Taiwán y Europa Central cada vez más alineados política y económicamente: Entrevista con el analista polaco Marcin Jerzewski

Captura de pantalla del canal de YouTube del Global Taiwan Institute. Uso autorizado.

Taiwán y Europa Central no dieron prioridad a las relaciones mutuas hasta el inicio de la pandemia de COVID-19, durante la cual desarrollaron súbitamente lazos mucho más estrechos en torno a la diplomacia de la salud pública que han evolucionado hasta convertirse en una relación mucho más sólida y diversa.

Para Europa Central, China dominó su principal agenda de política exterior y comercial después de que Pekín lanzó en 2012 su programa de Cooperación con Europa Central, conocido en chino como 中国-中东欧国家合作, sobre la base de su iniciativa de la Franja y la Ruta. Sin embargo, una serie de contratiempos en importantes proyectos y cambios políticos en Europa Central están haciendo que este enorme proyecto pierda impulso, mientras algunos Estados también abandonan la organización. El Estudio del Índice de China muestra la presencia de Pekín en varios países de la región, como Polonia, República Checa y Eslovaquia.

Al mismo tiempo, Taiwán inició una nueva política con el envío de máscaras, lo que aumentó su visibilidad ante el gran público centroeuropeo, y continuó invirtiendo en alta tecnología e industrias en la región, y desarrollando el turismo taiwanés en la región, con lo que contrarresta la influencia política, económica y cultural de Pekín.

Para entender la nueva dirección del fortalecimiento de las relaciones entre Taiwán y Europa Central, Global Voices conversó con Marcin Jerzewski, que dirige la oficina de Taiwán en el Centro de Valores Europeos para la Política de Seguridad, instituto de estudios checo presente en Taipéi desde 2020.

La entrevista se realizó en inglés por correo electrónico tras un encuentro en un café de Taipéi.

Marcin Jerzewski. Foto autorizada.

Filip Noubel (FN): ¿Cómo explica este acercamiento más bien reciente entre Europa Central y Taiwán, y cómo ve su evolución desde la segunda invasión de Ucrania?

Marcin Jerzewski (MJ):  The onset of the COVID-19 pandemic increased exchanges between Taiwan and Central Europe, as, during that period, Beijing demonstrated a lack of transparency in communicating disease-related developments with the rest of the world. The pandemic and China’s response further undermined Beijing’s crumbling reputation in Europe, which was negatively affected by unfulfilled promises of lucrative economic deals and controversies surrounding China’s investment in strategic infrastructure throughout the region (the deep-sea port of Klaipeda in Lithuania serves as an illustrative example).

Meanwhile, Taiwan offered an antithetical model for addressing pandemic-related challenges, based on the principles of transparency and trust. While European countries, including those in the central part of the continent, struggled to secure sufficient stockpiles of personal protective equipment, Taiwan embarked on the strategy of “mask diplomacy”,  successfully utilizing the donations of sorely needed materials as a tool of public diplomacy. Increasingly, the island country is viewed as a “like-minded partner” of Central European democracies. This normative alignment also facilitated the perception of Taiwan as an alternative trade and investment partner in East Asia.

Since the onset of Russia’s full scale invasion of Ukraine, Taiwan is able to further capitalize on its “Taiwan Can Help” approach. Specifically, government leaders and civil society alike demonstrated considerable goodwill towards the people of Ukraine, which manifested itself in successful fundraising and collection drives. Amid the growing confluence of strategic interests between Moscow and Beijing, Taiwan stands out as an ally of Ukraine and the broader region of Central Europe. It is noteworthy that while China calls for “resolving the humanitarian crisis” in its 12-point peace plan, in 2022, Taiwan provided 18 times more funds to Ukraine than China: USD 41 million vs USD 2.1 million (CNY 15 million).

Marcin Jerzewski (MJ): El inicio de la pandemia de COVID-19 incrementó los intercambios entre Taiwán y Europa Central, ya que en ese periodo, Pekín demostró falta de transparencia al comunicar al resto del mundo los acontecimientos relacionados con la enfermedad. La pandemia y la respuesta de China minaron aún más la maltrecha reputación de Pekín en Europa, que se vio afectada negativamente por las promesas incumplidas de lucrativos acuerdos económicos y las controversias en torno a la inversión china en infraestructuras estratégicas en toda la región (el puerto de aguas profundas de Klaipeda, en Lituania, sirve de ejemplo).

Por otra parte, Taiwán ofreció un modelo antitético para abordar los retos relacionados con la pandemia, basado en los principios de transparencia y confianza. Mientras los países europeos, incluidos los de la parte central del continente, luchaban por conseguir reservas suficientes de equipos de protección personal, Taiwán se embarcó en la estrategia de la «diplomacia de la mascarilla», utilizaron con éxito las donaciones de materiales muy necesarios como herramienta de diplomacia pública. Cada vez más, el país insular es visto como una «diplomacia de las mascarillas» de las democracias centroeuropeas. Este alineamiento normativo también facilitó la percepción de Taiwán como un socio comercial y de inversión alternativo en Asia Oriental.

Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia, Taiwán ha podido capitalizar aún más su enfoque «Taiwán puede ayudar«. En concreto, tanto los líderes gubernamentales como la sociedad civil demostraron una considerable buena voluntad hacia el pueblo ucraniano, que se manifestó en exitosas campañas de recaudación de fondos y colectas. En medio de la creciente confluencia de intereses estratégicos entre Moscú y Pekín, Taiwán destaca como aliado de Ucrania y de la región más amplia de Europa Central. Cabe destacar que, mientras China insta a «resolver la crisis humanitaria» en su plan de paz de 12 puntos, en 2022 Taiwán entregó a Ucrania 18 veces más fondos que China: 41 millones de dólares frente a 2,1 millones de dólares (15 millones de yuanes).

FN: Por poner ejemplos prácticos, ¿cómo se alinean o divergen Polonia y la República Checa en su visión e inclusión de Taiwán en el discurso público y político?

MJ: Particularly since Petr Pavel’s assumed the presidency, Prague’s position vis-a-vis Beijing is clear and consistent across the executive branch and the two legislative chambers. China is viewed as a competitor and a source of national security threats, and the interactions between both countries are minimal. While the Czech Republic, unlike the Baltic states, has not formally withdrawn from the 14+1 cooperation framework, Foreign Minister Jan Lipavský declared that the framework had “neither structure nor future.” Parties which previously advocated for closer ties between Prague and Beijing, including social democrats and Communists, do not currently have any seats in the parliament, which further limits the possibility of potential dissent on the China question.

The situation in Poland is considerably different. Even within the ruling Law and Justice Party (PIS) there is a lack of a unified voice on China-related issues. Some high-ranking party officials, such as Anna Fotyga, MEP, lead the conversation about broadening engagement with Taiwan. Meanwhile, others, including Member of Sejm [Parliament] Marek Suski and Senator Grzegorz Czelej, both active in the Poland–China Parliamentary Group, engage with and openly praise policies of the Chinese Communist Party (CCP). Further tensions have developed since the expansion of the Russian war against Ukraine in 2022. Poland is now witnessing growing tensions between President Andrzej Duda, representing a more accommodating stance toward China, and the government of Prime Minister Mateusz Morawiecki, which has grown increasingly wary about cooperation between Beijing and Moscow.

MJ: Sobre todo desde que Petr Pavel asumió la presidencia, la posición de Praga frente a Pekín es clara y coherente en todo el poder ejecutivo y en las dos cámaras legislativas. Se ve a China como un competidor y una fuente de amenazas para la seguridad nacional, y las interacciones entre ambos países son mínimas. Aunque República Checa, a diferencia de los países bálticos, no se ha retirado formalmente del marco de cooperación 14+1, el ministro de Asuntos Exteriores, Jan Lipavský, declaró que el marco no tenía «ni estructura ni futuro». Los partidos que antes abogaban por estrechar los lazos entre Praga y Pekín, incluidos socialdemócratas y comunistas, no tienen actualmente ningún puesto en el Parlamento, lo que limita aún más la posibilidad de posibles disidencias sobre la cuestión china.

La situación en Polonia es notablemente diferente. Incluso dentro del partido gobernante de Ley y Justicia (PIS), no existe una voz unificada sobre los asuntos relacionados con China. Algunos altos funcionarios del partido, como la eurodiputada Anna Fotyga, lideran la conversación sobre la ampliación del compromiso con Taiwán. Otros, como el diputado Marek Suski y el senador Grzegorz Czelej, ambos activos en el Grupo Parlamentario Polonia-China, alaban abiertamente las políticas del Partido Comunista Chino. Desde la expansión de la guerra rusa contra Ucrania en 2022 se han desarrollado nuevas tensiones. Polonia es ahora testigo de crecientes tensiones entre el presidente Andrzej Duda, que representa una postura más complaciente hacia China, y el gobierno del primer ministro Mateusz Morawiecki, que se ha vuelto cada vez más receloso respecto a la cooperación entre Pekín y Moscú.

FN: En su opinión, ¿cuáles son los ámbitos más prometedores de colaboración, pero también de acuerdo mutuo, entre Europa Central y Taiwán?

MJ: Education has a special role to play in the continually expanding relations between Central Europe and Taiwan.

Firstly, educational programs aimed at expanding the capacity of Central European countries in strategic technologies (such as semiconductors) are necessary for establishing a foundation for practical cooperation in the future, in areas such as investment and inclusion of the countries of the region in global supply chains. We should thus pay close attention to the scope and performance of initiatives such as the recently announced Taiwan Semiconductor Scholarship Program.

Secondly, the experience of long established programs such as the US Fulbright Program demonstrates that people-to-people exchanges constitute one of the most effective tools of public diplomacy. Taiwan currently seeks to position itself as a normative actor who can act as a like-minded peer for other liberal democracies. Taiwan needs to build coalitions in democratic countries which will elevate the importance of cooperation with Taipei on legislative and executive agendas. By attracting international students and promoting people-to-people exchanges, Taiwan has an unparalleled opportunity to strengthen its reputation amid democratic electorates.

MJ:: La educación tiene un papel especial que cumplir en las relaciones entre Europa Central y Taiwán, que están en continua expansión.
En primer lugar, los programas educativos destinados a ampliar la capacidad de los países centroeuropeos en tecnologías estratégicas (como los semiconductores) son necesarios para sentar las bases de una cooperación práctica en el futuro, en ámbitos como la inversión y la inclusión de los países de la región en las cadenas de suministro mundiales. Así pues, debemos prestar mucha atención al alcance y los resultados de iniciativas como el recientemente anunciado Programa de Becas para Semiconductores de Taiwán.

En segundo lugar, la experiencia de programas de gran trayectoria como el Programa Fulbright de Estados Unidos demuestra que los intercambios entre personas constituyen una de las herramientas más eficaces de la diplomacia pública. En la actualidad, Taiwán trata de posicionarse como un actor normativo que puede actuar como homólogo para otras democracias liberales. Taiwán necesita crear coaliciones en los países democráticos que eleven la importancia de la cooperación con Taipéi en las agendas legislativas y ejecutivas. Al atraer a estudiantes internacionales y promover los intercambios interpersonales, Taiwán tiene una oportunidad inigualable de reforzar su reputación entre los electorados democráticos.

FN: ¿De qué manera sigue China desempeñando un papel en Europa Central que pueda perturbar ese acercamiento?

MJ: We ought to bear in mind that Central Europe is not a monolith. While some countries, including the Czech Republic and Lithuania, clearly pivoted away from Beijing and towards Taipei and other countries in the Indo-Pacific region, others, such as Hungary, continue to maintain amicable relations with Beijing. To a large extent, the current positive dynamics in relations between Central Europe and Taiwan can be attributed to fortuitous (from Taipei’s perspective) arrangements in national legislatures of Central Europe. Coalitions of centrist and center-right parties in Prague and Vilnius have openly pursued what they call “value-based foreign policy,” which prioritizes expanding political, economic, and cultural ties with “like-minded” democratic countries such as Taiwan. Nevertheless, it is possible future coalitions might be more reluctant to continue the process of deepening and broadening ties with Taiwan at the expense of cooperation with China. It is thus imperative that Taiwan works towards institutionalization of its ties with Central European partners, through international arrangements and multi-annual frameworks such as scientific collaboration programs or student exchanges. The institutionalized format of engagements with Taiwan would be more difficult to undermine than more ad-hoc exchanges realized in the form of high level visits or memoranda of understanding which are not acted upon.

MJ: Debemos tener en cuenta que Europa Central no es un monolito. Mientras algunos países, como República Checa y Lituania, se alejaron claramente de Pekín y se acercaron a Taipéi y a otros países de la región Indo-Pacífica, otros, como Hungría, siguen manteniendo relaciones amistosas con Pekín. En gran medida, la actual dinámica positiva en las relaciones entre Europa Central y Taiwán puede atribuirse a acuerdos fortuitos (desde la perspectiva de Taipéi) en las legislaturas nacionales de Europa Central. Las coaliciones de partidos centristas y de centro-derecha de Praga y Vilna han perseguido abiertamente lo que denominan «política exterior basada en valores», que prioriza la expansión de los lazos políticos, económicos y culturales con países democráticos «afines» como Taiwán. No obstante, es posible que las futuras coaliciones se muestren más reacias a continuar el proceso de profundización y ampliación de los lazos con Taiwán a expensas de la cooperación con China. Por tanto, es imperativo que Taiwán trabaje en institucionalizar sus lazos con sus socios centroeuropeos, a través de acuerdos internacionales y marcos plurianuales como programas de colaboración científica o intercambios de estudiantes. El formato institucionalizado de los compromisos con Taiwán sería más difícil de socavar que los intercambios más a medida hechos en forma de visitas de alto nivel o memorandos de entendimiento sobre los que no se actúa.

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