Alinear seguridad digital y derechos lingüísticos para un internet inclusiva: Recomendaciones de un angloparlante

Ilustración de Pranav Kumar para Rising Voices

Una versión de este artículo también está disponible en angika

India ha crecido rápidamente en número de usuarios de telefonía móvil e internet en la última década. En octubre de 2021, había 700 millones de usuarios de Internet, 600 millones de teléfonos inteligentes y la tasa de consumo de datos móviles más alta del mundo. Además, el país fue clasificado como el segundo más atacado cibernéticamente en Asia-Pacífico en 2020. ¿Estas tecnologías de uso generalizado están diseñadas para la diversidad de usuarios y los cientos de idiomas que se hablan en el país? ¿Cómo consiguen los usuarios indígenas sentirse seguros en el mundo digital o aprender sobre seguridad digital? Estas son algunas de las preguntas que decidí explorar como ponente de angika.

El idioma en un vistazo

«El angika se habla principalmente en el sudeste de Bihar, incluidos los distritos de Munger, Bhagalpur y Banka; y en la división de Santhal Pargana de Jharkhand. Sus hablantes rondan los 15 millones de personas. También en los estados indios de Bihar y Jharkhand, y en el distrito de Morang, en el Terai nepalí, como lengua minoritaria». — Wikipedia

Reconocimiento: Condición de segunda lengua en el estado Jharkhand, en India

Condición del idioma: 5 (En desarrollo) – La lengua se utiliza de forma generalizada en la educación, el trabajo, los medios de comunicación y el Gobierno de las principales subdivisiones administrativas de una nación». — Escala de EGIDS, Ethnologue

Recursos de seguridad digital en este idioma:

  • Ningunos identificado

Herramienta de seguridad digital en este idioma:

  • Signal ❌
  • TOR ❌
  • Psiphon ❌

Nací y crecí en Bihar, y soy hablante nativa de angika. De niña, vi los cambios sociales, lingüísticos y tecnológicos de esta aldea. Hace unos 20 años, pocas personas tenía algún dispositivo digital en casa, muy pocos sabían hablar hindi, y «huir» era el término usado para los jóvenes que habían emigrado a las grandes ciudades en busca de un trabajo más rentable. Hoy en día, casi todos los hogares tienen teléfono móvil, la gente (sobre todo los jóvenes) prefiere hablar en hindi fuera del espacio doméstico, y emigrar a otro lugar al llegar a la edad adulta se ha convertido en la norma.

En mi opinión, la disponibilidad de teléfonos móviles e internet ha provocado algunos de los cambios, al hacer que esta zona remota esté más conectada con el mundo exterior. El uso de teléfonos móviles para la comunicación y el entretenimiento es notable, en marcado contraste con la falta de instalaciones como agua corriente, electricidad y oportunidades de educación superior y empleo estable. Los delitos cibernéticos también son bastante frecuentes y la gente suele ser presa de ataque informáticos y llamadas fraudulentas desde números imposibles de rastrear que convencen a la gente para que facilite contraseñas de un solo uso. Los esfuerzos institucionales para resolver los delitos parecen insuficientes. ¿Qué hay que cambiar para que el espacio digital sea acogedor para personas de toda condición, en un país que crece rápidamente en número de usuarios de telefonía móvil e internet?

Con esta pregunta en mente, decidí emprender una investigación para aprender de los jóvenes agricultores de las aldeas de Tonapathar y Katoria, en Bihar. Quería entender cómo gestiona una comunidad la seguridad digital o la falta de seguridad digital, y me centré en factores como las lenguas, la alfabetización digital y la presencia en línea de los jóvenes hablantes de angika. Con el apoyo del equipo de Rising Voices, la investigación ayudó a establecer un tiempo dedicado a la observación, las entrevistas y la recopilación de hechos, experiencias y percepciones para investigar las suposiciones sobre su actividad digital. Lo que aprendí de esta investigación es útil para comprender las necesidades de seguridad digital de los angloparlantes, ya que se trata de una perspectiva desde dentro.

Aprender de jóvenes hablantes de angika

Entrevisté a 13 jóvenes angloparlantes (de 17 a 30 años) para comprender mejor qué se puede hacer para que las instalaciones digitales sean un espacio seguro e inclusivo para ellos. También quería entender su motivación para conectarse a internet, su sentido de las prioridades en torno a la seguridad digital y cómo navegan por el espacio digital con el idioma y las facilidades que tienen.

Todos los participantes eran agricultores o tenían antecedentes familiares en la agricultura, ya que la economía de la gente depende de la agricultura, lo que hace que la investigación sea representativa de la zona. El término «agricultor» se refiere aquí a una persona que sobrevive de la agricultura y que posee, o no, una pequeña parcela de tierra. Estos participantes están indispensablemente por debajo del umbral de pobreza de India y pertenecen a la comunidad bahujan, espectro de personas formado por castas y tribus desfavorecidas, otras castas atrasadas, musulmanes y minorías de India (todos los participantes pertenecen a alguna de las tres primeras categorías). Este detalle es digno de mención, ya que la propiedad de la tierra ha estado históricamente dictada por la casta y el nacimiento en esta parte del país. Aunque el zamindari (propiedad masiva de la tierra) se abolió en India en 1951, el privilegio de las castas propietarias de la tierra ha continuado en forma de privilegio social y cultural, que se ha negado sistemáticamente a los dalits y los bahujans.

Otro factor que tuve en cuenta al investigar es el del género, ya que las normas de género en la zona son ortodoxas. Por ejemplo, es costumbre que las mujeres se cubran la cabeza con un velo delante de los hombres mayores de la casa; a las mujeres casadas se las llama por el nombre de su marido o de su hijo en lugar de por el suyo propio. Por ejemplo, a una mujer casada con un hombre llamado Shankar se la llama «Shankarok janani» (esposa de Shankar), o a la madre de un niño llamado Rupesh se la llama «Rupesh maay» (madre de Rupesh), y se suele evitar el uso de sus nombres reales salvo en los documentos. Además, se espera que las mujeres sean invisibles en los lugares públicos; también se las disuade para no trabajar fuera del hogar. El contexto de casta y género es importante, ya que también influye en la presencia y la actividad de una persona en las prácticas digitales, como explicaré a continuación.

Seguridad digital, un lujo en inglés

A través de las conversaciones con los participantes, descubrí que los jóvenes hablantes de angika han empezado a abandonar su lengua. La ausencia de contenidos en su lengua, ya sean informativos o de entretenimiento, está dañando aún más la lengua y la comunidad. Además, el boca a boca es uno de los principales medios para difundir información, ya que los medios tradicionales están muy alejados o son inaccesibles para la mayoría por las lagunas educativas y lingüísticas. Por ejemplo, la lejanía de los pueblos impide el acceso a los periódicos, por lo que leerlos no es un hábito para sus habitantes. La gente también es reacia a confiar en las noticias en línea, y solo cree en la información que procede de sus allegados. Como activista lingüística, durante las entrevistas me di cuenta de que una de las razones por las que los jóvenes abandonan su lengua es que la consideran inutilizable en las plataformas digitales.

Mientras que la clase trabajadora de los pueblos puede acceder a teléfonos móviles e internet, la seguridad digital es un lujo. La falta de acceso a la educación y a la información sobre seguridad digital en el idioma local son factores cruciales que les hacen aún más vulnerables a las amenazas digitales. El hecho de que los participantes tiendan a considerar la seguridad digital como un término rebuscado más que no pueden entender demuestra hasta qué punto la región carece de alfabetización digital. Como dijo un joven agricultor: «No conozco las normas de las redes sociales. La verdad es que no lo sé, porque no me preocupa mucho. Llevo una vida de manos a la boca, así que estas cosas no nos importan».

De las 13 personas que participaron en esta investigación, siete declararon haber sufrido estafas a través del teléfono móvil o ataque informático de redes sociales. Algunas de las formas en que se producen estas estafas: los estafadores se hacen pasar por banqueros, por teleoperadores y extraen los números de WhatsApp para extraer dinero de los contactos. Las víctimas desconocen en gran medida las estrategias para hacerles frente, sobre todo porque los métodos actuales para dar a conocer sobre seguridad digital solo están disponibles en los idiomas dominantes. Lo mismo ocurre en el caso de ataques de redes sociales, ya que por lo general los afectados no logran recuperar su cuenta. No se trata de una información inesperada si tenemos en cuenta que los participantes aprenden sobre seguridad digital sobre todo de sus familiares y conocidos, e incluso aprenden de ellos por manejar el teléfono, que en palabras de un participante es solo kaamchaltau (improvisado).

También considero que entre mi gente existe la creencia en la inferioridad de la propia lengua, como resultado de la interiorización de creencias falaces muy arraigadas. Descuidar la diversidad lingüística mientras se aspira a un entorno digital más seguro va a resultar infructuoso y represivo para muchos hablantes autóctonos. Algunos creen incluso que la estrategia debería ser enseñar inglés. Sin embargo, me parece una idea poco práctica que parte de la creencia de que aprender inglés es la clave para una vida más segura.

Además, la imposición del hindi sobre el estado de Bihar, con mucha diversidad lingüística, nos ha afectado negativamente. Existen varias creencias incorrectas hacia nuestras lenguas; algunas de las más destacadas que nuestra lengua es inferior y que es un dialecto del hindi. La última Política Nacional de Educación 2020 refleja la raíz de esta creencia. La política considera que las lenguas nativas son las «lenguas puente» que deben enseñarse en la enseñanza primaria, tras lo cual los alumnos tendrían que aprender las lenguas con mayor poder socioeconómico: el hindi y el inglés. Otro factor es que los jóvenes suelen tener que emigrar a otras regiones, donde se menosprecia a las lenguas locales. Por ejemplo, mis padres emigraron a Jharkhand durante unos años, donde fui a la escuela. Allí experimenté de primera mano los prejuicios contra el angika y otras lenguas indígenas dentro de las escuelas y los entornos sociales.

En la actualidad, no existen recursos en línea en angika sobre seguridad digital, lo que obviamente pone en desventaja a los hablantes monolingües de esta lengua. Desde mi punto de vista, está claro que se podría dar sentido al espacio digital y mantenerse a salvo si pudiera descifrarlo, en lo que la lengua desempeña un papel importante. A la pregunta de en qué lengua deberían celebrarse los programas de conocimiento de idiomas, un participante dijo: «El angika sería mejor (para la formación sobre seguridad digital). El inglés y el hindi solo los entenderían quienes entienden esas lenguas. Si se hace en la lengua local, todo el mundo podrá entenderlo».

También hay que señalar que las voces de los marginados, la comunidad bahujan y las mujeres, no suelen ser visibles, y quedan fuera de la posibilidad de participación en línea y fuera de línea. Los participantes de origen agrícola tienen mínimas oportunidades de empleo y educación, lo que repercute negativamente en su acceso a la información sobre seguridad digital. Además, las mujeres están doblemente marginadas. El espacio digital es aquí un reflejo de la sociedad y la actividad de las mujeres en línea se ve afectada por su identidad de género. Algunas observaciones sobre las usuarias de internet a partir de este estudio: hay menos usuarias de internet, no usan sus propios nombres en las redes sociales, no porque prefieran utilizar seudónimos sino para garantizar su invisibilidad. Además, son más culpables si su cuenta reciben ataques cibernéticos y dependen de los hombres de la casa para obtener información sobre seguridad digital.

Recomendaciones

Necesitamos estrategias integradoras para que la campaña por un espacio digital seguro tenga éxito en la región de Anga, en Bihar, y en India en general. Aunque la telefonía móvil y las conexiones a internet están prosperando en India, el Gobierno tiene que asumir su responsabilidad de evitar los peligros a los que potencialmente se expone a la gente que use más internet. Para eso, creo que el principal cambio necesario es que los responsables políticos de India reconozcan la diversidad lingüística del país.

Considero que las siguientes recomendaciones para garantizar que Bihar, con un 88,82 % de hogares rurales (que tienen menos acceso a las instalaciones), no siga siendo presa de las desigualdades digitales son:

  • Priorización del conocimiento sobre seguridad digital en el idioma local con herramientas locales.
  • Diseño y realización de programas de sensibilización en el medio preferido por la gente. Por ejemplo, la mayoría de los participantes afirman preferir la formación presencial en el idioma local a la formación por video para los programas de conocimientos. Los medios usados habitualmente para difundir el conocimiento, como los SMS y Pradhan Mantri Digital Suraksha Abhiyan, no han dado resultados.
  • Los esfuerzos en a favor de la seguridad digital deben realizarse teniendo en cuenta la casta y el género, ya que estos factores influyen en los hábitos y el conocimiento de las personas en materia de seguridad digital.
  • Necesidad de cambiar las políticas, evitar el uso de soluciones homogéneas para toda India que excluyan a las poblaciones desfavorecidas.

Usar la lengua propia y la tecnología digital de forma segura no tienen por qué ser incompatibles, sobre todo si tenemos en cuenta que se usa cada vez más internet y teléfonos móviles para comunicarse y socializar. Como activistas lingüísticos, también tenemos la responsabilidad de comprender las necesidades de las personas en el ámbito digital, dar a conocer que hay que luchar por los derechos lingüísticos y de seguridad digital.

Para más historias e información de comunidades lingüísticas participantes, por favor visita la página del proyecto «Seguridad digital + Idioma»

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