Colmena: una plataforma de código abierto de medios indígenas y comunitarios

Ilustración de Global Voices

La pandemia del COVID-19 impactó a muchos medios comunitarios, que tuvieron que cerrar y que suelen tener escasa conexión de internet. Se buscó soluciones para fortalecer la conexión, solidaridad y comparte de herramientas e información entre medios comunitarios, liderados por pueblos originarios y comunidades rurales. Colmena, una sala de producción digital y radial, es uno de esos remedios, un legado de la crisis de COVID-19 sumada a la de la desinformación, que busca ser un espacio para comunicadores y periodistas comunitarios de Latinoamérica (México, Guatemala, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil) y África (Marruecos, Tunicia, Ghana, Burkina Faso, Kenya).

El internet es una de las infraestructuras de comunicación que es escaso en territorios rurales donde viven los pueblos originarios. Para muchos, esto es la consecuencia del abandono por los estados y la represión por la colonización de culturas hegemónicas. Han constantemente buscado maneras de afrontar las problemáticas que día a día perduran, como lo son la falta de servicios básicos (luz, agua, drenaje, salud, educación) y como mencionamos, la infraestructura de comunicación (internet, carreteras). En estas comunidades, el periodismo es local y suele ejercerse por radios comunitarias.

Colmena desarrolló un sitio de código abierto donde puedan desenvolverse todas las actividades periodísticas sin necesidad de internet o con poca conectividad, para mantener en conexión a estas mismas comunidades en tiempos de crisis. Se encuentra en la encrucijada entre ser una sala de producción, una comunidad y un medio de comunicación. Surgió con fondos de DW Akademie. En América latina, los miembros son la red de medios comunitarios REDES de México, las estaciones de radio colombiana Ocaina, la ecuatoriana Remando, y la peruana Unión de Mujeres Aymaras del Abya Yala, varias radios brasileñas, el medio digital boliviano Muy Waso, entre otros.

Entrevisté a Adrián López Angulo, quien forma parte de la coordinación de medios en América Latina de Colmena.

Unión de Mujeres Aymaras del Abya Yala, Perú.

Unión de Mujeres Aymaras del Abya Yala, Perú.

Global Voices: ¿Por qué «Colmena», qué significa ese nombre?

Adrián López Angulo (ALA): Es una historia que me gusta mucho y siento que ejemplifica cómo trabaja el proyecto. Se eligió de manera colectiva entre medios de América Latina y África. Cada cuál, después de varias sesiones donde se hablaron de los sueños en los territorios, propuso un nombre que significara su trabajo comunicativo. Se realizó una votación, entre todas las propuestas que surgieron y quedó Colmena. Al final el nombre se toma como metáfora, pero también fue importante a la hora de generar el diseño de la aplicación.

Nos identificamos con la diversidad de colmenas que existen en el mundo. No hay sólo una forma de hacer colmena ya que los territorios son megadiversos. Ahora las abejas, y su vital labor de polinización, están siendo afectadas por los monocultivos y la industrialización acelerada que sólo tiene fines económicos. La misma reflexión entra para la comunicación hecha desde, con y para los territorios y comunidades. Existen plataformas e intereses que buscan homogeneizar los discursos, las lenguas y necesidades. Que los medios hayan elegido el nombre “Colmena”, para mí, es una apuesta por la diversidad; por entender que dentro del mundo hay muchos mundos que son necesarios de respetar y cuidar.

GV: ¿Qué hace a Colmena un medio diferente?

ALA: Es importante entender que Colmena nace del encuentro y la comunicación entre diversos medios, organizaciones y personas. Colmena busca ser una plataforma, hecha con software libre y open source, para el fortalecimiento de la comunicación comunitaria, popular, alternativa, indígena y un etcétera amplio. Aquella comunicación que surge desde y con las personas que habitan los diversos territorios y buscan aportar a las necesidades y sueños locales.

La idea es que la plataforma cuente con las herramientas necesarias para la producción de contenido: “todo en uno”. También, que funcione como un espacio de encuentro, comunicación, traducción y organización entre personas y colectivos que trabajan y luchan por procesos de comunicación que abonen a los diversos territorios; actualmente la plataforma está traducida en seis idiomas.

GV: ¿A qué problemáticas se ha enfrentado Colmena?

ALA: Comenzamos en pandemia así que el trabajo a la distancia hace indispensable conexiones estables de internet o de datos móviles; algo que se vuelve complicado por condiciones geográficas, sociales e históricas que viven comunidades rurales e indígenas en el mundo. Lo anterior, más que una problemática, se convierte en una oportunidad en tanto que las comunidades y/o organizaciones pueden decidir sobre la conectividad que necesitan. Mientras las empresas piensan sus aplicaciones desde el interés económico; la mirada de Colmena es más hacia la pluralidad de voces, saberes y conocimientos para los retos globales que vivimos.

Radio Ada, de Ghana

GV: ¿Cuáles son los fundamentos del espacio periodístico, o qué se necesita para ser parte de él?

ALA: Se requiere como individuo, medio, colectivo y/o comunidad tener interés en crear procesos de comunicación pertinentes y relevantes para sus territorios, no sólo creando contenido, sino también apoyando con la difusión del mismo. De igual modo, tener interés en que Colmena se utilice, cuide y, así, se fortalezca. Una de las grandes enseñanzas del trabajo junto con comunidades rurales e indígenas en América Latina es que cuidar a la comunidad significa participar, aportar y crear. Cuando uno cuida, hace que la comunidad se fortalezca ante riesgos presentes y futuros; cercanos y externos.

GV: ¿Cuál es el impacto de Colmena en el mundo moderno, en las zonas rurales e indígenas, así como en lugares donde es peligroso ser periodista?

ALA: Son varios los beneficios, pero me limitaré a señalar dos que me parecen muy importantes. El primero es el asunto de la privacidad, muchos medios utilizan aplicaciones que no son seguras para su trabajo comunicativo; ahí se difunde información sensible. En Colmena se está trabajando para que la información y contenidos de los medios estén resguardados y seguros.

El segundo tiene que ver con la organización entre diferentes medios para compartir y crear contenido, con o sin conectividad. Pienso que eso puede tener un impacto positivo, en zonas con baja o nula conectividad, donde diferentes medios, colectivos o personas pueden encontrar en Colmena una plataforma para difundir y potenciar sus luchas y sueños. Colmena es la voz para los pueblos históricamente abandonados, que encontraron en la intemperie, una oportunidad para ser escuchados una vez más.

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