Cómo se entrelazan fútbol y política en un Brasil polarizado tras elecciones

Brasil entrará en la temporada de la Copa del Mundo todavía polarizado políticamente y con sentimientos contradictorios sobre su selección de fútbol. Obra de Global Voices

Las elecciones presidenciales, fuertemente polarizadas, tuvieron como resultado que el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva ganara la presidencia de Brasil sobre el titular de extrema derecha Jair Bolsonaro. El proceso electoral se extendió de la arena política al campo de fútbol, y famosos futbolistas, en actividad y retirados, opinaron sobre los candidatos.

Estrellas como Neymar Jr, Juninho Pernambucano y los campeones del mundo de 1994 Romário y Bebeto expresaron su apoyo a su candidato preferido, y algunos incluso participaron en las campañas y entrelazaron el fútbol y la política antes del Mundial de Catar.

La relación de muchos brasileños con la selección nacional y su camiseta es contradictoria desde hace tiempo, el clásico uniforme amarillo se convirtió en un símbolo asociado a la derecha y extrema derecha y se vinculó a acciones antidemocráticas ocurridas tras las elecciones, lo que fomentó una falsa narrativa sobre los errores del sistema electoral.

En un país que se hacía llamar » el país del fútbol«, en el que el deporte se considera una afición nacional, los futbolistas brasileños parecen a menudo más y más alineados a la derecha políticamente, lo que en el escenario actual significa Bolsonaro.

En una entrevista con AFP, el historiador João Malaia dice que este perfil expresa el crecimiento que ha logrado recientemente la derecha, sobre todo la extrema derecha, en Brasil. Sugiere que como muchos futbolistas se hicieron millonarios de la noche a la mañana, empiezan a identificarse con el discurso de derecha a pesar de sus orígenes humildes.

Explica que la retórica de Bolsonaro «está muy volcada al éxito personal, a la propia capacidad de cada uno para superar todas sus dificultades. Y cuando uno ve la trayectoria de un futbolista, es un ejemplo de ese discurso».

Fútbol y política han sido durante mucho tiempo una extraña pareja en todo el mundo. Desde la segunda Copa del Mundo en 1934, cuando Italia estaba bajo régimen fascista que utilizó el torneo para ganarse el apoyo de sus ciudadanos. En 2018, Rusia organizó la Copa del Mundo, y los críticos señalaron que el torneo fue utilizado como propaganda por el gobierno de Putin. Esto es especialmente evidente en el estado sudamericano de Brasil.

Ya en 1970, el entonces gobierno militar, encabezado por el presidente Emillio G. Medici, impuso su papel en la formación y la selección del equipo nacional, con la selecao que ganó su tercer título en 12 años.

Los movimientos antifascistas entre los aficionados también han marcado posición en los últimos años, remando a otros grupos del pasado.

Corinthians de São Paulo, el único equipo de las grandes ligas que felicitó a Lula por la elección, estuvo detrás de un movimiento de 1982 llamado Democracia Corinthiana, liderado por jugadores como Sócrates, Casagrande y otros.

El grupo representaba una fuerza política que pretendía acabar con la dictadura militar, y resaltaba la relación entre el fútbol y la política. Con su influencia, reunió a los seguidores del club y a los candidatos presidenciales preferidos.

Jugadores a favor de Bolsonaro

Thiago Silva declarou apoio a Jair Bolsonaro nas redes sociais

Imagen cortesía de Thiago Silva por Jovem Pan (y WhatsApp).

Bolsonaro ha utilizado el fútbol durante su mandato como herramienta para mostrarse como un tipo normal, como todos los demás. Pese a declararse aficionado del Palmeiras (club polideportivo del distrito de Perdizes, São Paulo, NdT), suele posa con camisetas de otros equipos brasileños, incluso rivales, y se presenta en los estadios para ver los partidos.

Sin embargo, también se acercó a jugadores actuales, o retirados, durante su gobierno. Neymar da Silva Santos Junior, conocido popularmente como Neymar, es quizás el mejor ejemplo.

Neymar, que actualmente juega en el equipo francés Paris Saint-German (PSG), reforzó su apoyo a Bolsonaro en septiembre, y apoyó su campaña en las redes sociales.

Algunos relacionaron el apoyo con los problemas de deudas de Neymar con la administración tributaria de Brasil. En 2019, el padre de Neymar se reunió con Bolsonaro y Paulo Guedes, ministro de Economía, para tratar el asunto. El actual presidente negó la condonación al deportista, pero entre sus aficionados contrarios a Bolsonaro se popularizó en los últimos días de campaña el lema «oye, Neymar, tendrás que declararlo».

Thiago Silva, que juega con el Chelsea en la Premier League inglesa, también utilizó sus redes sociales para declarar su apoyo a Bolsonaro, compartiendo mensajes paralelos a los lemas de la campaña bolsonarista.

God, country, family and freedom.I hope that democracy is respected and that everyone can exercise their citizenship freely.

Dios, Patria, Familia y Libertad. Espero que se respete la democracia y que todos puedan ejercer su ciudadanía libremente.

Daniel Alves, otro afamado jugador de Brasil, utilizó el lema en su página de Instagram:

 

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¡Juntos por el país que amamos!

Rivaldo, campeón con la selección nacional en la Copa del Mundo de Japón y Corea del Sur de 2002, también utilizó sus redes sociales para apoyar al voto a favor de Bolsonaro:

«Los pecados de una nación hacen que siempre cambien sus gobernantes, sin embargo el orden se mantiene con un líder sabio y sensato» –Proverbios 28:2

Ronaldo de Assis Moreira, más conocido como Ronaldinho Gaucho, otro campeón de la Copa del Mundo 2002, es otro futbolista vinculado a Bolsonaro.

El expresidente lo nombró Embajador de Turismo en 2019, y mandó a sellar por cien años los expedientes relacionados con las negociaciones para su liberación, tras ser acusado de viajar con un pasaporte falso a Paraguay en 2020.

Jugadores a favor de Lula

Por otro lado, el presidente electo Lula, aficionado del Corinthians, también tenía jugadores actuales, retirados y exentrenadores que apoyaban su candidatura.

Juninho Pernambucano, más conocido por su paso en el equipo francés Olympique Lyonnais, dijo en una entrevista para el diario El Pais en 2018,que sintió repugnancia al ver que los futbolistas apoyaban a la derecha y a Bolsonaro.

Cuando el entrevistador le pidió que hiciera un paralelismo entre fútbol y política, respondió:

O futebol está tão perdido quanto o Brasil. A diferença é que o futebol ainda tem o talento a seu favor e pode demorar menos para sair do buraco.

El fútbol está tan perdido como Brasil. La diferencia es que el fútbol aún tiene talento de su lado y puede tardar menos en salir del agujero.

En las elecciones de este año, se comprometió con la campaña de Lula e incluso afirmó en un mensaje de Twitter que fue él quien habló por teléfono con Lula justo después de que se confirmó su victoria:

Estaba en la línea felicitando y pidiendo bendiciones al papá.
😅

Raí, otro futbolista retirado, hizo el típico gesto de Lula (el puño izquierdo cerrado, NdT) y mostró su apoyo durante su discurso en la ceremonia de entrega del premio internacional que lleva el nombre de su hermano mayor, el ídolo del Corinthians, Sócrates. Ahora forma parte del equipo de transición del Gobierno.

En su edición inaugural, el «Premio Sócrates», premio de la FIFA que galardona a futbolistas involucrados en causas sociales, fue ganado por Sadio Mane, futbolista senegalés.

Entre los de la nueva generación que apoyan a Lula figuran Igor Julião, que juega en Portugal, y Paulinho, jugador del Bayern Leverkusen (Alemania), que hizo historia al celebrar un gol con la selección brasileña en honor a Exu:

El mejor presidente de la historia ha vuelto.
🌟❤️🇧🇷

Vanderlei Luxemburgo, entrenador brasileño que dirigió la selección brasileña y el Real Madrid, también apoyó a Lula:

¡Felicidades, Lula! Brasil merece ser feliz de nuevo. Gracias a todos los brasileños que salieron al campo y jugaron como nunca lo hicieron antes de lograr esta victoria.
Lula presidente de Brasil.

Brasil es la única selección presente en todas las ediciones de la Copa del Mundo y la que tiene más títulos hasta la fecha, cinco en total, y es una de las principales aspirantes a la Copa de 2022.

Incluso con las elecciones terminadas, el país sigue dividido, con manifestantes que piden intervención militar. Una encuesta reciente muestra que uno de cada cuatro brasileños dice estar resentido con la camiseta amarilla por culpa de la política, y en las calles ya no se siente la temporada del Mundial como antes, como señaló el periodista Fabio Victor:

Se acerca final del año. Estamos a pocos días de la Copa del Mundo. En otros tiempos, habría euforia y fiestas por doquier. Sin embargo, las calles siguen con un ánimo fúnebre. El país enfermó tanto en estos últimos cuatro años que la convalecencia será también larga, una tristeza.

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