro de silencio comienza por fin a resquebrajarse conforme los países empiezan a pronunciarse contra las consecuencias destructivas que traería la explotación minera de los fondos marinos, que pondría en peligro la salud del océano, un medio del que todos dependemos y del que viven miles de millones de personas de las comunidades costeras.

Mientras tanto, 146 parlamentarios han firmado la declaración global parlamentaria por una moratoria a la explotación minera de los fondos marinos. Esa declaración [19] ofrece una alternativa a los Estados que tenían la intención de continuar con la práctica de explotación minera para extraer los minerales que contribuyan a la transición hacia la conocida como «economía verde»:

Rather than launching a vast new extractive industry, States should be investing in new technologies and systems that reduce the demand for raw minerals through reuse, recycling and innovative design. The green transition must not come at the expense of biodiversity and our planet’s biggest natural carbon sink.

En vez de impulsar una nueva y amplia industria extractiva, los Estados deberían invertir en nuevas tecnologías y sistemas que reduzcan la demanda de materias primas minerales por medio del fomento de la reutilización, el reciclaje y el diseño innovador. La transición verde no debe producirse a expensas ni de la biodiversidad ni del mayor sumidero natural de carbono de nuestro planeta.