Deportan a tiktoker Nekoglai de Moscú a Moldavia con signos de tortura

Nekoglai, antes y después de que lo enviaran al centro de deportación de Moscú. Composición de Daria Dergacheva a partir de capturas de pantalla de uno de los videos de Nekoglai, y de la publicación de Telegram de RIA Novosti.

El tiktoker Nekoglai tiene 9,6 millones de seguidores y es una sensación entre los adolescentes. Vive en Moscú y suele producir videos en ruso en los que hace fonomímica con una canción de fondo. El 8 de noviembre de 2022, Nekoglai grabó un video de parodia de un soldado ruso. El video original se estrenó en un canal de Telegram que hace propaganda a favor de la guerra, y muestra a un soldado acostado solo en una trinchera, antes de ser bombardeado con dos granadas desde un (presunto) dron ucraniano, que lanza con la mano. En su video de parodia, el adolescente bloguero Nekoglai se acuesta en una alfombra y tira «la granada».

Ekaterina Mizulina, directora de la «Liga para un internet segura» (fundación rusa relacionada con el Estado) y autora de muchas restricciones impuestas en la internet rusa, lo denunció por hacer este video. Mizulina es hija de la conocida diputada rusa Elena Mizulina (autora de varias leyes represivas para la comunidad LGBTQ+ y los «valores familiares»). La joven Mizulina dijo en su canal de Telegram que apelaría a la Policía y a la Fiscalía General para que investigaran el video de Nekoglai porque está «desacreditando al Ejército ruso».

Nekoglai es ciudadano de Moldavia. Por la acusación de Mizulina, fue detenido el 9 de noviembre por «infringir la ley de inmigración» y enviado en un centro de detención para inmigrantes, tras lo cual el tribunal de la región de Presnya de Moscú dictaminó rápidamente su deportación a Moldavia. Los abogados del bloguero apelaron la decisión, pero el tribunal de la ciudad de Moscú la respaldó el 11 de noviembre. Tras la decisión del tribunal, la agencia de noticias estatal rusa RIA Novosti publicó un video de Nekoglai con el pelo característico y las cejas afeitadas, y la cara con señales de golpes. En el video, el bloguero dice: «ahora entiendo realmente el error que cometí. Me arrepiento, estoy muy avergonzado. Creo que si hubiera estado en el lugar de ese soldado en la trinchera, no habría sobrevivido. Me siento como un animal. Perdónenme, por favor, si es posible».

No es la primera vez que la Policía rusa y las máquinas de propaganda utilizan videos de autovergüenza de una persona para castigar la disidencia y promover el miedo en los demás. Como escribió la BBC, la Policía ha utilizado cada vez más este «ritual de culpa y vergüenza», primero en las repúblicas del norte del Cáucaso, y luego en toda Rusia, para mostrar públicamente el «remordimiento» y el miedo de quienes protestan. El régimen de Lukashenko aplicó la misma táctica en Belarús después de que estallaron las protestas masivas contra las elecciones fraudulentas de 2020.

Como informa Meduza, los defensores de Nekoglai sugirieron que estaban maltratando al bloguero en el centro de detención. El abogado preguntó si se había utilizado la fuerza física contra él, a lo que Nekoglai, según la agencia estatal de noticias rusa TASS, «con lágrimas en los ojos» respondió que no y dijo: «solo quiero que me deporten más rápido, no quiero esperar, quiero volver a casa. Estoy muy avergonzado, me arrepiento de todo».

Uno de los comentarios en el video de Nekoglai en TikTok decía, en rumano: “Brat noi te așteptăm mai repede la Moldova ca aici contentul tau va fi mult mai interesant, tot va fi bine!” [Hermano, te esperamos en Moldavia lo antes posible, porque aquí tu contenido será mucho más interesante, ¡seguirá siendo bueno!].

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