Formas de castigar la disidencia en la Belarús de Lukashenko

Imagen diseñada por Global Voices con OpenAI.

Belarús no es un país que últimamente haya atraído mucho la atención de los medios internacionales, pero el régimen del dictador Aleksandr Lukashenko sigue reprimiendo a los bielorrusos de muchas formas, algunas nunca vistas desde el totalitarismo soviético.

En marzo, Lukashenko firmó un proyecto de ley que implanta pena de muerte para funcionarios del Estado y militares declarados culpables de cometer actos de alta traición. Belarús es el único país de Europa que no ha erradicado la pena de muerte. La nueva ley forma parte de una serie de modificaciones del Código Penal que pretenden reforzar los esfuerzos de Belarús por combatir “los delitos de carácter extremista [terrorista] y de orientación antiestatal”. Supuestamente, el proyecto de ley era una continuación del ataque a un avión de guerra ruso, presuntamente realizado por guerrilleros bielorrusos. En febrero de 2023, activistas bielorrusos afirmaron haber infligido de manera intencionada daños significativos a un avión de vigilancia ruso estacionado en un aeródromo, utilizado posiblemente para vigilar a Ucrania, mediante un acto de sabotaje en Belarús. Hasta comienzos de mayo, ni Minsk ni Moscú han hecho declaraciones al respecto.

Sin embargo, aparte de amenazar con la pena de muerte, el régimen tiene otras formas de castigar a los bielorrusos por cualquier protesta. Algunas son específicas de la dictadura bielorrusos.

Química casera

Todos los bielorrusos conocen la expresión “química casera”. El sitio web Politzek menciona que este término se utilizaba en la URSS, cuando ser enviado a trabajar en la industria química era un castigo habitual. Como explicó Mediazona, la química casera es una forma de castigo en la que no se encarcela al condenado sino se le somete a restricciones. Cuando se utilizaba en la URSS, la persona ingresaba a la industria química, pero ya no es así. Actualmente, la persona recibe un horario fijo de trabajo y actividades personales, en el que se incluyen tareas cotidianas como ir al supermercado o sacar la basura. Para garantizar que esto se cumpla, las autoridades ley pueden realizar controles sin previo aviso a cualquier hora del día. Existen dos clases de castigo: el primero es cuando una persona se queda en casa, pero tiene que seguir un régimen, unas normas y un horario estrictos e informar y trabajar de acuerdo con eso; el segundo es cuando se envía a una persona a un lugar de trabajo alejado y difícil durante un tiempo y tiene que vivir y trabajar allí.

Balsat Media describió la vida de uno de estos convictos, antes profesional del sector informático, a quien no se le dio la opción de seguir trabajando en su antigua oficina y lo enviaron a un centro agrícola comunitario. En una entrevista con Belsat el convicto mencionó:

We had to work a minimum of 80 hours per week, and sometimes even more for those considered «political’ prisoners. Our schedule could stretch up to eight consecutive days, starting from 5:00 in the morning until 17:30 in the evening. It was documented officially in our report card, which is a form of slavery. Moreover, working with waste products from animals such as pigs and cows is hazardous to one's health. People working in such conditions experience rapid physical deterioration.

Teníamos que trabajar un mínimo de 80 horas semanales y a veces incluso más en el caso de los considerados “presos políticos”. Nuestro horario podía alargarse hasta ocho días consecutivos, desde las 5:00 de la mañana hasta las 17:30 de la tarde. Estaba documentado oficialmente en nuestro informe de trabajo, lo que constituye una forma de esclavitud. Además, trabajar con desechos de animales como cerdos y vacas es peligroso para la salud. Las personas que trabajan en esas condiciones sufren un rápido deterioro físico.

Mediazona también ha entrevistado a algunas de las personas cuyo castigo por disidencia política fue la química casera. Es el caso de Ekaterina, a quien se le permitió seguir trabajando en su puesto de trabajo. Sin embargo, tuvo que informar de su horario de trabajo a un inspector de policía. Este también podía exigir a su jefe un informe en el que se detallara su horario de trabajo y la cantidad de horas trabajadas. A Ekaterina se le permitía ir y volver del trabajo dentro del horario asignado, y todo el tiempo libre del que dispusiera estaba regulado por el inspector.

Ekaterina declaró a Mediazona:

On weekday mornings, I have a 40-minute window to commute to work. In the evening, I have another 40 minutes to return home, followed by a two-hour allowance for personal tasks like shopping or attending to household matters. While I haven't been checked at work, it's a possibility. My employer submits a weekly schedule of my working hours, which the inspector can use to verify if I was present on a given day.

Los días laborales por la mañana tengo 40 minutos para ir al trabajo. Por la tarde, tengo otros 40 minutos para volver a casa, seguidos de un margen de dos horas para tareas personales como hacer compras o dedicarme a las tareas domésticas. Aunque no me han controlado en el trabajo, es una posibilidad. Mi jefe presenta un horario semanal de mis horas de trabajo que el inspector puede utilizar para comprobar si estuve presente un día determinado.

Centros terapéuticos y laborales

El sitio web Politzek Times (“politzek” significa presos políticos) fue creado por activistas bielorrusos para registrar historias de personas torturadas por el régimen. Este sitio publicó un artículo sobre otro tipo de encarcelamiento que supuestamente utiliza el régimen: los llamados centros terapéuticos y laborales. Politzek entrevistó a Vitaly, uno de esos reclusos.

Por un comentario despectivo sobre Lukashenko, Vitaly fue condenado e internado en un centro terapéutico y laboral. Vitaly afirmó que estos centros, que suelen utilizarse para detener a personas que han infringido órdenes públicas relacionadas con las drogas o el alcohol, también se utilizan ahora como castigo por disidencia política en Belarús. Enviar a los disidentes políticos a hospitales psiquiátricos o clínicas similares al centro que se describe aquí era un castigo muy utilizado por el régimen soviético.

En realidad, afirma Vitaly, esos lugares son campos de concentración ocultos donde se utiliza a la gente para trabajos forzados. Aunque Vitaly afirma que es difícil verificar esta información y llevar a cabo una investigación, insiste en que su experiencia no es más que la punta del iceberg.

Camp conditions are grueling. Prisoners sleep in a barracks-like common room surrounded by a high fence with barbed wire. The police guard everything. The toilets often don't work, and the wash basins only have ice-cold water. The food is terrible, and the prisoners are obliged to wash their bowls in the icy water without any detergent. They are also punished for not meeting production quotas by being placed in a punishment cell known as ShIZO.

Las condiciones del campo son terribles. Los presos duermen en una sala común parecida a un barracón, rodeada por una alta valla con alambres de púas. La Policía vigila todo. Los inodoros no suelen funcionar y los lavabos solo tienen agua helada. La comida es horrible y los presos están obligados a lavar sus platos en el agua helada sin ningún detergente. También se les castiga por no cumplir las cuotas de producción metiéndolos en una celda de castigo conocida como ShIZO.

Torturas y condiciones inhumanas en los centros de detención

El movimiento bielorruso de derechos humanos Viasna ha descrito las horribles condiciones que enfrentan los detenidos por disidencia política, recluidos en un centro estatal de detención temporal (llamado Akrescina) a la espera de un juicio. Viasna informa que las condiciones de detención en Akrescina equivalen a tortura. Durante los 28 meses que dura su detención, los reclusos permanecen en condiciones inhumanas, sin acceso a productos básicos de higiene ni ropa limpia. Además, en lugar de ponerlos en libertad tras su arresto inicial, las autoridades “rotan” continuamente a los detenidos, les añaden más cargos menores y someten a nuevos periodos de detención.

Quienes esperan sus cargos penales en el centro de detención temporal se ven obligados a dormir en el frío y duro suelo de la conocida celda de castigo, sin ropa de cama, sin aire fresco ni ropa de abrigo, y a veces sin comida ni duchas. Incluso cuando son trasladados a las celdas “normales”, que ya están hacinadas, los detenidos no reciben condiciones de vida adecuadas, como ropa de cama, acceso a duchas o paseos al aire libre. En cambio, se les obliga a dormir en el piso, debajo de las camas y en bancas. En estas celdas se mete a personas sin hogar para hacinarlas aún más.

Las celdas están bajo vigilancia constante, ya que los guardias vigilan a los reclusos a través de mirillas y cámaras de video. Los detenidos no reciben agua caliente y el agua de la llave no es apta para el consumo. A quienes son arrestados en su domicilio no se les suele permitir llevar productos básicos de higiene, como cepillos de dientes, y se ven obligados a improvisar con lo que tienen en la celda.

No se permite que se les envíen paquetes ni se da asistencia médica, a pesar de que muchos internos llegan al centro de detención de Akrescina muy golpeados. Su única fuente de información es la llegada de nuevos compañeros de celda cada día. Los defensores de derechos humanos consideran estas condiciones como tortura.

Viasna entrevistó a algunas personas que pasaron por los centros de detención. Una persona recordó:

In the ‘political’ cells in the Offender Isolation Center and Temporary Detention Center, detainees are still not allowed to sleep: the lights are never off and the roll calls are at 2 and 4 in the morning. This is sleep torture. The most brutal thing is that there are a lot of people in the cell. They do it consciously—they purposefully stuff the cells with people.

En las celdas “políticas” del Centro de Aislamiento de Delincuentes y del Centro de Detención Temporal, los detenidos siguen sin poder dormir: las luces nunca se apagan y se pasa la lista a las dos y a las cuatro de la madrugada. Esto es tortura del sueño. Lo más terrible es que hay mucha gente en las celdas. Lo hacen conscientemente: llenan las celdas de gente a propósito.

En marzo de 2023, defensores bielorrusos de derechos humanos tomaron la palabra en la conferencia de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa). Como mencionó la representante del Comité Bielorruso de Helsinki, Anastasia Dziubanava, la situación de los derechos humanos en Belarús se ha agravado considerablemente en los últimos dos años.

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